domingo, 10 de noviembre de 2019

La capital de la Toscana, Patrimonio de la Humanidad







   Florencia está considerada  como la ciudad más bella de Italia. Durante nuestra estancia en ella y casi en todos los fantásticos lugares que visitemos, la palabra "Médici" está continuamente presente.




   Los Médici fueron los banqueros más importantes de Europa en aquella época, una influyente familia de comerciantes que controlaron durante varios siglos la política italiana.




   Gracias a su poder, influencia y riqueza  fomentaron las artes y el pensamiento, haciendo de Florencia una célebre ciudad.

   Lorenzo de Médici (1449-1492) conocido como Lorenzo El Magnífico, financió nuevos edificios y apoyó  las nuevas ideas del Renacimiento. Fue un gran protector de las artes, encargando y adquiriendo pinturas y esculturas a los más prestigiosos artistas.




   El Ponte Vecchio, el único puente que atravesaba el río Arno a su paso por Florencia, es uno de los símbolos de la ciudad.

    El Corredor de Vasari pasa sobre él, se construyó para unir el Palazzo Vecchio, situado en la Piaza della Signoria, con el Palazzo Pitti. De esta manera la familia Médici podía moverse con total seguridad.









   La Plaza de la Señoría ha sido desde la Edad Media hasta hoy el centro de Florencia. El Palazzo Vecchio con su torre almenada de más de 90 metros es el edificio más característico de la plaza. En ella se encuentra una réplica exacta del David de Miguel Angel.




   Bajo las arcadas de la Loggia dei Lanzi se exponen monumentales esculturas, como el Perseo de Cellini mostrando la cabeza de Medusa, el Rapto de las Sabinas, o Hércules y el Centauro.









   La Galería de la Academia se abrió para ofrecer a los alumnos de Bellas Artes material de estudio.




   El Gran Duque Leopoldo de Lorena quiso reunir aquí todas las academias de dibujo que existían en Florencia. Cuenta con un museo de esculturas y pintura religiosa. Pero sin duda lo más admirado es el David de Miguel Ángel. La estatua de mármol blanco, con más de 4 metros de altura, de este irrepetible artista,  ha llegado a ser uno de los símbolos del arte en el mundo.










   Otro de los lugares que tenía interés en visitar era La Capilla de Los Médicis, situada en la Basísilica de San Lorenzo.




   Comenzaron las obras con el proyecto de Brunelleschi. En una  gran cripta se localizan  las sepulturas de varios miembros de esta familia.




   En la Capilla de los Príncipes hay seis grandes mausoleos en memoria de los Grandes Duques. En la Sacristía Nueva, obra de Miguel Ángel, se encuentran varios sepulcros adornados con espectaculares estatuas  representando el Día y la Noche, el Crepúsculo y la Aurora.






                                                                                                                                                      Inma



viernes, 1 de noviembre de 2019

Monasterio de las Dueñas, Salamanca

El conocido en toda Salamanca como convento de las Dueñas, fue fundado en los primeros años del siglo XV para acoger a las señoras de la aristocracia que quisieran retirarse de la vida social y mundana para hacer vida de oración.


Su fundadora Doña Juana Rodríguez Maldonado, donó su casa palaciega a las religiosas dominicas, la misma comunidad monástica que habita este convento desde el día de su fundación. El edificio ha sufrido numerosas transformaciones al ser utilizado como convento, sobre todo en el siglo XVI que es cuando se construyeron la iglesia y el claustro.


La iglesia hacia el exterior es de gran sencillez tan solo sobresale la portada. El interior del templo es de una sola con una decoración bastante austera,  algunos retablos barrocos y el altar mayor, en el que se pueden ver algunas esculturas notables. Solo podrás visitarla en horario de misas.



Una vez traspasado el umbral del convento vas a encontrar un zaguán y uno de los patios desde el que se puede acceder a las dependencias conventuales y al claustro, sin duda lo más hermoso de este convento salmantino. Nada te hará sospechar que tras la modesta puerta se esconde uno de los claustros más impresionantes del arte plateresco que deja asombrado a quien lo contempla.




Su construcción, tuvo que adaptarse a la del palacio ya existente del que se conservan dos puertas de acceso de estilo mudejár, una en el piso inferior recubierta con azulejos y otra, en la piso superior dando acceso al claustro alto construida con ladrillo. El claustro bajo está sostenido por arcos apoyados sobre esbeltas columnas rematadas por capiteles tallados con una gran variedad de motivos y una serie de medallones adornados con cabezas.



El claustro alto es adintelado, con columnas de tipo toscano ricamente ornamentado con figuras y monstruos típicos de la exuberancia del plateresco español. Es realmente sorprendente contemplar el uso excesivo de figuras humanas combinadas con animales o monstruos, con gestos altamente expresivos.




El claustro alto guarda un rincón dedicado a Sor Teresa Chikaba, la santa negrita. La princesa africana que fué secuestrada, esclavizada y cargada en un barco negrero rumbo a Sevilla para más tarde siendo por fin libre, ingresar como monja en un convento.




En una de las esquinas del claustro bajo podrás ver su tumba donde puede leerse: Sor Teresa Chikaba, hija del Rey de la Mina Baxa del Oro de Guinea 1676-1748.



No podrás marcharte de este convento sin probar los dulces que las mismas monjas dominicas elaboran, entre los que figuran una de sus especialidades, los famosos amarguillos.


                                                                                                                                                           Rafa

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