lunes, 17 de agosto de 2026

Islas Elafiti, Croacia

 




   Las Islas Elafiti forman  un archipiélago croata de 14 islas de las cuales sólo tres están habitadas.

 


   Durante la historia del país han representado un papel de gran importancia estratégica por su ubicación frente a Dubrovnik. En algunas de ellas se construyeron fortalezas para la defensa del mar Adriático.



   El viaje por este conjunto de islas resulta muy agradable y se va disfrutando de un paisaje espectacular.




   Cuando se llega a Lopud, la isla central del archipiélago,  lo primero que se ve son las murallas y las antiguas torres de un monasterio franciscano del siglo XV.

   Tiene dos bahías, una donde se asienta el pueblo de Lopud, y al otro lado la Bahía de Sunj conocida por su playa de arena.



   Lopud está como a una hora de viaje desde Dubrovnik. Tiene un paseo marítimo muy agradable en el que se sitúa el parque Dordic-Mayneri con un gran número de especies botánicas.







   Sipan, con sus 16 kilómetros cuadrados. es la mayor del grupo de islas, en ella sí hay coches pero muy pocos ya que su población y los visitantes se mueven en barco o en bicicleta. Hay un  autobús que conecta las dos ciudades  de la isla, Sudurad y Sipanska Luka.



   Además del turismo su fuente de ingresos es el cultivo y la producción de aceite de oliva. Tuvo unos años de esplendor cuando algunas familias aristocráticas se construyeron aquí sus casas de verano.



   En el puerto de Sudurad es donde atracan los barcos, aquí veremos la torre fortificada del siglo XVI llamada Skocibuha.






   A Kolocep el viaje es de unos 30 minutos aproximadamente desde el continente, es la más cercana a Dubrovnik.



   Sin tráfico de coches, tiene multitud de senderos a través de los bosques de pinos. Hay muchos olivos y limoneros y las vistas desde cualquier parte del islote son una maravilla.

  





   Aunque casi todas sus playas son de piedras, las cristalinas aguas y sus exuberantes bosques con infinidad de senderos también son un reclamo turístico.



                                                                                                                                                Inma

lunes, 13 de julio de 2026

Palos de La Frontera (Huelva) Monasterio de La Rábida

 


   El Monasterio de Santa María de La Rábida forma parte del itinerario histórico artístico conocido como “Los Lugares Colombinos”



   El convento franciscano, cuyo origen data de finales del siglo XIV, es de estilo gótico-mudéjar. Está catalogado como Santuario de la Hispanidad.



   Aquí Colón tuvo la ayuda decisiva de Fray Antonio de Marchena (el fraile astrónomo) y de Fray Juan Pérez (antiguo Contador Real en la Corte Castellana) para llevar a cabo el descubrimiento de un Nuevo Mundo.

   En la Sala de Conferencias mantuvieron las conversaciones estratégicas Cristóbal Colón y Fray Juan Pérez.



   El claustro de las Flores o de la Hospedería era el espacio de acogida de los marineros cuando necesitaban algún tipo de ayuda.



   En el refectorio hay una cruz del siglo XIV,  mantiene el púlpito utilizado para las lecturas durante las comidas.



   Al templo conventual se accede por la antigua “ribat” almohade. En la iglesia quedan en los muros restos de decoración al fresco, y guarda una valiosa talla del Cristo de los Remedios.



   En la Capilla de Nuestra Señora de los Milagros hay una bella imagen de la Virgen hecha en alabastro.



   En el museo de la segunda planta se puede ver una reproducción del primer mapa mundi de la historia, realizado en el año 1.500 por el cartógrafo y navegante Juan de la Cosa. En la Galería de las Carabelas están las maquetas de las tres naves, la Nao Santa María y las carabelas Pinta y Niña.



   En la Sala Capitular fue donde Fray Juan Pérez convocó a los lideres de Palos, especialmente a la familia de los Pinzón para obtener de ellos el apoyo a Colón en su aventura.



   Las vitrinas de la Sala de los Documentos del Archivo de la Corona de Aragón guardan las Capitulaciones, credenciales y salvoconductos reales.



   El monasterio tiene además un precioso claustro mudéjar.  El 12 de octubre de 1892, la Regente María Cristina firmó en este patio el decreto de creación como fiesta nacional el día 12 de octubre.







   Después nos podemos acercar al Muelle de Las Carabelas. Es un museo, con gran parte al aire libre, donde están las réplicas de las tres naves a tamaño real.



   Tiene una ambientación muy lograda y se puede recorrer el barrio medieval. Resulta una visita muy entretenida y un buen homenaje a la gran hazaña que consiguieron.





                                                                                                                                                       Inma

jueves, 25 de junio de 2026

Parador de Benavente “Rey Fernando II de León”

 


   En la provincia de Zamora, el Parador de Benavente está ubicado en lo que fue el Castillo de La Mota del siglo XII



   Cuando la ciudad estuvo bajo el señorío de los Pimentel, Condes de Benavente, el castillo se convirtió en su residencia y contaba con tres recintos amurallados.

   Este castillo-palacio fue expoliado e incendiado por las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia.



   De la época sólo queda La Torre del Caracol. La bonita torre es del siglo XVI, tiene planta cuadrada, y mezcla de estilo gótico y renacentista. Su gran interior está decorado con tapices y un espléndido artesonado mudéjar.



   Dicha techumbre cubría el presbiterio del Santuario de Nuestra Señora del Valle, aunque hoy sólo quedan los restos, nos acercamos a verlo porque nos pareció interesante.




   En la pequeña localidad de San Román del Valle había un antiguo convento franciscano que creció junto a la ermita de la Virgen del Valle. Tenía el fin de atender a los peregrinos que se dirigían a Santiago de Compostela.



   Juan Alonso Pimentel, primer Conde de Benavente, encargó sustituir la pequeña ermita por una gran iglesia gótica cubriendo el presbiterio con un importante artesonado. Tras su recuperación y restauración se instaló en el techo del salón de la Torre del Caracol en el Parador, quedando un conjunto realmente espectacular.










   En el Parador, recientemente renovado, las habitaciones superiores tienen salida directa al jardín y piscina, son amplias, cómodas y agradables. Los cuartos de baño, muy prácticos,  tienen ducha y bañera y han quedado muy bonitos con el tipo de azulejos escogidos.








   A destacar en el Parador la buena atención y amabilidad de todo el personal, recepción, restaurante y cafetería.







 


   Dando un paseo desde el Parador nos podemos acercar a ver la Iglesia de San Juan del Mercado, sus tres portadas están bellamente decoradas.

   Y a Santa María del Azogue con su gran torre campanario, cinco ábsides y dos portadas románicas. Uno de los mejores ejemplos del románico de la región.



                                                                                                                                                  Inma

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