jueves, 30 de julio de 2015

Las Aceñas de Olivares, Zamora


Zamora es una ciudad con el tamaño justo para ser abarcable en una sola jornada, así que después de profundizar en muchas de sus iglesias románicas, su castillo, su muralla medieval y en su precioso puente de dieciséis arcos. El paseo por sus pintorescas calles me llevó a la puerta de Olivares, que me invitaba a salir de la ciudad y donde me llamaron la atención tres construcciones de piedra, unidas por un pequeño muro sobre las aguas del río.




Eran las Aceñas de Olivares, unos antiguos molinos de agua cuyo origen se remonta al siglo X. Estos molinos o Aceñas los encontraremos en muchos puntos a lo largo del cauce del río Duero, la mayoría están en un nivel muy alto de deterioro y otras han podido ser recuperadas para emplearse con fines culturales y turísticos, como estas que se conservan en la ciudad de Zamora.


La función de las Aceñas era la producción de harina, formando parte de la economía rural como un elemento imprescindible que proporcionaba a sus dueños unos ingresos considerables. Por eso no era de extrañar que tan sólo un sector privilegiado de la sociedad tuviese acceso a estos ingenios de tecnología hidráulica. En el caso de las Aceñas de Olivares eran propiedad de la iglesia y así se mantuvieron hasta que llegó Mendizábal con su desamortización.



En la actualidad son un Centro de Interpretación donde a través de maquetas, paneles informativos y audiovisuales resultará fácil hacernos una idea de la función e importancia que estos ingenios molineros tuvieron en otros tiempos. Además gracias a la restauración podéis ver su funcionamiento; cómo la fuerza de la corriente del agua mueve la rueda hidráulica y, a través de un sistema de engranajes, transmite el movimiento a una piedra de moler.



Aunque con el paso del tiempo las Aceñas de Olivares han sufrido diversas reconstrucciones, hoy en día son una visita realmente interesante. No solo se ha recuperado su arquitectura sino también se ha intentado recuperar la maquinaria original, la misma que durante cerca de mil años estuvo funcionando y proporcionando harina a la sociedad. Además desde aquí se aprecia la ubicación de lujo que tiene Zamora junto al río Duero.



Por cierto, antes de abandonar la zona no olvidéis echarle un vistazo a la iglesia de San Claudio de Olivares. La encontrareis junto a las Aceñas y está considerada como una de la más antiguas del románico zamorano.


                                                                                                                                                           Rafa

4 comentarios :

  1. Pues fíjate, Rafa, que he ido varias veces a Zamora y no he visto esto de lo que nos hablas, siempre se aprenden cosas nuevas !!
    Y tomo nota, la próxima vez iremos a ver las Aceñas, gracias por tu sugerencia.

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  2. La visita a las Aceñas resulta muy agradable e interesante.donde nos muestran lo que el ingenio del hombre ha sido capaz de hacer aprovechando la fuerza del agua y la importancia que tuvo durante años.

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  3. Un recorrido diferente por el Duero a su paso por Zamora. Desde aquí se obtiene otra perspectiva de la ciudad. Queda anotada la visita a la iglesia de S. Claudio de Olivares y el paseo extramuros para deleitarnos con estas aceñas y los puentes que guardan la ciudad.

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  4. Una pena no poder visitarlas al estar cerradas cuando visitamos Zamora. Me ha encantado conocerlas a través de este magnífico artículo Rafa. Aprovechar el río era fundamental años atrás y me parece de lujo que se recuperen algunas de estas aceñas para que no se olviden. Una propuesta diferente.

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