lunes, 27 de abril de 2026

Santa María del Campo (Burgos)

 


   La alta torre de la Colegiata de Santa María de la Asunción se divisa a lo lejos cuando nos acercamos,  atravesando las llanuras de la provincia de Burgos  hacia el pueblo de Santa María del Campo.

   La impresionante y bella torre es obra de Diego de Siloé y Juan de Salas. Se incorporó al templo en el siglo XVI, aunque la construcción de la iglesia comenzó en el XIII.



   Consta de tres cuerpos. En el inferior un gran arco protege la portada principal de acceso a la iglesia. El segundo tiene un gran ventanal, y el tercero, ya obra de Juan de Salas, tiene dos alturas rematadas con una cornisa y pináculos en las esquinas.



   Las cuatro fachadas están adornadas con un magnifico conjunto de esculturas renacentistas y platerescas.

   El  interior del templo se puede visitar gracias a que algún voluntario de la localidad se encarga de abrirla y explicar las obras de arte que guarda. No está permitido hacer fotografías ya que venden, para recaudar fondos para su mantenimiento, un libro con sus propias imágenes.



   Entramos por una puerta lateral bellamente decorada para poder admirar las preciosas tablas de Pedro Berruguete. "El bautismo de Jesús " y "La degollación del Bautista"  nos indican el gran talento de este pintor.

   La iglesia también cuenta con  un par de excelentes tapices flamencos y un curioso púlpito gótico-mudéjar.

   En los capiteles de las columnas hay representaciones de animales fantásticos y de figuras simbolizando los vicios y virtudes.

   Dando un paseo por la localidad, un cartel nos recuerda que por aquí pasó la reina Juana I de Castilla camino de Tordesillas acompañando al cuerpo yacente de su marido Felipe el Hermoso. Juana la Loca se alojó durante unos días en la Casa del Cordón, en la actualidad es una vivienda particular que aún conserva parte de la fachada del siglo XVI.




                                                                                                                                                 Inma

lunes, 6 de abril de 2026

Parador de Tortosa

 


   Junto al rio Ebro, próximo a su desembocadura, se sitúa la ciudad de Tortosa.



   El Parador se encuentra en el Castillo de la Zuda con bonitas vistas a la ribera del Ebro y a toda la localidad. La antigua Alcazaba se construyó en el siglo X.  En el recinto se conservan las murallas, el pozo, el polvorín y parte de la fortificación. Tras la Reconquista pasó a ser residencia de templarios.



   El enorme pozo, que le da el nombre al castillo, recogía el agua al nivel del río para abastecer la fortaleza.



   Su amable personal facilita todo tipo de información, y resulta muy agradable la estancia en el Parador por la amplitud y tranquilidad de sus instalaciones. Las habitaciones son espaciosas y con terraza. Tiene una piscina bastante grande con una zona  alta de solárium con una panorámica impresionante del entorno.




    Dando un paseo desde el Parador se puede llegar hasta los puntos interesantes a visitar en Tortosa.



   En el antiguo matadero municipal, un bonito edificio modernista, está la oficina de información turística y el Museo de Tortosa.



   La Catedral de Santa María, a orillas del Ebro, es un edificio gótico con fachada barroca.



   El claustro del siglo XIII reunía en la Edad Media al Consejo de la Ciudad. En el interior del templo se conserva una pila bautismal (XIV).  Destaca el retablo mayor policromado y  la Capilla de la Virgen de la Cinta.




 Otros sitios de interés son el Barrio Judío, y el conjunto renacentista de los Reales Colegios fundados por Carlos V



   Durante nuestra ruta veremos varios edificios de estilo modernista como la Casa Grego con formas redondeadas, esgrafiados naturalistas y arcos. Y el Mercado Municipal con una gran bóveda de hierro.



   En una réplica de un barco antiguo se puede dar un agradable paseo por el río con un guía muy animado en sus explicaciones.







   Varios puentes cruzan el río. El viejo puente del ferrocarril hoy forma parte de la Vía Verde y del Camino Jacobeo del Ebro.

                                                                                                                                                           Inma

lunes, 16 de marzo de 2026

El Calafate, Argentina

 


   En la Región Patagónica del sur de Argentina, El Calafate es un pintoresco pueblo que pertenece a la provincia de Santa Cruz. Es un lugar muy animado ya que es donde se alojan o por donde pasan todos los turistas que quieren ir al Parque Nacional de Los Glaciares.



   El nombre de Patagonia fue dado a este territorio durante la expedición de Hernando de Magallanes, llamando patagones a los indios aonikenk por el gran tamaño de las huellas que dejaban.



   En El Calafate se encuentra el Centro Administrativo del Parque Nacional Los Glaciares, es una interesante visita durante la cual se pasa por senderos con flora autóctona y montajes con escenas recreativas.  

   En la gran zona de interpretación e investigaciones sobre los glaciares y su entorno, me llamó la atención leer como los glaciares modelaron el paisaje deslizándose por los valles y erosionaron el terreno por su peso. Y como se formaron los grandes lagos con el agua de su derretimiento, el cual podría producir importantes cambios en el nivel del mar.



   La Avenida Libertador es la calle principal de esta concurrida población. Está repleta de tiendas de todo tipo, restaurantes y agencias de turismo donde organizan actividades como senderismo, mountain bike, jornadas de pesca, paseos a caballo, divertidas tirolinas y caminatas sobre los glaciares.

   Desde aquí la excursión estrella es al Perito Moreno, por eso conviene hacer la reserva de la entrada al Parque con mucho tiempo de antelación.




   Entre su  variada oferta gastronómica hubo dos establecimientos que nos gustaron bastante, “La Destilería” por sus originales hamburguesas, y “Don Pichón” por su sabrosa parrilla de cordero.



   El calafate es además un arbusto de flores amarillas y fruto negro-azulado. Típico del sur de la Patagonia y muy abundante en las cercanías del Lago Argentino. Con su fruto se preparan licores y dulces como mermeladas, helados y alfajores. La tradición dice que quien come calafate vuelve a la Patagonia, algo que no me importaría nada repetir.

                                                                                                                                              Inma

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