miércoles, 10 de julio de 2019

Los misterios de la Ermita de San Pantaleón





   En la ruta desde la ciudad de Burgos a San Pantaleón encontraremos parajes realmente hermosos como la cascada de Pedrosa de Tobalina, y pequeñas joyas como la iglesia románica de Carcedo de Bureba.




   Y lugares curiosos como el Eremitorio del Arroyo de las Torcas, donde se cree que un grupo de monjes, en el siglo VIII,  habitaron las cuevas excavadas en la roca.




 
   En la comarca de Las Merindades está situada la ermita románica  de San Pantaleón.  El pequeño pueblo  de San Pantaleón de Losa nos recibe pegado a la Peña Colorada sobre la que se alza el sorprendente templo. La cima sobresale en el valle y visto a lo lejos  parece la punta de un gran navío.




   Subiendo la ladera, que tiene una considerable pendiente, la iglesia está perfectamente adaptada al desnivel. Es un hermoso edificio románico datado en 1207. Tiene una parte  del gótico tardío añadida en el siglo XV.




   En la entrada nos recibe un atlante, un hombre que a modo de guardián sostiene parte de la construcción. La figura podría representar a Sansón, héroe hebreo del Antiguo Testamento.

   Llaman la atención los pequeños recuadrados con pies y cabezas tallados que podrían simular escenas de prisioneros o de personas haciendo penitencia.




   En las paredes tanto en el exterior como en el interior de la iglesia hay esculpidos rostros y máscaras en los capiteles. Algunos reproducen los martirios sufridos por  San Pantaleón, médico en el  siglo III que dedicó su vida a sanar a los pobres.  Acosado  durante la persecución del emperador romano Diocleciano por ser cristiano, fue considerado  mártir por las múltiples torturas que sufrió hasta que murió decapitado.




   En este templo se guardaba un frasco con la sangre del santo, pero esta reliquia desapareció. Se cree que podría ser la misma que se conserva en el Real Monasterio de La Encarnación de Madrid.




   La ermita está rodeada de misterios.  La Orden de los Caballeros de Jerusalén custodió durante siglos este templo, que a su vez está conectado con la leyenda del Santo Grial.  Según la tradición cristiana fue la copa empleada como cáliz en la última cena y posteriormente se utilizó como recipiente para recoger la sangre de Jesucristo al ser crucificado.

   Pero también cuando se habla del Grial se hace referencia, no tanto a la imagen de un cáliz, si no a algo simbólico que representa lo eterno, la búsqueda de la perfección. Idea  que nos ha llegado a través de la literatura de la caballería andante, el rey Arturo y los nobles Caballeros de la Tabla Redonda como arquetipo de fortaleza, de voluntad y de la búsqueda del conocimiento.

   La original ermita de San Pantaleón es un espacio sagrado lleno de símbolos enigmáticos, un lugar de leyenda que te atrapará.



                                                                                                                                                 Inma

lunes, 1 de julio de 2019

La Casa del Judío de Toledo

Dice la leyenda que esta casa perteneció al judío Isaac (Ishaq) Abravanel, el mismo que prestó una importante suma de dinero a la reina Isabel la Católica para financiar el viaje de Colón con el que se descubrió el Nuevo Mundo. A cambio, debido a las agotadas arcas reales, la reina tuvo que empeñar todas sus joyas.

Casa del Judío
El edificio es de propiedad privada y tendrás que concertar cita al Consorcio de Toledo. Podrás visitar las dos partes más importantes del inmueble: el patio, donde se conservan importantes yeserías y el sótano del que se cree fue un baño para la purificación espiritual.


Esta vivienda fue construida entre los siglos XIV y XV. Aunque ha sufrido diversas modificaciones a lo largo de los siglos, las paredes del patio han podido conservar intactas sus bellas yeserías.


Pocos sabían lo que encerraban estas paredes hasta que hace ya algunos años fue recuperada y abierta al público. La visita que vas a hacer no es larga y desde el principio notarás algo especial. Esto no es un museo, recuerda que es una vivienda particular, un espacio privado en el que aún se está viviendo.


El otro elemento importante de la casa es el sótano, al que se accede por otra puerta. En él se instaló un baño de purificación, algo que en la época era muy caro y solo se podían permitir los personajes más influyentes.





Por cierto, fíjate en el dintel de la puerta de acceso al sótano, verás una viga de madera tallada con motivos florales en la que aparece una inscripción en hebreo que dice: "Gracias Te doy, porque me has respondido". Un cartel informativo te ayudará a entender cada rincón de este espacio.



Encontrarás la Casa del Judío entre calles angostas y laberínticas del centro de la antigua judería toledana, junto a dos sinagogas hermosas, Santa María la Blanca y la del Tránsito, recordatorios de la formidable presencia judía. Ahora sal a la calle y piérdete por sus callejuelas, tan misteriosas como sugerentes en busca de los grandes monumentos de Toledo.



                                                                                                                                                           Rafa
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