jueves, 5 de noviembre de 2015

Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo

Durante el breve reinado de Ramiro I se emprendieron en el pequeño reino de Asturias una serie de construcciones de carácter religioso y civil conocidas como arte prerrománico que más tarde ejercerían una notable influencia en la construcción de las iglesias románicas de la Península Ibérica. Nos acercaremos a un enclave singular a conocer dos de las construcciones más representativas del prerrománico asturiano: Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo. Aunque he de decir que no son las únicas que encontraremos en Asturias, ni que este rey fuese el impulsor de este rico legado.

Santa María del Naranco


Las encontraremos en la falda meridional del monte Naranco, próximo a la ciudad de Oviedo, donde lo primero que visitaremos será el interesante centro de interpretación que ofrece amplia información sobre las características del prerrománico. Una vez visitado el centro, nos disponemos a seguir una senda peatonal para conocer estas dos maravillosas construcciones.

San Miguel de Lillo 

Enseguida se aprecia la silueta de Santa María del Naranco levantada en un sugestivo paisaje rodeada de bosques. Inicialmente, esta construcción fue parte del vestíbulo del palacio real que el rey Ramiro I mandó construir en el siglo IX. Al contemplarla por primera vez puede resultar de gran pesadez, a causa de los contrafuertes que refuerzan su estructura y casi alcanzan el techo del edificio aunque enseguida seguro os sorprenderá por su belleza y sencillez.

Perspectiva del lado oeste de Santa María del Naranco 

Exteriormente aparenta tener tres pisos pero realmente consta de dos plantas. La inferior posiblemente tuviera la función de sala de baño, mientras que la planta superior, a la que se accede por las escaleras exteriores, os llevarán a una gran sala abovedada. Es muy probable que su interior estuviese revestido de estuco y policromías.

 Uno de los dos miradores laterales 

 Escalera de acceso a la planta superior 
Encontraréis dos estancias laterales abiertas al exterior donde se aprecian  arcos de medio punto con esbeltas columnas y capiteles trabajados con esmero. En la occidental veréis una pila de baño que delata su carácter civil, mientras que en la oriental probablemente fuese usada como capilla real. Este antiguo palacio se convirtió en iglesia en el siglo XII, tras la destrucción de una parte de la cercana San Miguel de Lillo que se encuentra a escasos doscientos metros de distancia.

En el siglo XII se derrumbó el triple ábside de San Miguel de Lillo 
La que fuera capilla palatina formaba parte de un conjunto de construcciones palaciegas del rey Ramiro I. Del edificio primitivo ha sobrevivido un tercio y lo más significativo de todo el conjunto es la gran elevación de la nave y la elegante decoración de las jambas de las puertas. En su interior, ocupando un lugar privilegiado, se encuentra, sobre el vestíbulo, la tribuna para los reyes.

Tan sólo se conserva una tercera parte del edificio original  

Estas dos construcciones forman parte del Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco. Fuente de inspiración son los monumentos más importantes que se conservan del arte prerrománico asturiano. Actualmente no están abiertas al culto, aunque una visita guiada nos permitirá contemplarlas y disfrutarlas sin prisas.

Triple arquería con arcos de medio punto en Santa María del Naranco 
 Celosías de piedra iluminan el interior de San Miguel de Lillo 

Una vez realizada la visita podéis continuar el paseo subiendo hasta la cima del Naranco donde las vistas de la ciudad de Oviedo son impresionantes. Aquí encontraréis un área recreativa y un monumento de 30 metros de altura que representa al Sagrado Corazón de Jesús y del que dicen que desde lo más alto protege la ciudad.
                                                                                                                                                         

                                                                                                                                                           Rafa

4 comentarios :

  1. Esta propuesta, Rafa, queda anotada en nuestra agenda de visitas pendientes.
    Espléndidas ambas construcciones, viendo tus fotografías me encantan los miradores de Santa María, y las celosías de piedra de San Miguel.

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  2. He visitado estas joyas del románico en dos ocasiones, la primera de ellas siendo muy jovencita en un viaje de estudios, y he de decir que ambas son impresionantes tanto por su excelente estado de conservación como por los elementos arquitectónicos que las componen. Una visita imprescindible en Oviedo.

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  3. Las iglesias prerrománicas me fascinan y estos dos templos son una buena muestra de este arte. Su singular arquitectura es una auténtica joya que nadie debería perderse y todo en un entorno privilegiado. Si tenéis tiempo acercaros también a San Julián de Prados y Santa Cristina de Lena, son espectaculares.

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  4. Gracias por compartir estas auténticas joyas.

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