lunes, 20 de octubre de 2014

El Real Monasterio de Santa María de El Paular



En pleno valle del Lozoya, al resguardo de las cimas de la Sierra de Guadarrama y cerca del pueblo de Rascafría se levantó la primera Cartuja de Castilla. La idea de levantar tan majestuoso edificio surgió fruto de la promesa de un rey. Corría el siglo XIV, cuando el rey de Castilla Enrique II de Trastámara durante una campaña por tierras francesas incendió y destruyó una cartuja. Arrepentido de su acción, prometió levantar en tierras de Castilla una nueva. Como se le acabó la vida antes de poder realizar su promesa, fue su hijo Juan I quien colocó la primera piedra de este Monasterio.


Durante varios siglos el Real Monasterio de Santa María de El Paular albergó a los frailes cartujos alcanzando un importante esplendor económico y cultural, convirtiéndose en una de las cartujas más prestigiosas y poderosas de toda Europa. Tal fue su importancia que los Reyes Católicos encargaron a su arquitecto, Juan Guas, la remodelación del monasterio para adaptarlo a las nuevas necesidades. Hasta que llegó la Desamortización de Mendizábal sufriendo el abandono de sus venerables muros, desapareciendo muchas de las obras de arte que decoraban su interior, quedando abandonado y en estado ruinoso.


La hermosa sillería gótica del coro fue trasladada a la Basílica de San Francisco el Grande de Madrid, los cuadros encargados en 1626 a Vicente Carducho para adornar el claustro se llevaron al convento madrileño de la Trinidad, pasando a formar parte más tarde al Museo del Prado pero, al ser los cuadros tan grandes, no pudieron almacenarlos en el museo por lo que fueron distribuidos por varias ciudades españolas.


Afortunadamente fueron doce frailes benedictinos procedentes de la Abadía Riojana de Nuestra Señora de Valvanera los que iniciaron, gracias al esfuerzo de muchas personas y entidades, el renacer de este monasterio. La antigua hospedería se convirtió en un hotel y desde hace varios años se están devolviendo y recuperando todas las obras de arte que un día adornaron el Paular. En la actualidad, los frailes benedictinos siguen habitando el monasterio y nos lo enseñarán con mucho gusto en una visita guiada.


Un monje benedictino nos conducirá amablemente por varias dependencias del monasterio. Visitaremos la iglesia donde veremos el retablo mayor, único labrado en alabastro policromado, realizado a finales del siglo XV por el taller de Juan Guas. Veremos también la sillería del coro, tallada en el siglo XVI en madera de nogal. Disfrutaremos del Tabernáculo o Transparente, una verdadera joya del barroco y del refectorio que los monjes aún siguen utilizando en algunas ocasiones.



El claustro hay que visitarlo por libre, a su alrededor podemos disfrutar de los 52 cuadros que encargaron a Vicente Carducho. En realidad fueron 54, pero estos se perdieron durante la Guerra Civil y jamás se supo de ellos. En torno al claustro, aún se conservan las antiguas celdas de los monjes (casitas cartujanas) con sus puertas de acceso y los tornos donde se depositaban los alimentos. Todo estaba pensado para salir de la celda lo menos posible, en su interior los monjes estudiaban y dormían, además contaba con un pequeño oratorio y una salida a la huerta.



Espero que poco a poco se recuperen todas las obras de arte con las que contó este monasterio y os animo a visitar este privilegiado entorno de la Comunidad de Madrid donde se levantó la primera Cartuja de Castilla.

                                                                                                                                                            Loli

5 comentarios :

  1. Aun no lo conozco y he estado varias veces con la intención de hacerlo, va siendo hora de hacerlo.
    Gracias por acercarnoslo con este magnificoreportaje

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  2. Al igual que Adrián yo tampoco he entrado en el Monasterio aunque he pasado cerca de él cuando he ido al paraje de Las Presillas. Según tengo entendido hay un restaurante bastante concurrido junto a él. Una propuesta muy acertada para acercarnos a la Sierra de Madrid en plena temporada de setas y visitar su patrimonio histórico.

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  3. Una estupenda propuesta, Loli.
    El Monasterio de El Paular está muy bien restaurado y mantenido por los monjes. El retablo mayor es una joya, aunque toda la visita resulta interesante.
    Para hacer desde Madrid, por ejemplo, es una excursión muy completa, se puede ir al monasterio, dar un paseo por los senderos junto al río Lozoya, acercarse hasta las piscinas naturales de las Presillas y disfrutar de un bonito entorno.

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  4. Realmente merece la pena la visita de este monasterio, tanto por el paraje en el que se asienta como por todo el arte que guarda en su interior. Del establecimiento hotelero y restaurante situado junto al monasterio, formando parte de su conjunto, en la actualidad se encuentra cerrado al público desde el pasado mes de junio y puesto a subasta todos sus muebles y objetos de valor.

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  5. Visité este monasterio hace casi 25 años y tengo un recuerdo un poco borroso. No recordaba la importancia de este monasterio, por lo que habrá que volver y redescubrir el lugar. Esta zona se complementa bien con un buen paseo por los alrededores de Rascafría. Es una gran recomendación para pasar un día con arte y naturaleza. Gran trabajo Loli.

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