lunes, 9 de marzo de 2015

Brujas, una ciudad de cuento

La verdad es que si llegaras a Brujas con los ojos vendados y los abrieras una vez allí, seguro que pensarías: ¿Qué ha pasado? El tiempo ha retrocedido 400 años o ¿qué?

Efectivamente, parece que el tiempo se detuvo en Brujas, la ciudad más visitada de Bélgica, hace muchos años y que todo ha permanecido inalterable a lo largo de los siglos. Por suerte para los turistas que año tras año visitan este lugar (3 millones aprox.) existen algunas infraestructuras que la hacen más accesible de recorrer y que permiten disfrutar de esta pintoresca ciudad todo lo posible.
En nuestro caso, guiados por las recomendaciones de la oficina de turismo de Bélgica, decidimos emplear todo un día en conocer sus secretos y descubrir algunos de los rincones más espectaculares de Flandes.

Minnewater

En apenas una hora de trayecto desde Bruselas en tren alcanzaréis la estación de Brujas o Brugge o Bruges depende del idioma que habléis. Desde allí un paseo a pie os llevará al centro histórico de la ciudad atravesando el Minnewater (lago del amor) o bien subiendo hacia las calles principales. El recorrido recomendado por la guía Tadeus Zimm es circular e incluye los principales puntos de interés de Brujas. Luego, cada cual puede entretenerse más o menos o saltarse alguno de ellos (Minnewater, beaterio, Plaza Markt, Belfort, Plaza Burg, Catedral y paseo en barca por los canales).

Recorrido circular por Brujas
Si, al igual que nosotros, decidís ir hacia el Minnewater, la entrada a la ciudad será de lo más espectacular. Primero atravesaréis un parque junto a un río para ir a parar después a un puente de piedra con un torreón. Allí mismo contemplaréis el lago que es de una belleza increíble, los árboles se reflejan en sus aguas tranquilas y los cisnes nadan a sus anchas. Tras pasar un jardín de tulipanes comenzaréis a ver las primeras construcciones de la ciudad y varias calesas que esperan a los primeros turistas. El precio del paseo en calesa no era excesivamente caro pero decidimos caminar y descubrir los mejores rincones por nosotros mismos. Por la tarde daríamos el paseo en barca para contemplar la ciudad desde los canales.

Brujas ha llegado a nuestros días tan bien conservada debido a que a finales del siglo XV la prosperidad de la ciudad fue decayendo hasta alcanzar unos niveles terribles de pobreza. Pasó de ser una de las ciudades más florecientes de Europa a quedar abandonada casi en su totalidad por el encenagamiento del río Zwin que colapsó su salida al mar. No fue hasta el siglo XX en que Brujas comenzó a ser restaurada y ya en el año 2000 declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Las calles empedradas, los canales y las casas que, durante 4 siglos no tuvieron apenas vida, se encuentran hoy en un excelente estado y repletas de visitantes.

Beaterio
Un pequeño puente cruza el canal y atravesando una puerta nos encontramos ya en el interior del beaterio. Existen varios en la ciudad pero este es el más grande. Es un conjunto de casitas blancas del s. XIII dispuestas en torno a un patio central en el que habitaban unas beatas, normalmente viudas o solteronas que vivían allí como monjas. Se ocupaban de los enfermos y realizaban bordados. El lugar desprende paz y tranquilidad por sus cuatro costados y su visita es gratuita. Os lo recomiendo para empezar a empaparos de la historia de Brujas.
Iglesia de Nuestra señora
Desde allí con nuestra guía de bolsillo comenzamos a recorrer el interior de la ciudad, pequeños cafés, patios escondidos, brazos de los canales que parecen postales. El ambiente nos recuerda a las películas de época. La cámara ya echa humo de tanto disparar. Todo es precioso. Para llegar a la iglesia de Nuestra Señora que se alza majestuosa con su torre de 122 metros, hemos vuelto a cruzar el canal esta vez por uno de los sitios mas hermosos donde aún se conservan algunas casas de madera. Más tarde, desde la barca, obtendremos otra perspectiva igual de bonita. A pesar de que la iglesia está en obras puede visitarse parte de ella y aunque el interior no es gran cosa su altura y el exterior que asemeja a una fortaleza impresionan. Enfrente de la iglesia hay una exposición de arte ubicada en el antiguo hospital de San Juan. Justo detrás de él, un bello rincón escondido junto al canal oculta algunos cafés y plazas fuera del bullicio de turistas en donde pasar un buen rato. Lo siguiente que visitamos es lo que llaman "el balcón del canal", una de las zonas más fotografiadas de la ciudad. Aquí el canal traza una curva donde, un enorme sauce llorón, cuyas hojas llegan a tocar el agua, forma una de las estampas más idílicas de Brujas. En el embarcadero más próximo hay una fila larguísima para el paseo en barca. Lo posponemos para la tarde cuando la mayoría de la gente se haya marchado a ver Gante.

Grote Markt
Llevamos unas 2 horas caminando y aún no hemos llegado al verdadero corazón de la ciudad formado por la Plazas Markt y Burg. A ellas nos dirigimos no sin antes detenernos en todos los escaparates de las chocolaterías que hallamos a nuestro paso. Todo tiene una pinta increíble. Dejamos las compras para más tarde y por fin, alcanzamos la Plaza Markt, enorme y llena hasta la bandera. Varios edificios importantes la rodean. Destaca el Belfort, el campanario de la ciudad donde hay una larga fila para subir (quizás en otra ocasión) y la Lonja de los Paños. Para lo que sí hacemos cola es para comprar unos deliciosos cucuruchos de patatas fritas. De verdad que podría haberme alimentado sólo de ellas. Estábamos hambrientos desde nuestro desayuno a las 8 am. Enfrente del Belfort se hallan las casas gremiales ocupadas ahora por restaurantes y a la derecha el Palacio Provincial de estilo neogótico. El tamaño de la plaza es considerable y no cabe un alfiler. Trato de imaginármelo en Navidad con la pista de hielo y el mercadillo pero es imposible.

Sala de Juntas del Ayuntamiento

Nos alejamos de la Markt para ir a la plaza Burg (la del pueblo) donde se encuentran el Ayuntamiento y la Basílica de la Santa Sangre, dos visitas imprescindibles en Brujas. El ayuntamiento data del año 1200 y lleva gobernando la ciudad desde entonces. En su interior se halla una de las salas más espléndidas que he visto en mi vida, la sala de juntas. Acceded a ella subiendo a la primera planta, simplemente os quedaréis sin habla. La entrada a esta sala incluye también la visita al edificio contiguo, el registro civil con una espléndida fachada renacentista y un pasadizo abovedado muy fotografiado por los turistas, es el callejón del asno ciego. En su interior admiramos la enorme chimenea Carlomagno del s. XVI en madera de roble, mármol y alabastro adornada con los escudos reales y los reyes flamencos de la época que eran los mismos que los nuestros.

Al otro lado del ayuntamiento y haciendo esquina está la Basílica de la Santa Sangre. Muy curiosa porque encierra 2 templos en uno. En la planta baja está el templo románico que no se adivina desde el exterior y en la superior, el gótico que atesora la santa sangre de Cristo. Ambos son de entrada gratuita y no sabría deciros cual me gustó más, cada uno en su estilo.

Edificios aduaneros en la Plaza Van Eyck
Nos marchamos hacia la cercana Plaza Van Eyck en la que se ubicaba el puerto de la ciudad. Aquí nació Wall Street pues se cree que en uno de estos antiguos edificios se creó La Bolsa. Fijaos en la inscripción del nº 35 "Ter Beurze". Hasta estos muelles llegaban los barcos repletos de mercancías procedentes de la costa y pasaban por la aduana. Dominando la plaza se halla la estatua del gran pintor flamenco Jan Van Eyck, entre sus obras más destacadas están "El Matrimonio Arnolfini" y, en colaboración con su hermano, "La Adoración del Cordero Místico". Hasta aquí llegan las barcas para dar la vuelta y regresar.

Nuestro paseo en barca de unos 40 minutos de duración se inicia en el muelle verde donde hay un animado mercadillo de antigüedades. El guía no habla español pero entre el francés, el inglés y el alemán nos vamos enterando de todos los detalles. El paseo en barca nos aporta una perspectiva diferente de Brujas. Desde el canal los edificios parecen más altos y nos descubren lugares a los que no se puede llegar a pie. Es, sin duda, una excursión muy entretenida y nos sirvió para descansar un poco del ajetreo de la ciudad .

De nuevo en tierra firme, aún nos quedaba tiempo para ver la catedral, hacer algunas compras y tomarnos un chocolate caliente pues nuestra idea era regresar a Bruselas en el tren de las 18:36. Pero, desafortunadamente, la catedral de Brujas está en obras y aunque se puede entrar el guardia no nos deja pasar de una línea ni hacer fotografías.¡Una lástima! Bueno, habrá que tomarse el chocolate.

Llegados a este punto vivimos la nota amarga del día. En Brujas, por las tardes, los restaurantes, cafeterías y muchas tiendas cierran o no cierran pero tampoco les importa vender nada más. Sí, parece difícil de entender sin embargo, lo pudimos comprobar in situ. Nuestra teoría es que casi la totalidad de turistas dedican un único día a visitar Brujas y Gante. Hacia las 14:00 los autobuses y guías se van a Gante, en Brujas ya han hecho caja y no les interesa atender a los turistas despistados que quedamos en la ciudad, lo cual es un error. Os cuento; el primer sitio al que entramos era un bar cuya especialidad eran los gofres, pedimos gofres y no tenían. Nos marchamos a otro lugar a pocos pasos que estaba abierto pero al entrar nos dijeron que no podíamos sentarnos en una mesa pues estaban fregando el suelo. Por supuesto, nos fuimos bastante mosqueados. El tercer intento fue en una chocolatería que yo llevaba anotada y que tenia buenas criticas, abajo tiene tienda y arriba un salón de té, The Old Chocolate House. Subimos las escaleras y a las personas de delante les dieron mesa enseguida atendiéndoles con mucha amabilidad. A nosotros nos dieron con la puerta en las narices y nos echaron escaleras abajo alegando que no había sitio sin darnos opción a esperar. Si pincháis en el enlace podréis leer la "fantástica" crítica que les dejé en Tripadvisor nada más regresar a España. ¡Un trato deplorable!

De regreso a la estación hicimos algunas fotos del atardecer y compramos bombones, más baratos que en Bruselas e igual de ricos. Había sido una jornada intensa pero agotadora que al final de la tarde nos dejó un sabor amargo cuando nos hubiera gustado recordar a Brujas como el lugar más dulce de Bélgica.

Susana

4 comentarios :

  1. !! Pedazo de artículo, Susana !!
    Brujas es la ciudad más turística de Bélgica, y no me extraña, es preciosa. Me ha llamado la atención lo que comentas al final sobre los locales donde el trato no fue amable si no todo lo contrario, a mí las veces que he estado en Brujas, y han sido unas cuantas, nunca me ha pasado esto. De todas maneras a veces está todo tan lleno de turistas que los sitios se desbordan, pero esto por supuesto no es excusa.
    Nunca he entendió como se puede visitar el mismo día Gante y Brujas, es algo imposible. Aunque no se tenga tiempo, es mejor decidirse por uno de los dos sitos; al final ni uno ni otro, pero bueno cada uno tiene su sistema a la hora de planificar.
    Un trabajo estupendo y muy completo, Susana. Me ha encantado volver a Brujas a través de tu texto y de tus fotos.

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  2. Me encantó Brujas, una ciudad con mucho encanto, parece de cuento, con mucho ambiente por las calles , la gente muy amable, estuvimos en un restaurante que se comió bastante bien y su cerveza mejor todavía.
    Tengo muy buen recuerdo de mi visita a Brujas.
    Las fotos magníficas.

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  3. Brujas es una maravilla, una ciudad para descubrir y recorrer tranquilamente ya que posee un rico patrimonio y rincones que enamoran. Os aconsejo que después de ver lo más imprescindible si aún tenéis tiempo, callejear sin sentido descubriendo los detalles de las calles por las que se pasa será un auténtico regalo!
    Gracias por este paseo acompañado de preciosas fotos.

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  4. Un lugar de cuento, con unos rincones de ensueño, me encantó pasearla y descubrirla. Es de esos lugares en que los sentidos pueden colapsar ante tanta belleza por todos los lados. En mi caso me ocurrió con la cámara de fotos, quería fotografiarlo todo y quizá me perdí una visión más tranquila y pausada. Es mejor dejar un día completo para visitarla con calma y si agobios, creo que acertamos en dejar un día para Brujas y o otro para Gante. El sabor agridulce que nos dejó el final de nuestra visita fue pura mala suerte, malas profesionales hay en todos los lugares, una pena, pero se quedo en una anécdota que recordaremos como una experiencia más en esta magnífica excursión a Brujas. Susana una excelente guía para visitar Brujas, enhorabuena.

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