sábado, 1 de agosto de 2020

La Posada del Potro, Córdoba


Si estas pensando visitar Córdoba, tal vez te acerques a la Plaza del Potro, lugar destinado para la celebración de la feria del ganado y centro de la picaresca cordobesa en los siglos XV al XVII.


Tendrás que imaginártela frecuentada por comerciantes, mercaderes y vividores de variada condición. Cervantes vivió en una calle cercana y mencionó este lugar en su obra universal de El Quijote.


Un edificio de importancia que se encuentra en esta plaza es la Posada del Potro. La última de las muchas posada que existían por los alrededores y en la actualidad convertida en centro de interpretación de arte flamenco. Verás su fachada sin adornos, sencilla y encalada, una vez en el interior, te recibirá su amplio patio y una galería balaustrada que te traslada a otra época.


Cuenta la leyenda que un día llegó a esta posada un joven caballero, capitán de las tropas de Pedro I "el cruel". El posadero, al ver que su apuesto huésped portaba un gran maletín, le propuso alojarse en una de las estancias del primer piso con la intención de robarle y asesinarlo cuando se durmiera. Aquella misma noche, el capitán quedó prendado de una de las muchachas que atendían el mesón y, al parecer, ella también de él porque lo avisó de las intenciones del dueño.


A mitad de la noche el posadero accedió al aposento del joven y este, tras pasar la noche en vela le sorprendió. Tras la pelea el capitán siguió su camino hasta Sevilla, donde se entrevistó con el rey Pedro I y dio cuenta de lo que sucedía en aquella posada.


El monarca castigó al mesonero que fue atado por las manos de las rejas de la posada y sus pies enganchados a dos potros que tiraron de él hasta despedazarle. Desde entonces dicen que su patio se llena de espíritus que vagan durante la noche.


Frente a la Posada del Potro, no te pierdas también el antiguo Hospital de la Caridad que alberga en su interior el interesante Museo de Julio Romero de Torres y el Museo de las Bellas Artes.


                                                                                                                                                           Rafa

lunes, 20 de julio de 2020

Giethoorn, la Venecia holandesa



Giethoorn es una pintoresca población al noreste de Ámsterdam, conocida como "la Venecia holandesa" donde encontraremos numerosos canales, puentes de madera, casas con tejados de paja, a la mayoría de las cuales solo se puede acceder en barco o a pie ¡lo más parecido a un pueblo de hadas!



Dicen que este lugar tan idílico fue fundado por mercenarios de la región mediterránea alrededor del siglo XIII quienes levantaron una pequeña aldea. Más tarde, un grupo de monjes cavaron los canales de aproximadamente un metro de profundidad para transportar la turba a través de ellos.



Giethoorn sobrevivió a lo largo de los siglos y ahora alberga a poco menos de 3.000 personas. La mayoría de las casas se encuentran en pequeñas islas que quedaban entre los canales, son privadas y se accede a ellas a través de los más de 150 puentes madera o de pequeñas embarcaciones.



La falta de automóviles y los senderos predominantes hacen que este bello lugar sea aún más encantador. Los puentes son propiedad privada y aseguran que hay una relación de amor y odio entre los pobladores de Giethoorn con los visitantes. Dicen que los ingresos son bienvenidos, pero los turistas que caminan por sus jardines y puentes mirando por sus ventanas no lo son tanto.



Podremos recorrer los canales de Giethoorn alquilando una embarcación y daremos un paseo explorando cada bello rincón. Nos darán un pequeño mapa para seguir un recorrido e incluso navegaremos por una reserva natural situada junto al pueblo.



Tan solo hay que tener en cuenta que en ciertas temporadas, la circulación por los canales puede ser muy fluida y formarse atascos. Aún así, la visita a Giethoorn jamás dejará indiferente a nadie.


                                                                                                                      Loli
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