lunes, 16 de septiembre de 2013

La fortaleza de Alarcón

A medio camino entre Madrid - Valencia, por la carretera nacional se encuentra la localidad conquense de Alarcón y su imponente fortaleza, el Castillo de los Marqueses de Villena, en la actualidad Parador de Turismo, uno de los más pequeños de la red pero con todo el encanto que le aporta su privilegiada ubicación en un auténtico castillo del siglo VIII fundado por los musulmanes. 

Vista del Castillo y el acceso a Alarcón


Torre de Armas
A pesar de la silueta estilizada y amenazante del castillo y de las torres que lo protegen, no en vano fue conocido como "el Inconquistable" en su época de esplendor, al viajero contemporáneo no le costará adentrarse en la villa por la carretera atravesando los 3 arcos de sus murallas, no sin antes detenerse para admirar la panorámica de la villa desde la Torre de Armas. Se trata de la torre albarrana mejor conservada de la provincia que goza de las mejores vistas sobre el castillo y sobre el río Júcar, el verdadero artífice de este paisaje de formas caprichosas que rodea Alarcón.


Entrada al Castillo










Tras una profunda reforma en el año 2003, el Parador ha sabido mantener la esencia del castillo medieval respetando sus elementos arquitectónicos en la medida de lo posible y dotándolo tan sólo de un puñado de habitaciones que lo hacen más exclusivo aún si cabe. Sin olvidar que el infante Don Juan Manuel, sobrino del rey Alfonso X, el Sabio, habitó durante un tiempo la Torre del Homenaje en cuya parte superior se encuentra hoy la "habitación única" a la que otorga su nombre haciendo honor a su anterior ocupante. La reforma no ha restado un ápice de monumentalidad al edificio que cuenta con numerosos pasadizos y terrazas almenadas en su interior.
Tras la muerte del Infante Don Juan Manuel, el castillo fue cedido a Juan Pacheco, marqués de Villena, que cayó en desgracia debido a su apoyo a Juana La Beltraneja arrastrando consigo a Alarcón que perdió sus privilegios frente a los Reyes Católicos, propiciando su declive.

Por otra parte, Alarcón oculta otros tesoros más allá de su fortaleza, algunos de ellos naturales. Existen varias sendas que parten de la villa y que recorren y circunvalan la hoz del Júcar. El senderista descubrirá la flora y fauna que habita en los bosques que conforman el paisaje de ribera del meandro del río Júcar. Otro agradable paseo es el conocido como el paseo de Ronda del Castillo.

Iglesia románica de Santo Domingo

El resto de tesoros los encontrareis sin salir de la villa pues su conjunto histórico-artístico alberga hasta cinco iglesias, una de ellas, la de Santo Domingo, de estilo románico, hoy auditorio municipal o la iglesia de San Juan Bautista que alberga las Pinturas Murales de Alarcón de Jesús Mateo, declaradas de interés artístico mundial por la UNESCO y varios edificios de arquitectura civil como el Palacio del Concejo (Ayuntamiento) y el Palacio de los Castañeda. 

Plaza de la villa con Ayuntamiento e iglesia de San Juan Bautista 

Volviendo al Castillo, os recomiendo que os detengáis a degustar la gastronomía manchega con platos castellanos muy bien elaborados como las migas, el morteruelo, el lomo de orza, y asados como el cochinillo o el cordero, realmente exquisitos y servidos magníficamente, como no podía ser de otro modo, en el restaurante del Parador.

Meandro del Júcar

Ya sabéis, si queréis descubrir los secretos de una villa medieval acercaos a Alarcón y a su castillo, ¡os tratarán como Reyes!

http://www.descubrealarcon.es/

Susana

5 comentarios :

  1. Situado en un emplazamiento inmejorable, el Parador de Alarcón es uno de los más emblemáticos. Conserva un encantador interior apenas transformado que guarda entre sus muros muchas historias. Un par de veces he disfrutado de su restaurante con platos típicos de la zona y algún añadido de otras tierras, un auténtico placer. Sin duda un Parador y un pueblo que no hay que perderse.

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  2. Es un parador que me gusta mucho y con tanta historia, hace que cuando uno se aloja allí le traten como a un rey como dice Susana, las habitaciones están muy bien decoradas.

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  3. Este pueblo conquense es una pequeña joya. Su monumentalidad y situación son espectaculares, se recorre en un ratín, es muy pequeño, pero invita a quedarse, hacer noche y conocerlo en profundidad y disfrutar de cualquiera de sus sendas alrededor de él, observando el serpenteante río Júcar. El Parador es un lugar con un encanto especial, es el más pequeño de la red, por lo que es difícil alojarse en él los fines de semana. He comido en su restaurante y salimos muy satisfechos, siempre recordaré ese plato que combina cochinillo y cordero, muchas veces no sabes que pedir y es una solución ideal para los que nos cuesta decidirnos ante tales manjares. Las vistas tanto desde fuera o como desde dentro del pueblo son una gozada. Invito a que lo visitéis y si os podéis alojar en el parador mejor. Una escapada romántica tiene que ser genial. Impresionantes fotos y gran trabajo Susana.

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  4. Me viene genial este artículo, Susana, ya que dentro de unas semanas nos alojaremos en el Parador de Alarcón.
    Estuvimos allí en una celebración y comimos muy bien en su restaurante, recuerdo especialmente el morteruelo.
    Me pareció un sitio intimo, coqueto, y el castillo parecía salido de un cuento.

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  5. Mi pueblo es muy bello.

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