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martes, 3 de febrero de 2026

Parador de Gredos

 


   Con el fin de promocionar el patrimonio cultural y natural de nuestro país, en 1928 el rey Alfonso XIII inauguró el Parador de Gredos, convirtiéndose en el primer establecimiento de la Red de Paradores de España.



   El Parador está ubicado en el alto del Risquillo en Navarredonda de Gredos, provincia de Ávila.



   El edificio está construido en piedra y pizarra, con un aspecto robusto y sobrio como corresponde a un gran albergue de montaña.







   Tiene un confortable interior decorado con un estilo rústico predominando la madera.









   En el Parador hay varias terrazas con espectaculares vistas a la Sierra de Gredos. Son perfectas para tomar algo en ellas, leer un libro, un rato de conversación o simplemente relajarse con las espectaculares panorámicas a los pinares y montañas.



   En este histórico edificio tuvieron lugar las primeras reuniones de los encargados en redactar la Carta Magna.



   En 1978 siete representantes políticos, conocidos con “los padres de la Constitución”, buscaron un consenso para crear las bases de la actual democracia española.

   El lugar de las reuniones en este Parador es conocido como “el salón del silencio”







   Esta vez nos alojamos en una junior suite, una habitación amplia y con un cuarto de baño renovado y cómodo.







   Su restaurante está eficazmente atendido por un personal amable y profesional. Tiene una apetitosa carta con platos propios de la zona, como la ternera avileña o su famosa trucha ahumada.

   La trucha del río Tormes, es un plato que se mantiene en la carta desde hace 70 años. Parece ser que un cliente noruego, amante de la pesca, que frecuentaba el Parador, llevó un utensilio usado en su país para ahumar este pescado. Después de alguna modificación para su utilización, la trucha se continúa preparando de esta original manera creando un plato exquisito.








   Es un Parador emblemático con una ubicación privilegiada, desde aquí se pueden hacer innumerables rutas de senderismo para disfrutar de la naturaleza y de los bosques de la zona.






                                                                                                                                                    Inma





viernes, 1 de mayo de 2020

La villa de Arévalo

Arévalo

Dice un refrán castellano "quien de Castilla señor quiera ser, a Arévalo y a Olmedo ha de tener". Y es que esta villa gozó de gran protagonismo en los años dorados de la Castilla medieval, cuando los moradores de la Corte acostumbraban a moverse a sus anchas por estas tierras.



Arévalo se asienta junto a un cerro al pie de la confluencia de dos ríos: el Adaja y el Arevalillo. Su casco antiguo consta de una sucesión de plazas dotadas de gran personalidad, presididas por hermosos templos mudéjares. No olvides, que estás ante uno de los núcleos urbanos muy importante de la arquitectura románico-mudéjar castellana, declarado Conjunto Histórico Artístico.



Destaca la plaza de la villa, auténtica joya de la arquitectura castellana, repleta de soportales con columnas de piedra y madera. Está entre una de las más castizas plazas mayores de la meseta castellana, y es sin duda una de las más originales. Este espacio urbano fue muy importante en tiempos pasados, pues aquí se desarrollaban actividades socioeconómicas de gran relevancia para la vida de aquella época.



Entre los templos religiosos de Arévalo encontrarás el de Santa María la Mayor con su original ábside románico-mudéjar y San Martín con sus dos magníficas torres y espectacular atrio. Sin embargo, no hay que olvidarse de San Nicolás, San Miguel, San Juan o de Santo Domingo, entre otros.



Una larga lista de nombres adorna el pasado de esta villa: María de Molina, Beatriz de Portugal, Leonor de Aragón, Blanca de Navarra o la propia Isabel la Católica, junto a otros miembros de la realeza que moraron en su castillo.



El castillo tiene torres en los vértices, una espectacular torre del homenaje y guarda recuerdos de la historia, pues fue cárcel de nobles. En él, pasó gran parte de su infancia la reina Isabel la Católica y durante su reinado también lugar de residencia, tras haberlo heredado de su madre.




La decadencia de este castillo llegó con las guerras de Sucesión y de la Independencia que lo convirtieron en escombros y fue utilizado como cantera para muchas edificaciones de Arévalo. En la actualidad es un monumento protegido y su interior sirve como centro de visitantes con una exposición dedicada a la importancia de la agricultura donde verás, entre otras interesantes cosas, una colección con más de 400 variedades de cereales.




Pero en Arévalo, de forma imperiosa se impone el buen yantar. La estrella de la gastronomía local es el famoso "tostón de Arévalo". Sin embargo tampoco hay que olvidar las tradicionales sopas de ajo, el cocido castellano, el cordero asado o el chuletón de ternera. ¡Hay que probarlo!


                                                                                                                      Rafa

miércoles, 1 de abril de 2020

Madrigal de las Altas Torres, la cuna de Isabel la Católica


Madrigal de las Altas Torres
Sobre una vasta llanura sobresale una villa de sonoro nombre con aspecto vetusto y un tanto decadente. Madrigal de las Altas Torres rezuma melancolía por todos sus rincones y evoca la grandeza de tiempos pasados. Es tierra de grandes nacimientos y muertes, fue cuna de Isabel la Católica, refugio de monjas aristócratas y la última morada de Fray Luis de León.



Protegida por restos de muralla medieval del siglo XIII que trazan un círculo perfecto y de las que conserva alrededor de veinte torres del centenar que un día contó. Diversas puertas toman el nombre de las poblaciones hacia las que abren paso: la de Cantalapiedra, la de Peñaranda, Medina y la de Arévalo.


El sistema defensivo tiene su atalaya en la torre-campanario de San Nicolás de Bari, que se eleva a más de cincuenta metros sobre la villa. En esta iglesia de corte mudéjar, fue bautizada la reina Isabel y aún se  conserva la pila bautismal. Su interior alberga un interesante artesonado mudéjar y varios sepulcros renacentistas. Próxima a San Nicolás, Santa María del Castillo, con una clara fábrica mudéjar, conserva poco de su construcción original en el macizo de la torre y en el ábside principal.



En la parte baja del pueblo, junto a la ancha Plaza del Cristo, verás el  antiguo hospital Real de la Purísima Concepción, un hermoso edificio fundado por doña María de Aragón, primera esposa del rey Juan II de Castilla que tras una restauración se ha convertido en Casa de Cultura.




En la misma plaza también se encuentra el monasterio de Nuestra Señora de Gracia. Construido a partir del antiguo palacio del rey Juan II, fue Carlos V quien cediera el palacio a la comunidad de monjas agustinas y que todavía hoy lo siguen habitando.



Al contemplar su fachada de estilo gótico-mudéjar, verás que es de apariencia sencilla. En el piso inferior las estancias están provistas de espléndidos artesonados mudéjares. El coro corresponde a la antigua capilla real, en el cual se ha organizado un pequeño museo en el que podrás ver sarcófagos de personajes de la realeza, una Piedad gótica, varias esculturas de la escuela de Berruguete, diversas pinturas y un órgano barroco.



Por la llamada escalera regia se asciende a la zona del antiguo palacio, donde se encuentran las estancias reales. Verás mobiliario de la época, un retrato de los reyes Católicos, esculturas, entre las que destaca una talla en madera policromada de la Virgen de Gracia que muestra todo el encanto y delicadeza de arte morisco.




La diminuta alcoba real que se abre en un rincón fue el lugar que vio nacer a legendaria Isabel la Católica, un 22 de abril de 1451. Asombra ver que un lugar tan mínimo sirviera para traer al mundo a una reina tan grande. Una lápida en el claustro recuerda la memoria de fray Luis de León, que pasó sus últimos días en el antiguo convento de agustinos, del que sólo se conservan algunas ruinas fuera de la muralla.



                                                                                                                                                                                                                                                                                      Rafa

martes, 27 de noviembre de 2018

La Catedral de Ávila



   Ávila es una ciudad con mucho para conocer y, lo que indudablemente cautiva es su famosa muralla, casi hasta el punto de eclipsar los tesoros que guarda dentro de sus altos muros de protección.

martes, 30 de octubre de 2018

Parador de Ávila



   Ávila del Rey, Ávila de los Leales y Ávila de los Caballeros es como se ha conocido a lo largo de la historia a esta ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

lunes, 20 de junio de 2016

Navaluenga, un día de playa

Hoy os propongo un plan para aquellos que os toca trabajar en época estival o no tenéis presupuesto para veranear en la playa: acudir a la playa del Alberche en Navaluenga, Ávila.

Playa de Navaluenga
Ya había escuchado hablar de este enclave en plena sierra de Gredos en el que naturaleza y agua se unen para hacernos pasar un económico día de playa y diversión. Además, hay que tener en cuenta que a poca distancia se encuentra la Reserva Natural del Valle de Iruelas y el Pinar de Hoyocasero, ambos espacios protegidos, de gran valor ecológico y declarados ZEPA (Zona de Especial Protección para Aves) por la presencia de la mayor colonia de buitre negro de Castilla y León. Su vegetación es abundante y variada: robles, castaños, enebros, encinas, chopos, fresnos, frutales, tejos, abedules y varias clases de pinos cubren su superficie.

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