lunes, 18 de mayo de 2015

La leyenda del templo visigodo de San Pedro de la Nave - Zamora



   El Parque Natural de Arribes del Duero comprende parte de la provincia de Salamanca y parte de la provincia de Zamora. Es un espacio protegido en el que se puede disfrutar de un precioso paisaje y ver los meandros del río. Posee un microclima que permite el cultivo de árboles frutales, viñedos y olivos.

   Nuestra ruta consistió en un recorrido por el suroeste de la comarca de Zamora, muy cerca ya de Portugal. A 40 kilómetros de la ciudad zamorana nos encontramos con un precioso puente, el Puente de Requejo. Es un viaducto metálico que se construyó en 1914 para atravesar uno de los cañones del río y poder así comunicar las dos orillas. Tiene una altura sobre el cauce de 90 metros y hubo que salvar grandes dificultades para su montaje. Supuso una gran obra de ingeniería y figura como ejemplo para arquitectos e ingenieros en los diseños sobre puentes.





   Desde aquí, continuando por la carretera se llega al embalse de Villalcampo. Fue un proyecto realizado para la obtención de energía eléctrica aprovechando los recursos hidráulicos. Cerca hay un conjunto de casas abandonadas, el poblado del Salto de Villalcampo. Aquí se instalaron los trabajadores y sus familias cuando construyeron la presa y la central eléctrica. Debió ser un lugar agradable para vivir, pero ahora casi todas las edificaciones están cerradas.




   Continuando con nuestro recorrido, el objetivo del viaje era visitar uno de los monumentos más importantes que se han conservado del arte visigodo en España, el templo de San Pedro de la Nave.

   Una  leyenda narra la historia de un valiente caballero, llamado Julián, aficionado a la cacería. Durante una de sus jornadas de caza acosó a un ciervo que, repentinamente, se volvió hacía él y mirándole le anunció que en un futuro asesinaría a sus propios padres. Asustado, Julián huye a tierras lejanas pasando varios años fuera, en los que gracias a su valor se convierte en un afamado caballero. Cuando decide volver, contrae matrimonio con una dama castellana llamada Basilisa.

   Estando el caballero ausente de su hogar, llegan sus padres que le habían estado buscando desde su huída. Basilisa se alegró mucho al verlos y les ofreció su lecho conyugal para que descansaran. Julián regresa y queriendo dar una sorpresa a su esposa, entra en la alcoba encontrándose con dos cuerpos en la cama. Pensando que su amada le estaba siendo infiel, sin pensarlo los mata con la daga. En ese momento apareció Basilisa y Julián comprobó como la profecía del ciervo se había hecho realidad.

   Desesperado y abatido regresa a su ciudad natal y decide construir un pequeño monasterio para atender a los peregrinos y a todo aquel que lo necesitara. Con su barca ayudaba a cruzar de una orilla a otra del río a quien se lo pediese. Una tormentosa noche encontró en la orilla opuesta a un leproso, sin dudarlo, le llevó en su barca y le ofreció su casa, incluso su propia cama para que pudiera dormir. Poco después el leproso se convirtió en ángel y le anunció que su pecado estaba perdonado por la gran generosidad y bondad con la que había actuado.

   Según la leyenda, el sarcófago de piedra que hay en San Pedro de la Nave guarda los cuerpos de estos dos santos barqueros.

   La iglesia no se encuentra ubicada en su emplazamiento original, si no que fue trasladada piedra a piedra a su actual sitio cuando se construyó el embalse de Ricobayo en el río Esla, afluente del Duero.

   El templo se construyó en el siglo VII en una solitaria zona adecuada para el recogimiento de los monjes. Durante muchos siglos pasó oculto ya que era pequeño, no contenía riquezas y estaba aislado.

   Es un edificio proporcionado y armonioso. En su interior los ábsides laterales se abren al presbiterio a través de una puerta, se cree que podrían haberse utilizado como sacristía o como habitáculo donde vivían los monjes del antiguo cenobio.

   Posee una ornamentación bellísima con un gran trabajo escultórico en sus frisos, con ruedas solares, racimos de uvas, cruces y figuras humanas y de animales. Tiene dos capiteles muy especiales, el de Daniel en el foso de los leones y el del sacrificio de Isaac. En ellos se narran estas historias bíblicas en un mínimo espacio y las figuras están perfectamente adaptadas a él.

   Fue declarado Monumento Nacional en 1.912 y así fue rescatado de su desaparición bajo las aguas de la nueva presa. El traslado se llevó a cabo por parte de la misma empresa que construyó el embalse, bajo la supervisión de la Dirección General de Bellas Artes, el Obispado de Zamora y el Museo Provincial. Durante este proceso se reconstruyó y restauró para devolverle, después de muchos estudios, su aspecto original.







   Gracias al empeño, trabajo y dedicación de muchas personas esta pequeña iglesia no se ha perdido y así podemos contemplar una gran obra de arte y disfrutar con su historia.

                                                                                                                                                          Inma

4 comentarios :

  1. Desde luego estoy de acuerdo contigo en que este templo románico es una verdadera obra de arte con esos capiteles tan bellamente decorados, sus naves interiores y el ábside todo ello tan característico del estilo románico. Es una suerte que por su tamaño y ubicación haya pasado inadvertido durante muchos años ya que posiblemente este hecho haya contribuido a su preservación. Espero poder visitarlo alguna vez atraída, sin duda, por este post que te ha salido redondo. Enhorabuena!

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  2. Cuando visité la zona me quedé con ganas de ver esta iglesia, así que me ha encantado conocer la historia y sobre todo la leyenda que desconocía por completo. Una suerte que se salvase de ser inundada, llegando hasta nuestros días para poder disfrutar de esta obra de arte que sin duda es uno de los monumentos más importantes del arte visigodo.

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  3. Un artículo muy interesante Inma, te felicito. Me encantan las leyendas que rodean a muchos de los monumentos y lugares por toda la geografía española, siempre suman. Por cierto un gran acierto trasladar de lugar la iglesia ,así hoy podemos conocerla y admirar el arte visigodo del que no tenemos muchas referencias bien conservadas. Por cierto esta zona de los Arribes del Duero, que muy a mi pesar no conozco, es una pena, cada vez que leo o me informo de ella más me atrae. Gran aportación al blog de un arte poco conocido en nuestro país, sencillo, austero pero que tiene un poder de atracción importante.

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  4. No sabía nada de esta iglesia aunque sabía de su existencia y me la habían recomendado, pero no sabía nada más. Por fuera es un edificio fantástico y el interior de muy bella arquitectura. Me ha resultado interesante la leyenda de esta pequeña iglesia que estuvo a punto de desaparecer bajo las aguas.

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