lunes, 23 de enero de 2017

El Generalife y la Torre de la Cautiva



   En la Colina de la Sabika se levanta majestuosa La Alhambra, símbolo de la arquitectura árabe. Declarado Patrimonio de la Humanidad, es el monumento más emblemático de la ciudad.

   Muhammad I trasladó hasta aquí su residencia, iniciando la construcción del palacio en 1237. Se fue completando con varias edificaciones, patios, jardines, torres y murallas, formando un excepcional conjunto.





    Estos territorios pertenecían al Califato de Córdoba hasta que en el siglo XII se creó el reino nazarí de Granada, que se mantuvo hasta 1492.  







   Situado también en la colina de La Alhambra está el palacio de Carlos V. Fue construido como residencia imperial con dos partes separadas, una para el emperador y otra para la emperatriz. Unos grandes sillares forman sus largas fachadas, y al traspasar las puertas sorprende que su interior sea circular.




   El edificio alberga el Museo de Bellas Artes y el Museo de La Alhambra con bellos ejemplos del arte hispanomusulmán.





   El antiguo convento de San Francisco, en pleno corazón de La Alhambra, es ahora el Parador de Granada.




   En este monasterio, bajo una austera lápida, descansaron los restos de la reina Isabel La Católica que falleció en 1504. Junto a ella fue enterrado en 1518 su amado esposo Fernando, hasta que Carlos V trasladó los cuerpos de sus abuelos a la Capilla Real junto a la Catedral.

   El edificio está frente al Generalife. Desde el mirador de San Francisco se obtienen unas vistas espectaculares de la fortaleza andalusí con su muralla, torres, huertas y jardines.





   Para mi gusto, uno de los sitios con mayor atractivo de toda la ciudadela es la Torre de la Cautiva por la historia que representa. En ella estuvo prisionera Isabel de Solís, la joven cristiana capturada por los nazaríes y llevada contra su voluntad a La Alhambra.




   Cuando el rey granadino Muley Hacen la vio se quedó impresionado por su belleza y se convirtió en la obsesión de sus sueños. A pesar de la resistencia de la dama, acabó también enamorándose del emir que pasó a llamarla dulcemente Zoraida, "estrella del alba".

   Llegó a ser la favorita del sultán, se convirtió al Islam y se casaron. Todo esto despertó desconfianzas en la corte y envidias entre las otras esposas del rey, sobre todo de Aixa, madre de Boabdil, heredero del reino.

   Zoraida tuvo dos hijos con Muley Hacen, pero al morir su esposo, temiendo por ellos, huyó de Granada. Regresó a Castilla y pidió protección a la reina Isabel que les acogió con la condición de que volvieran a profesar en la fe cristiana.




   A la torre en la que vivió Zoraida se le conoce popularmente como “la de la cautiva” y está situada en el camino de ronda de la muralla. Está cerrada al público y sólo se puede visitar en contadas ocasiones. Las paredes de esta torre-palacio están decoradas con inscripciones y poemas.




   Otro de los lugares con más encanto del gran recinto es el Generalife. Está frente a La Alhambra sobre otra colina, la Colina del Sol.

   Generalife significa "Jardín del Arquitecto" pero también era conocido como "Jardín del Alto Paraíso" o "Casa Real de la Felicidad”. Era el lugar de descanso en verano de los reyes musulmanes. Aquí los sultanes se relajaban de los problemas e intrigas de la corte.




   Durante nuestra visita a Granada pudimos hacer el recorrido nocturno por este idílico lugar. Patios, huertos escalonados y zonas ajardinadas, forman refrescantes zonas y lugares íntimos entre escondidos caminos.

 El  Patio de La Acequia es un jardín construido alrededor de un canal central. El agua es protagonista por cualquier parte, a través de la Acequia Real llega hasta las fuentes y surtidores.








   Los celindos, geranios, glicinias y jazmines nos acompañan en nuestro recorrido y es un lujo andar por sus senderos y entrar en los pabellones.





El rumor del agua, los juegos de luz y el aroma de las flores convierten al Generalife en un lugar tremendamente mágico y romántico. 


                                                                                                                                                        Inma

jueves, 19 de enero de 2017

Los Jameos del Agua y la Cueva de los Verdes

La isla canaria de Lanzarote alberga grandes y pequeños tesoros en su extensión. Es la cuarta isla en tamaño del archipiélago y la tercera más poblada. Su origen volcánico la hace diferente de las demás islas canarias ya que surgió de los enormes procesos geológicos sufridos hace millones de años en esta zona del Atlántico y su fisonomía ha ido cambiando debido a este motivo. 

Se la conoce popularmente como "la isla de los volcanes". Si visitáis el Parque Nacional de Timanfaya, descubriréis por qué. Además de contar con este magnífico parque nacional, completamente distinto a cualquier otro que hayáis podido visitar, son innumerables los parajes protegidos que hallaréis a lo largo de toda la isla.

Hoy quiero centrarme en dos de estos lugares que son de visita imprescindible en Lanzarote. Es más, nadie debería marcharse de la isla sin conocerlos: se trata de Los Jameos del Agua y la Cueva de los Verdes, ambos situados al nordeste del archipiélago, en el municipio de Haría.