El Palacio Ducal del siglo XVII, convertido en Parador, fue construido por Francisco de Sandoval y Rojas, uno de
los personajes más influyentes de su época y favorito del rey Felipe III.
Es uno de mis Paradores preferidos, por eso hemos ido varias veces a él en distintas épocas del año. Hace poco pudimos volver para ver algunas de sus últimas reformas y redecoración de habitaciones. En este artículo hay fotos actuales y otras anteriores, así podemos ver cómo estaba y cómo está.
Se levantó sobre los restos de un castillo medieval. El palacio fue alojamiento tanto del Duque de Lerma como de la familia del rey Felipe III.
El Duque construyó desde su mansión pasadizos elevados para llegar a los conventos de la localidad sin que nadie lo viera ni tener que salir a la vía pública, en la actualidad aún se puede recorrer parte de una de estas galerías.
Este Palacio Ducal fue la envidia de la corte. Como curiosidad está la historia de sus cuatro torres. Sólo los palacios reales podían tener cuatro torres, una por cada esquina. El Duque de Lerma solicitó permiso para construir dos en su gran palacio, desafiando el poder del rey no mencionó que ya tenía dos torreones, y cuando le fue concedida la solicitud se convirtió en el único noble de España con un palacio igual al del rey, con cuatro torres.
El edificio es majestuoso con sus
torres puntiagudas de pizarra. Tiene grandes balcones y la puerta de entrada
está flanqueada por dos escudos ducales.
El claustro es un espacio acogedor. El imponente patio está cubierto y tiene doble altura. En la planta baja columnas dóricas sostienen arcos de medio punto, y en el nivel superior hay columnas jónicas. En el patio están expuestas magníficas obras de arte.
Es la zona más utilizada por los clientes y por las personas que sin estar alojadas entran a tomar algo o simplemente a verlo.
Desde aquí se despliega una
amplia escalera de piedra, a los pies de ella se puede ver la Virgen en el
Trono, una gran figura de influencia flamenca, en madera policromada y dorada. Es
una de las joyas que guarda el interior del Parador.
Las habitaciones han sido recientemente renovadas, son espaciosas, acogedoras y tienen bonitas vistas a la vega del río Arlanza y a los campos castellanos.
Los salones dedicados a los desayunos son preciosos, empezar el día en ellos es la mejor manera de disfrutar de este excelente Parador.
El restaurante también ha sido renovado, está ubicado en la planta baja ocupando las bóvedas del antiguo castillo. Tiene una variada carta con platos deliciosos, y está muy bien atendido. Sin duda una excelente opción para comer en Lerma.
En la localidad hay varios conventos para visitar, destacando la Colegiata de San Pedro mandada construir por el propio Duque. También están el Monasterio de San Blas, el Monasterio de Santa Teresa y el de la Madre de Dios (carmelitas), y el Monasterio de Santo Domingo.
La Plaza Mayor porticada de Lerma es una de las más grandes de
España.
Inma










































