lunes, 11 de marzo de 2013

Carlos III y el Parador de La Granja


Suelo ir a La Granja de San Ildefonso muy a menudo, sobre todo cuando llega el buen tiempo. Me encanta perderme por los alrededores de esta bella localidad segoviana que fue elegida por diversos monarcas españoles para su descanso y ocio.

Palacio de la Granja de San Ildefonso

El Real Sitio de San Ildefonso, se levantó para aliviar las añoranzas de Felipe V por la corte de Versalles. Pero no fue hasta la llegada de Carlos III, cuando esta población alcanza su máximo esplendor. Este monarca mandó ordenar y urbanizar el pueblo, además construyó grandes edificios para albergar la comitiva real y una nueva Real Fábrica de Cristales que sustituyó a la construida en tiempos de Felipe V. De esta fábrica salieron espejos y lámparas de grandes dimensiones destinados a adornar las salas de los palacios reales y a servir como regalos a otros monarcas extranjeros. Estos objetos eran de gran calidad, muy apreciados y pronto se convirtió en la principal fábrica de Europa en la elaboración de vidrio.

Interior del Museo del Vidrio
Carlos III convirtió La Granja en el centro de la Corte, ordenó la construcción de un palacio para que vivieran sus hijos y para que albergara a todos los artistas y servidumbre que acompañaban o trabajaban a las órdenes de los Infantes. Este palacio del siglo XVIII, conocido como la Casa de los Infantes, es el Parador Nacional de La Granja, inaugurado hace apenas unos pocos años.
Parador de la Granja


Al encontrarse La Granja de San Ildefonso tan próximo a Madrid, nunca me había quedado a dormir, hasta que un buen día decidí alojarme en tan sorprendente alojamiento. Lo primero que me llamó la atención al llegar, aparte del imponente edificio en si, fue la recepción con unas figuras humanas un tanto macabras, algunas parece que nos observan y la llamativa lámpara elaborada en la cercana Fábrica de Cristal. Me gustaron especialmente sus tres patios cubiertos. El que se encuentra situado junto al restaurante, es utilizado como comedor de desayunos. El patio central, presidido por una figura de Apolo, ofrece un espacio muy tranquilo y el tercer patio acoge la recepción de las instalaciones del spa, al acercarnos desprende un perfume a aceites y esencias muy agradable. Las habitaciones se reparten en torno a estos patios, son amplias, luminosas, casi todas con balcones y con una decoración que nos transporta a otros tiempos no muy lejanos.



El interior del edificio es elegante y decorado con buen gusto. Como curiosidad diré que hay un curioso sistema para sacar las aguas sucias de la época de la construcción del edificio, aún se conserva y se puede observar desde los ascensores que suben a las plantas. La cocina castellana es famosa por sus asados especialmente el cochinillo y el restaurante da buen ejemplo de ello. Es el Parador perfecto donde perderse y desconectar. El lugar ideal para sentirse como una auténtica reina.
En un edificio independiente se encuentra un Centro de Congresos y Convenciones que pertenece al Parador, en el que también se pueden celebrar bodas. Se encuentra en el antiguo cuartel de la Guardia de Corps (guardias encargados de la Seguridad Real), mandado levantar por Carlos III.



No me importaría volver a alojarme en este Parador, de hecho me he alojado en otra ocasión. La Granja de San Ildefonso me parece un pueblo lleno de encanto que invita a pasear con tranquilidad, disfrutando de su Museo del Vidrio y de su impresionante Palacio rodeado de inmensos jardines decorados con esculturas y fuentes. Desde el Parador se pueden realizar varias rutas de senderismo, además se encuentra muy próximo a Segovia, al palacio de Riofrío y a la sierra de Guadarrama.


                                                                                                                                                                                      Loli
 

6 comentarios :

  1. Me ha gustado mucho leer lo que nos cuentas de La Granja y su Parador.
    Es un lugar al que le tengo un cariño muy especial. Sus jardines junto al palacio es un sitio espectacular, siempre he dicho que aunque se le compara con Versalles, La Granja es mucho más bonito ya que tiene un paisaje de montaña que hace que su ubicación sea impresionante. No hay que quedarse sólo en la entrada de los jardines, hay que darse un gran paseo para ver sus muchas fuentes y perderse por sus encantadores senderos y rincones, entrar en El Laberinto y subir hasta El Mar, el maravilloso estanque rodeado de castaños y pinos.
    La Real Fábrica de Cristales también merece una visita con tiempo para poder recorrer su museo, los hornos, los talleres y las exposiciones temporales.
    En cuanto al Parador, es uno de los que más me gustan, incluidas las figuras de recepción, que a mi no me parecen macabras, sino sugerentes. En el anexo al parador en el Cuartel de la Guardia de Corps hay salas de conferencias y eventos con unas magníficas instalaciones muy adecuadas para cursos o congresos, ofreciendo a la vez una cómoda estancia en la Casa de los Infantes donde se encuentran las confortables habitaciones y su estupendo restaurante. Después de ver durante años el penoso estado en el que se encontraban estos dos edificios, ahora es un orgullo disfrutar de lo bien que han quedado.

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  2. Como bien dices Loli e el Parador de la Granja es fantástico. Está muy bien resuelto, es acogedor y tiene un restaurante de primera. Recomiendo probar el spa, merece la pena. Alojarse en este parador es ideal para conocer la zona, tanto el propio pueblo, como los alrededores Segovia, el Palacio de Riofrío, la Sierra de Guadarrama son algunos ejemplos. Enhorabuena por tu artículo, muy completo.

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  3. Me alojé en este parador hace dos años con un paquete spa y tengo que decir que fue un gran acierto porque aunque era septiembre el tiempo no acompañó y pudimos disfrutar del circuito termal así como de la cena en el magnífico restaurante (una de las mejores que recuerdo en paradores, de los bonitos y tranquilos salones y cafetería. Al día siguiente pudimos visitar la Real Fábrica de Cristales todo ello sin movernos de este pueblo segoviano. No olvidéis el paseo por los fabulosos jardines. Sin duda, un artículo muy bien documentado.

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  4. El Parador de La Granja es uno de los que más me han gustado. No solo por el precioso edificio, si no también por el pueblo lleno de encanto, con el Palacio Real y sus inmensos jardines. La Granja es un sitio maravilloso, muy recomendable para descansar y desconectar.

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  5. Conocí el Palacio Real y los jardines al volver de regreso de pasar el día en Segovia. Era invierno y las fuentes no tenían agua pero aún así las figuras que las formas nos encantaron. Nos gustaría regresar con mejor tiempo. No conozco el Parador, pero me apunto vuestras recomendaciones. Gracias por la sugerencia, Loli

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  6. un artículo muy interesante, te felicito

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