Junto al rio Ebro, próximo a su
desembocadura, se sitúa la ciudad de Tortosa.
El Parador se encuentra en el Castillo de la Zuda con bonitas vistas a la ribera del Ebro y a toda la localidad. La antigua Alcazaba se construyó en el siglo X. En el recinto se conservan las murallas, el pozo, el polvorín y parte de la fortificación. Tras la Reconquista pasó a ser residencia de templarios.
El enorme pozo, que le da el nombre al castillo, recogía el agua al nivel del río para abastecer la fortaleza.
Su amable personal facilita todo tipo de información, y resulta muy agradable la estancia en el Parador por la amplitud y tranquilidad de sus instalaciones. Las habitaciones son espaciosas y con terraza. Tiene una piscina bastante grande con una zona alta de solárium con una panorámica impresionante del entorno.
Dando un paseo desde el Parador
se puede llegar hasta los puntos interesantes a visitar en Tortosa.
En el antiguo matadero municipal, un bonito edificio modernista, está la oficina de información turística y el Museo de Tortosa.
La Catedral de Santa María, a orillas del Ebro, es un edificio gótico con fachada barroca.
El claustro del siglo XIII reunía en la Edad Media al Consejo de la Ciudad. En el interior del templo se conserva una pila bautismal (XIV). Destaca el retablo mayor policromado y la Capilla de la Virgen de la Cinta.
Otros sitios de interés son el
Barrio Judío, y el conjunto renacentista de los Reales Colegios fundados por
Carlos V
Durante nuestra ruta veremos varios edificios de estilo modernista como la Casa Grego con formas redondeadas, esgrafiados naturalistas y arcos. Y el Mercado Municipal con una gran bóveda de hierro.
En una réplica de un barco antiguo se puede dar un agradable paseo por el río con un guía muy animado en sus explicaciones.
Varios puentes cruzan el Ebro. El viejo puente del ferrocarril hoy forma parte de la Vía Verde y del Camino Jacobeo del Ebro.
Inma















