En el Archipiélago de Chiloé
escogimos visitar la Isla de Lemuy por sus preciosos paisajes, por sus
pintorescos pueblos, y porque aquí se ubican algunas de las iglesias declaradas
Patrimonio de la Humanidad.
A unos 40 kilómetros de Castro se encuentra el embarcadero de Huicha, desde aquí pasar en transbordador a Lemuy sólo nos llevará 10 minutos.
Por toda la isla hay puestos de artesanía en los que se ofrecen canastos de fibras vegetales y prendas tejidas con lana. Puqueldón es la capital, su origen fue un poblado en el que la mayoría de sus habitantes eran españoles.
Detif está en la parte más estrecha de la isla por lo que se puede observar el mar por ambos lados del camino, con unas impresionantes vistas panorámicas de los volcanes Michinmahuida, Corcovado y Chaitén.
La playa Huiñai es de las más visitadas. En la Bahía de Punta
Bruja era donde se resguardaban los barcos cuando había temporal, aunque se
evitaba siempre que se podía ya que se veían luces voladoras y otros fenómenos
extraños que atemorizaban a los navegantes.
Las Iglesias Patrimoniales de Chiloé tienen elementos comunes. Una torre-fachada, un pórtico con pilares y una nave central abovedada. Son de maderas nativas, alerce, ciprés, canelo y coigüe. Las tejuelas chilotas se utilizan para revestir las paredes exteriores y para cubrir el techo.
La Iglesia de Santiago Apóstol de Detif es de
principios del siglo XIX. Es una preciosa y sencilla capilla, en ella hay
barcos de madera colgando del techo, ofrendas hechas por marineros.
En Ichuac, la iglesia fue construida por los habitantes de esta comunidad. En su entrada hay un reloj pintado marcando las 3 de la tarde, representando la hora en la que murió Jesucristo.
La maravillosa iglesia de Jesús Nazareno del pueblo de Aldachildo tiene en su interior un cielo abovedado de color crema salpicado de estrellas. Entre los arcos de la nave central se pintaron flores rojas y amarillas. Tiene apoyos laterales de madera y una rústica cruz cerca de la entrada.
Las iglesias de Chiloé son valoradas por su singularidad además de por su peculiar arquitectura. Se mantienen gracias a la colaboración de los visitantes y de sus propios feligreses. Al dar un donativo te entregan un pequeño papel en el que simplemente pone "Ayúdanos a conservar estos templos que mantienen viva las tradiciones y la identidad de Chiloé"
Inma