lunes, 10 de noviembre de 2014

Gante, una pica en Flandes (2ª parte)

Llevábamos ya unas cuantas horas en Gante y aún nos faltaba muchísimo por visitar. Cuanta razón tenían en la oficina de turismo en recomendarnos dedicar una jornada entera a esta ciudad. Su arquitectura e historia nos tenían maravillados y parecía que no habría tiempo para verlo todo.

Tras salir de la catedral con poca fortuna por no haber podido visitarla continuamos el camino hasta llegar al Castillo de Gerardo el Diablo, sólo el nombre ya impresiona. Es un siniestro edificio rodeado de un foso que parece totalmente inexpugnable. Se utilizó como prisión, convento, orfanato, etc... y ahora aloja el archivo del estado. No se puede visitar pero hicimos unas cuantas fotos al castillo y a la catedral que está a pocos pasos. Delante del castillo se encuentra una escultura dedicada a los hermanos Van Eyck y detrás, un brazo del canal del río Escalda, uno de los dos ríos que atraviesan Gante.

Regresamos al centro por una calle peatonal por detrás del Belfort donde se halla el curioso Ayuntamiento con dos fachadas de estilos totalmente diferentes, gótico y renacentista. Apenas 80 años separan su construcción pero cada una de ellas se levantó en el estilo más popular de su época.

Iglesia de San Nicolás



Volvimos sobre nuestros pasos hacia el puente de San Miguel no sin antes detenernos en la altísima Iglesia de San Nicolás, cuyas puertas estaban abiertas de par en par con un bullicio de gente entrando y saliendo sin cesar. Entramos y nos sorprendimos al encontrar un mercadillo de antigüedades en plena iglesia, tiene su puntito. El templo es enorme en cuanto a dimensiones y altura y durante su restauración se ha dividido en 2 partes. El mercado ocupa la parte sin restaurar. Por una puerta lateral entramos a la iglesia restaurada. El gótico flamígero tiene unas características especiales en cuanto a ornamentación y altura que lo distinguen de otros tipos de estilo gótico más populares en España. En todas las iglesias o catedrales que hemos visitado en Bélgica no hemos podido dejar de admirar la altura de las bóvedas y la longitud de las naves.

Ya cansados nos dirigimos hacia la Lonja de la Carne por donde habíamos pasado por la mañana y habíamos visto bastantes bares y terrazas. Hay que decir que en Bélgica, cuando hace sol, la gente sale a la calle como caracoles. Nos sentamos en una terracita muy cercana a los famosos muelles para tomar una cerveza belga y descansar los pies. Nos estábamos aficionando poco a poco a probar distintas marcas de este néctar. Queríamos reorganizar la información y aprovechar al máximo el tiempo para ver lo que nos faltaba y regresar a la catedral de San Bavón por la tarde.





Habíamos evitado la zona de los muelles durante todo el día para que al verla nos resultara más impactante, y así fue. A diferencia de Brujas, en Gante, hay menos canales pero los muelles de Graslei (muelle de las hierbas) y Korenlei (muelle del grano) concentran en 100 metros toda la belleza de las construcciones típicas de Flandes en ambas márgenes del canal. Los turistas pasean por las orillas o bien se sientan a comer contemplando el ir y venir de los barquitos turísticos que recorren el canal formado por el río Lys. Con nuestras provisiones de patatas fritas y salsa nos detuvimos un buen rato a empaparnos de las vistas y sacar partido del soleado día.
Recorrimos ambas orillas admirando los detalles de las casas gremiales y subimos, ahora sí, al Puente de San Miguel que da acceso a la ciudad histórica. Desde las barandas tomamos fotos de los muelles y la consabida foto de las 3 torres, la postal más popular de Gante.

Las 3 torres de Gante

A las 16:00 estábamos en el interior de la catedral buscando el "cordero". La recorrimos de cabo a rabo sin suerte y el dichoso cordero no aparecía. Yo decía que prefería comerme un buen cordero churro asado en horno de leña a ver el "cordero místico este". Ya casi habíamos desistido cuando en una capilla lateral vimos gente admirando una tabla de madera enorme. Era la réplica del famoso cuadro que nos permite acercarnos bastante a la pintura y admirar detalles. El original se expone en otra zona a salvo de la luz y de los amigos de lo ajeno metida dentro de una urna de cristal con un fuerte dispositivo de seguridad dado sus antecedentes. De hecho te advierten que una de las tablas es una copia ya que el original nunca se recuperó de un robo. Tras abonar los 4 euros de entrada pasamos en una salita oscura, llena de gente en la que nos entregaron una audioguía para escuchar la azarosa historia del cuadro.


Se trata de un políptico de madera del siglo XV, obra principal de la escuela flamenca y representa la salvación del hombre mediante el sacrificio de Cristo (el cordero). No se conoce con exactitud cual de los dos hermanos Van Eyck pintó la tabla y por eso se le atribuye a ambos. La obra se encuentra en constante proceso de restauración, siempre por tablas. En esta ocasión las tablas que faltaban eran Adán y Eva. No sé si quedamos más impresionados por el tamaño y belleza del templo o por la imponente obra de arte y el misterio que la rodea. La magnífica torre de la catedral se encontraba en obras y cubierta de andamios, una pena pero son tareas que hay que llevar a cabo para su conservación. Es una visita imprescindible en la ciudad.


Margarita la Rabiosa
La visita a la catedral y el cuadro nos llevó casi una hora y Rubén tenía el capricho de ir a una cervecería muy conocida en Gante llamada Dulle Griet, en el barrio de Patershol. Allí nos dirigíamos cuando me asaltó, Margarita la Rabiosa. Se trata de un enorme cañón  pintado de rojo al lado del canal que, debido a sus enormes dimensiones, nunca fue disparado y tiene unos 500 años. Precisamente el nombre del bar que buscábamos está relacionado con Margarita: De Dulle Griet quiere decir "la loca Rita".


Cerveza Kwak en la cervecería Dulle Griet





La plaza Vrijdagmarkt (no fuimos capaces de pronunciarlo bien) es el kilómetro 0 de Gante. Estaba muy animada sobre todo por ganteses que escuchaban una banda tocar. Llegamos al bar que, a esa hora, las 17:00, se encontraba casi vacío. Está muy bien decorado y si pides una cerveza de 1,2 litros te la sirven en un curioso vaso previo pago de una prenda. Sí, sí, tuvimos que dejar un zapato al camarero que lo metió en un cesto y lo subió mediante una polea a lo alto del techo. Hasta que no pagas la consumición y entregas el vaso no te lo devuelven.

Nos bebimos nuestras cervezas muy rápido y volvimos al centro de Gante para visitar la Iglesia de San Miguel pero los domingos por la tarde no abre. Así que decidimos dar por finalizada la jornada y volver en el tranvía nº1 a la estación para tomar el tren de regreso a Bruselas en el que Rubén durmió durante todo el trayecto tal vez por efecto de la cerveza. Con esta visita habíamos puesto nuestra propia pica en Flandes.

Susana

5 comentarios :

  1. La verdad,q me encanto el relato,lo tendre en cuenta para un proximo viaje!!!sigan poniendo guias asi,gracias!!!!

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  2. El día de nuestra visita a Gante lo recordaré siempre, salió redondo. El centro histórico es espectacular y abrumador. Tiene mucho ambiente al ser una ciudad universitaria, te siente parte integrante cuando la visitas. No os perdáis cualquiera de sus monumentos, pero mención especial al cuadro del Cordero Místico. Su historia y belleza te atrapa. Merece la pena admirarlo un buen rato. Lo mejor de Gante es poder pasear por los muelles sentarte en una terraza con una cerveza y unas patatas y contemplar tan majestuosa belleza. Por cierto la cerveza de 1,2 litros me supo a gloria bendita. Un monumento a lo cerveceros belgas. No os vayáis de Bélgica sin visitar Gante, sacrilegio. Gran trabajo Susana con esta guía, amena y pormenorizada a la vez. Tienes un don para esto.

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  3. Gante es una ciudad que no decepciona a nadie, es una ciudad muy agradable y con bastante ambiente que nos has transmitido estupendamente. A mi también me gustó la zona de los muelles con sus casas gremiales es espectacular. En cuanto al cordero místico creo que es más el misterio que le rodea aunque sin ninguna duda es una imponente obra de arte.
    Las fotos son preciosas, te felicito.

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  4. Gante tienes la sensación de estar en otro tiempo, pasear por sus calles es todo un privilegio para los sentidos.
    El cuadro de Van Eyck es muy interesante y fascinante se mezcla, historia, arte y misterio.
    Como siempre Susana excelentes las fotos.

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  5. Un artículo estupendo que completa el tuyo anterior sobre Gante, una ciudad que me encanta.
    Es un lugar perfecto para pasear y hacer turismo, si hace buen tiempo mejor, aunque también tiene su encanto con algo de lluvia y nublado, que es como está casi siempre. Me gusta la zona de los canales, el edificio del Ayuntamiento y por supuesto el retablo de "La Adoración del Cordero Místico" con un conjunto de tablas en las que los numerosos detalles llaman poderosamente la atención.

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