jueves, 12 de diciembre de 2013

Parador de Gredos, donde se unen naturaleza e historia.

Una carretera que se retuerce por la vertiente norte de la Sierra de Gredos, me acerca hasta el Alto del Risquillo, en el término municipal de Navarredonda de Gredos. Tras una pronunciada curva entre un tupido mar de pinares, nos encontramos con una enorme edificación de granito y pizarra. Es el histórico Parador de Gredos, el primero de toda la "Red de Paradores".

Parador de Gredos
La decisión de levantar este notable edificio en tan privilegiado enclave, se debe al propio rey Alfonso XIII que eligió personalmente el emplazamiento. Cuentan que a la vuelta de una cacería el monarca tuvo que recorrer una larga distancia. La dureza del camino y la belleza del paisaje le hicieron decidir que en aquella zona debía edificarse un "refugio real de caza". Sin embargo, el Marqués de la Vega Inclán mucho tuvo que ver en el asunto. Pionero en la promoción del turismo en España y gran admirador de los paisajes de estas sierras, convenció al rey para iniciar la construcción de un Parador o alojamiento de reposo que sirviera para dar cobijo a los muchos cazadores y excursionistas que se acercaban hasta Gredos.


El marqués tenía la certeza de que el turismo era nuestra mayor fuente de riqueza económica y cultural para el futuro. En un principio el Parador comenzó a acoger turistas, deseosos de conocer las maravillas de nuestra naturaleza. Entre sus primeros visitantes había muchos españoles pero en su mayoría fueron británicos y norteamericanos, fue la afamada casa Lhardy de Madrid la encargada de alimentarles con deleite.


Hoy, como desde 1928, el Parador de Gredos sigue abierto para el disfrute de todos aquellos que buscan tranquilidad y al aire puro. Sus anchos muros de piedra, procedentes de las mismas montañas que le rodean, albergan salones y habitaciones donde predomina la madera. En uno de esos salones, en el llamado "Salón del Silencio", se reunieron varios políticos para ponerse de acuerdo y redactar el proyecto de la Constitución Española. Una placa conmemorativa nos recuerda aquel acontecimiento.



Asomado en la terraza las vistas resultas reconfortantes. Desde aquí se contempla un entorno pródigo en sombras y abundante vegetación. Además en su restaurante gozaremos de la maravillosa cocina y la exquisita repostería de estos contornos, todo un lujo para el paladar.
El Parador de Gredos es para disfrutarlo en cualquier época del año. Desde él se pueden realizar rutas a pie, a caballo o en bicicleta, disfrutar de un baño en las pozas de sus ríos. Aunque cuando llega el invierno con mucho frío y mucha nieve, es el momento ideal para refugiarnos en algunos de sus acogedores salones con chimenea donde disfrutar de una relajante conversación.



Sin duda, uno de los principales atractivos turísticos de la zona sea la Laguna Grande y el Circo de Gredos. A la sombra del omnipresente Pico Almanzor es el objetivo de numerosos senderistas y montañeros. Alguna vez he intentado acercarme hasta la laguna pero siempre me quedo en el intento, es una excursión larga y cansada que parte desde la plataforma. Me conformo con disfrutar de este entorno natural y de los muchos ejemplares de cabra hispánica que por aquí abundan.


Me confieso un enamorado de estas serranías, de estos paisajes y de sus pueblos perfectamente integrados en el entorno. Pocos sitios son tan agradables y agradecidos como la sierra de Gredos donde se levantó el primero de todos los Paradores.


                                                                                                                                                            Rafa

4 comentarios :

  1. Hace 2 semanas me alojé en este Parador y disfrutamos de sus vistas a Gredos, la confortabilidad de sus habitaciones y sus salones acogedores donde el fuego de la chimenea invita a resguardarse del frío del exterior y de la nieve. Su cocina a la altura de las expectativas y todo ello sin salir de este enclave de postal navideña en el que se halla el decano de los Paradores. Unas imágenes estupendas las que acompañan el artículo, algunas muy acordes con estas fechas. He disfrutado mucho leyéndolo.

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  2. Me encanta, Rafa, como nos cuentas la historia de este primer Parador.
    La verdad es que es un auténtico refugio. Un lugar tranquilo para disfrutar, las veces que he estado siempre había un ambiente familiar y relajado.
    La época que más me gusta para estar allí es el otoño, cuando aún no hace demasiado frío.
    De la Vega Inclán tenía toda la razón y acertó al pensar que el turismo sería una de las mejores apuestas en nuestro país, pocos ofrecen tanta variedad, historia, belleza, gastronomía y lugares de interés como España. Algo de lo que tenemos que estar orgullosos, cuidar y promocionar.

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  3. No viene nada mal cambiar de vez en cuando el paisaje de asfalto entre el que nos movemos habitualmente por este lugar tan tranquilo donde disfrutar de la naturaleza.Un lugar con mucha historia en el que nos sentiremos como en casa.
    Un sitio acogedor y encima se come bien.

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  4. Rafa este Parador tiene un encanto especial, fue el primero de la red, es acogedor y recogido. Ideal para desconectar, sentarte en uno de sus salones con chimenea o tomarte un vino con tapa de queso incluida en su cafetería viendo la intensa nevada caída, como nos sucedió en nuestra visita. Alojarse en invierno tiene su punto romántico. En cuanto a la gastronomía del lugar, no dejéis de probar la carne de ternera avileña, las patatas revolconas, las judías del barco. Si lo hacéis en el parador acierto seguro por calidad y atención. Os animo a leer la crítica que escribí en mi nuevo blog http://gocheando.blogspot.com.es/ de un restaurante de la zona. Espero que os guste. http://gocheando.blogspot.com.es/2013/12/la-mira-de-gredos-un-lujo-serrano.html. La Sierra de Gredos es zona para ir y repetir una y otra vez, siempre hay algo que hacer en cualquier época del año.

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