lunes, 23 de marzo de 2015

Paseando por Torrijos, Toledo

Conozco estas tierras desde niña y por eso quería hablaros del municipio toledano de Torrijos. Quizás hayáis oído hablar de él. Se encuentra apenas a 30 kms. de la ciudad de Toledo, entre los valles del Tajo y el Alberche. Durante mi infancia paseaba entre los olivos y acudía a las fiestas de la sementera en septiembre con mi familia. 


Se desconoce la fecha de su fundación, posiblemente en época romana. Las primeras referencias históricas en las que aparece Torrijos tienen que ver con la donación de la villa al arzobispo Jiménez de Rada por los servicios prestados en la batalla de las Navas de Tolosa. Éste la donó al cabildo, que a su vez la vendió a Don Gutierre de Cárdenas y su esposa Doña Teresa Enríquez, señores de Maqueda. El duque Gutierre de Cárdenas prestó servicios al los Reyes Católicos durante la conquista de Granada. 



Iglesia del Cristo
En tiempos de los Reyes Católicos se construyó en Torrijos el hospital de la Santísima Trinidad en el mismo lugar donde se hallaba la sinagoga. Acogía a muchos de los peregrinos que cruzaban estas tierras en dirección a Santiago de Compostela. Lamentablemente el edificio del hospital no ha llegado hasta nuestros días aunque sí nos ha quedado la capilla conocida como la Iglesia del Santísimo Cristo de la Sangre. Los torrijeños son muy devotos de esta imagen traída de América y albergada en un camarín del siglo XVII. Una sencilla nave conduce al altar mayor, con una bóveda de crucería, en cuyas paredes se han descubiertos unos frescos muy dignos aún por datar.
Colegiata de Torrijos

La colegiata gótica del Santísimo Sacramento de comienzos del siglo XVI es el edificio más representativo de la villa. La iglesia tiene unas dimensiones notables con tres naves y ocho capillas. No os perdáis la magnífica portada gótica de transición al renacimiento, profusamente decorada. Fue mandada levantar por los señores de Maqueda, cuyos restos se encuentran en el interior en un sepulcro adornado con las estatuas yacentes de los duques en el centro del coro. En el interior destaca el retablo del altar mayor, 12 tablas donde se describe la pasión de Cristo firmado por Juan Correa de Vivar y la capilla dedicada a San Gil, patrón de la ciudad. 

El Palacio de Don Pedro I de Castilla ha sido recuperado recientemente y en la actualidad alberga el ayuntamiento, la biblioteca y la policía municipal así como un auditorio. Recibe su nombre por el monarca castellano que lo mandó edificar para su amante María de Padilla. Posteriormente cambió de manos a los señores de Maqueda pero tras la muerte de su hijo se convirtió en convento de las monjas concepcionistas. Poco a poco fue deteriorándose hasta que lo adquirió el ayuntamiento. Tras su restauración, en su interior se pueden admirar el claustro de dos alturas que ha sido cubierto y el artesonado mudéjar del salón de plenos, antigua sala capitular. En la parte trasera hay otro patio donde se conserva una bella galería. 

Palacio de Pedro I de Castilla
En la Plaza de España, se hallaba el palacio de los Cárdenas de Torrijos era uno de los edificios más importantes de la villa junto con los de carácter religioso. Del desaparecido palacio, sólo se conservan la portada que está hoy en la finca del Alamín y cuatro artesonados, todos ellos obras maestras del arte mudéjar, repartidos en varios museos del mundo. El más interesante de ellos es el que se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, sólo comparable con la magnífica cúpula del Salón de Embajadores del Alcázar de Sevilla. La cúpula toledana, consiste en una estructura ochavada que se sustenta mediante un tambor octogonal sobre planta cuadrada, donde descansa su peso mediante cuatro pechinas, profusamente decoradas con mocárabes. 

Cúpula mudéjar


Depósito del agua


A escasos metros de aquí nos encontramos con el antiguo depósito del agua, una curiosa construcción de ladrillo de 25 metros de altura y de forma hexagonal levantada en la década de los 60. 
La torre de la colegiata destaca por su altura al llegar a la localidad pero también lo hacen dos edificios mucho más modernos, los silos de trigo, muy cerca de la estación del tren y que actualmente se encuentran en desuso. Constituyen una de las siluetas mas reconocibles de la provincia de Toledo.

Mi madre y su familia nacieron muy cerca de aquí, en la localidad de Gerindote. Desde Torrijos se pueden visitar también los restos del castillo de Barcience, uno de los más originales de la provincia por sus torres cilíndricas.


Susana

4 comentarios :

  1. Se nota que lo conoces perfectamente, Susana, nos has dado un paso muy completo por Torrijos, y además muy bien explicado, gracias por el recorrido.

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  2. Muy interesante Susana, me ha gustado mucho leer sobre Torrijos, no sabía mucho de su historia.
    Me acercaré un día de estos para visitar y dar un paseo por Torrijos.

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  3. Un pueblo muy acogedor e interesante con rincones con mucha historia. Vale la pena dedicar un día para su visita y dar un paseo agradable por sus calles para descubrir la belleza arquitectónica que posee.
    Gracias por la recomendación.

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  4. Este año hace 20 años que visité por primera vez estas tierras toledanas y siempre me ha parecido que turísticamente está poco explotado y tienen lugares históricos y arquitectónicos muy interesantes. En Torrijos ya sólo la Colegiata por si misma merece una visita, pero quisiera mencionar el Palacio de Pedro I y la gran obra de restauración para albergar el Ayuntamiento de la localidad, todo un acierto. A poco más de 100 kilómetros de Madrid y a 30 de Toledo nos encontramos con este pueblo toledano con mucha historia, que junto a la cercanía de la Puebla de Montalbán, el curso medio del río Tajo, las Barrancas de Burujón y la iglesia visigoda de Santa Maria de Melque, puede resultar una gran experienca, eso junto a unas buenas especialidades gastronómicas como el conejo, la caza, la carcamusa, etc.. Animaros.

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