martes, 16 de enero de 2018

Matmata y El Djem

Nuestro último día de circuito fue el que más kilómetros realizamos de todo el viaje, algo más de 500, con paradas previstas en las casas trogloditas de Matmata, el anfiteatro romano de El Djem y por último la llegada a Hammamet.


Madrugamos mucho para aprovechar bien el día y dejamos atrás el fascinante desierto del Sáhara. En unas dos horas llegamos a Matmata, una pequeña aldea a 35 kms. de la costa rodeada de un paisaje desértico pedregoso y conocida por sus casas trogloditas. Se trata de unas 300 casas que los bereberes excavaron en la roca realizando un vaciado que forma el patio central en torno al cual se distribuyen las estancias de la casa. De este modo la vivienda quedaba camuflada en el paisaje y permanecía aislada tanto del frío como del calor. En caso de fuertes lluvias, por contra, se inunda de agua rápidamente y pueden producirse derrumbes en sus paredes de arenisca, como en las terribles inundaciones de 1969.

Patio de la casa troglodita
Matmata también es famosa por el rodaje de algunas escenas de Star Wars de George Lucas. El afamado director resolvió muchas localizaciones rodando en determinados lugares de Túnez. Sin embargo, nosotros vamos a entrar en una casa tradicional donde nos espera su dueña ofreciéndonos té con piñones y pan con aceite como bienvenida. Muy amablemente nos va enseñando su vivienda  que consta de cocina, un único dormitorio y un baño, todo ello muy humilde y atiende a nuestras preguntas con la inestimable ayuda del guía que nos hace de traductor. 

Entrada a una casa troglodita con símbolos en la puerta
Llaman la atención los símbolos que encontramos en las puertas y accesos a las viviendas como la mano de Fátima que protege del mal de ojo y de la mala suerte y unos peces que simbolizan la abundancia. La señora realiza una pequeña demostración de una de sus labores cotidianas, moler el trigo. Por señas me indica que me siente a moler como ella, pero ni siquiera haciendo un gran esfuerzo consigo que la piedra se mueva. Ella se ríe. Esta etnia se caracteriza por su pelo rubio y sus ojos claros pero, sobre todo, por su hospitalidad.

Hospitalidad bereber: té, almendras y pan con aceite
Resulta chocante el contraste de la vida de estas gentes del centro y sur del país con sus vecinos del norte. El norte de Túnez se asemeja en cuanto a paisaje a Andalucía: olivos, viñas, encinas, frutales y extensos campos y huertas. Mientras que esta zona del país no está tan desarrollada y, debido a la dureza de su clima extremo, apenas tiene recursos. Viven de manera sencilla y sin ningún tipo de lujos. Cuidan del ganado y se sacan unas monedas con el turismo o el comercio.

Habitación de la casa troglodita
Llegaba ahora la parte más pesada del circuito con 450 kms por delante y unas seis horas de autobús. A estas alturas ya nos habíamos acostumbrado a la manera de conducir de los tunecinos, o mejor dicho, de nuestro chófer, apodado Fernando Alonso. Adelantamientos demenciales con coches en sentido contrario, salidas constantes de carril, algún que otro soborno a la policía y un largo etcétera que nos hizo temer por nuestra seguridad el primer día pero que, en ese momento, nos parecía ya algo habitual. Algunos optaron por dormir y otros, como yo, por escuchar música o aprender algunas palabras en árabe para hacer más llevadero el trayecto.

Anfiteatro romano de El Djem
Sobre las 14.00 avistamos El Djem. Esta gran ciudad es visible desde lejos pues aquí se levanta majestuoso el monumento romano más grande de África, el anfiteatro romano de El Djem. Simplemente alucinante. Desde luego que ha merecido la pena el largo viaje hasta aquí.

Aspecto de las arcadas y parte de la grada reconstruida
Con capacidad para 35.000 espectadores, es el cuarto anfiteatro más grande del mundo con 2.000 m2 de arena y se encuentra en un estado bastante aceptable de conservación a pesar de sus 18 siglos de antigüedad. Y eso a pesar de que en el siglo XVII comenzaron a usarse sus piedras para la construcción de otros edificios de la ciudad. Hasta ese momento había permanecido prácticamente intacto. Aun así, la imagen que vemos hoy en día es la de un edificio espectacular que puede recorrerse en su totalidad: arena, fosos de las bestias, el graderío... Disfrutamos como enanos emulando a los gladiadores pues nos dijeron que el director Ridley Scott rodó muchas escenas de Gladiator en él. Es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1979 y se usa actualmente como escenario para actuaciones.


La entrada al coliseo romano incluye la visita al Museo de El Djem donde se exponen mosaicos y otros utensilios encontrados durante las excavaciones arqueológicas en los alrededores del monumento.


El anfiteatro recibe también el nombre de Ksar de la Kahena por la princesa bereber Kahena quien unió a las tribus para luchar contra los musulmanes en el s. VII. Vencida en El Djem se refugió con su ejército en el anfiteatro durante cuatro largos años para morir después a manos de su joven amante que la mató y envió su cabeza al jefe árabe. Una mujer valerosa que murió traicionada por su corazón. 


Comemos a las afueras de la ciudad y nos marchamos con pena a nuestro punto de partida, Hammamet, donde comenzó este circuito de 1.500 kms. por el país tunecino que quedará para siempre grabado en mi memoria.

Susana

martes, 9 de enero de 2018

La Colegiata de Santa Juliana


Colegiata de Santa Juliana
En el siglo IX un grupo de monjes llegó a una pequeña llanura resguardada por las montañas y cercana a la costa. No venían solos, viajaban con un féretro en el que se hallaban los restos de una mártir de nombre Illana. Una mujer nacida en la actual Turquía que, durante las persecuciones del emperador Diocleciano, se negó a renunciar a su fe cristiana.

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