lunes, 20 de marzo de 2017

La Catedral de Valencia y el Miguelete

Fachada Barroca y Miguelete
Uno de los atractivos de visitar la ciudad de Valencia fuera de la temporada estival es pasear con lentitud y acceder a sus monumentos sin apenas gente. En nuestra última visita a la capital del Turia pudimos recorrer la catedral a nuestras anchas y cumplir con uno de los imprescindibles de la ciudad, subir al Miguelete, el campanario de la catedral.


La Catedral vista desde la Plaza de la Virgen
La enorme catedral de Valencia tiene su fachada principal en la plaza de la Reina. Puede que os llame la atención ver que la portada principal de estilo barroco (1713-1728) parece no estar en consonancia con la arquitectura del templo, es más bien una mezcla de estilos y periodos artísticos. Ni siquiera se encuentra centrada con respecto al muro o a la plaza sino que se halla en una esquina al lado del campanario. El motivo es que ni la plaza ni la puerta existían en origen y además la torre del campanario estaba exenta al edificio principal. Una larga y estrecha calle ya desaparecida desembocaba en el espacio existente entre el Miguelete y la catedral así pues, los valencianos levantaron la puerta en el único hueco libre y fue centrada con dicha calle de modo que cuando se aproximaban a la catedral podían distinguir la fachada principal desde lejos. Así causaban un mayor efecto entre los feligreses. 

Portada románica
Existen otras 2 portadas más de la catedral, una en la plaza de la Almoina o del Palau y otra en la plaza de la Virgen. Centrémonos ahora en la fachada de la Almoina, la más antigua de todas y el lugar donde comenzó a edificarse el templo en el siglo XIII. Como era habitual en la Edad Media, la catedral fue levantada sobre una mezquita árabe para borrar cualquier huella de la ocupación musulmana de la ciudad, precisamente en el muro orientado a La Meca. El estilo imperante en la época era el románico y así se construyó la fachada. Es de una factura impecable con seis arcos concéntricos que la enmarcan, cada uno de ellos con una ornamentación primorosa - ángeles, santos - soportados por seis columnas en cuyos capiteles se encuentran representados diversos pasajes de la Biblia. Las proporciones son prácticamente exactas. Fijaos bien en una piedra que se encuentra a la derecha de la fachada en la parte inferior. Tiene unas marcas o arañazos bien pronunciados. Al parecer los soldados afilaban aquí sus espadas antes de ir a la batalla, aunque otras leyendas cuentan que era el diablo quien se afilaba las garras en este lugar o que los niños con sus peonzas desgastaban la piedra afilándolas. Sea como fuere las marcas existen y nadie sabe a ciencia cierta su procedencia.

Entre la portada de la Almoina y la de la Virgen os toparéis con una pequeña puerta que encierra una capilla exterior con un diminuto altar. En este lugar dice la tradición que se dio la primera misa tras la reconquista de Valencia  por el rey Don Jaime, el Conqueridor en 1238.

Portada gótica
La portada de la plaza de la Virgen, conocida como la Puerta de los Apóstoles, difiere completamente de las anteriores y es de estilo gótico (s. XV). Era la entrada a la antigua mezquita árabe y consta de cuatro arcos apuntados adornados con 48 relieves que representan figuras sagradas.
Posiblemente os resultará más conocida porque en este lugar se reúnen todos los jueves del año los jueces del Tribunal de las Aguas de Valencia, patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, para decidir sobre aquellas cuestiones que los regantes de la ciudad les presenten.

Interior de la Catedral
El interior de la catedral de Valencia alberga algunas sorpresas como el Santo Cáliz. De acuerdo con el Vaticano este es el lugar donde se halla la auténtica copa de la última cena, al menos eso dicen tras datar su antigüedad. Cada cual es libre de creer lo que quiera pero lo que sí es cierto es que existe una capilla del Santo Cáliz en el templo desde 1916. Tiene un hermoso retablo de alabastro en gótico florido que protege la reliquia y que era la antigua puerta del coro del s. XV. La sala en su origen se dedicó a aula y sepultura de los prelados de Valencia y en ella de impartieron clases de Teología y se celebraron las Cortes del Reino durante muchos años.

Capilla del Santo Cáliz
Hay muchas otras capillas dedicadas a santos en la catedral pero seguro que os fijaréis en la cantidad de luz que tiene el templo. Esto se debe al cimborrio de 40 metros de altura construido en planta octogonal con ventanas translúcidas de alabastro levantado en el centro del crucero y que dota a la catedral de una deslumbrante luminosidad. En las pechinas interiores se observan, talladas en piedra, unas esculturas de los cuatro evangelistas. Justo debajo, el altar mayor, adelantado a este punto para acercarse más a los feligreses en donde antes se hallaba el coro. 

Cimborrio
Y detrás, el retablo mayor del templo con una talla de madera policromada de la Virgen María del s. XVIII. Toda la capilla está muy trabajada. En la parte inferior está situada la sillería del coro de estilo herreriano. Fijaos bien en las puertas del retablo, obras maestras del renacimiento del siglo XVI, a imitación del estilo italiano de Leonardo da Vinci, cuyas pinturas han sido atribuidas a Fernando de Los Llanos y Fernando Yáñez de la Almedina.


Al levantar la vista quedaréis asombrados con los frescos renacentistas que coronan la capilla mayor, obra de dos artistas italianos, Paolo da San Leocadio y Francesco Pagano da Napoli, que fueron descubiertos en el año 2004 durante unas labores de restauración cubiertos bajo una bóveda barroca desde 1674. Ahora han quedado a la vista diez ángeles tocando diferentes instrumentos musicales sobre un fondo azul estrellado. Es una lástima que la clave del ábside, una pieza de madera con la imagen de la Virgen de la Asunción, se haya perdido pero, al menos, podemos disfrutar hoy en día de estos frescos en un excelente estado de conservación.


La entrada general a la catedral de Valencia también os da acceso al museo diocesano que posee muchas otras obras de gran valor no dedicadas al culto, varias pinturas de Goya y de Juan de Juanes, una magnifica custodia del Corpus y las tallas originales de piedra que fueron retiradas de la Puerta de los Apóstoles. 

Antes de abandonar el templo, debéis subir al Miguelete, así llamado en honor a la campana más grande de la torre. El acceso al campanario gótico de la catedral de Valencia se realiza subiendo los 207 escalones de altura irregular por una angosta escalera de caracol hasta la sala de las campanas a unos 50 metros del suelo, el equivalente a unos 15 pisos de altura. Hay un semáforo para no obstaculizar el paso de los que suben con los que bajan. Desde lo más alto veréis la gran campana de San Miguel de 11 toneladas y una bella perspectiva de la ciudad que os dejará sin aliento si antes no lo han hecho los escalones.

Susana

4 comentarios :

  1. La catedral de Valencia es fantástica y vale la pena su visita para ver el interior con su mezcla de estilos que me parecen sorprendentes. Además subir a lo alto del Miguelete y ver la vista panorámica de la ciudad es una interesante experiencia, a pesar del esfuerzo.

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  2. La primera vez que fui a Valencia, siendo una niña, lo pasé fenomenal subiendo al Miguelete.
    Siempre que he vuelto a ir, el paseo por la zona de la catedral es imprescindible.
    En la Plaza de la Virgen, junto a la catedral, durante la celebración de las Fallas, la ofrenda floral a la patrona de la ciudad es todo un espectáculo.

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  3. Dar un paseo por el casco antiguo de Valencia es una actividad obligatoria para todo aquel que visita la ciudad. Un lugar emblemático que resulta muy agradable, invitándote a recorrer todos sus rincones, como la gran catedral con su buena mezcla de estilos y vistas fantásticas desde el Miguelete desde donde se divisa todo el entorno.

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  4. Subí al Miguelete en el viaje de fin de curso de 8º de EGB, ya que hicimos parada en Valencia, antes de embarcar para ir a Mallorca. Volver a hacerlo 25 años después me encantó, hay una vistas espectaculares. La Catedral de Valencia es una mezcla de estilos, del románico al barroco, que te deja estupefacto. A destacar la capilla del Santo Cáliz, el retablo mayor y los frescos renacentistas descubiertos en el 2004. Descubrir Valencia ha sido genial y una visita imprescindible es su catedral. Gran artículo Susana.

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