lunes, 21 de octubre de 2013

Corral de Comedias de Alcalá de Henares

La historia del Corral de Comedias de Alcalá de Henares resulta cuanto menos rocambolesca. Este pequeño corral del siglo XVII se ha conservado hasta nuestros días por pura casualidad.  Ya se sabe que en el mundo del teatro nada es lo que parece así que empecemos como lo hacen todas las obras de teatro, por el principio.

Vista del corral de comedias


El proyecto de fin de carrera de unos estudiantes de la Universidad de Alcalá sobre la importancia del teatro en la ciudad les llevó a documentarse sobre el tema en los años 80. Los jóvenes, 2 chicos y una chica, no sospechaban aún que iban a realizar un gran descubrimiento. Husmeando en archivos y libros encontraron una referencia sobre la existencia de un corral de comedias renacentista en la ciudad complutense del que nadie había oído hablar y cuya ubicación se desconocía. Los chicos investigaron pero parecía que nadie sabía nada sobre este lugar. No se desanimaron pues en parte les parecía lógico que una ciudad universitaria como Alcalá tan poblada durante el Siglo de Oro contara con un recinto para la representación de las obras de teatro de grandes literatos de la época como Miguel de Cervantes, Lope de Vega o Calderón de la Barca.

Pozo y suelo de cantos de rodados
Tras varias pesquisas, finalmente, gracias a su perseverancia y preguntando a los oriundos del lugar averiguaron que en la céntrica Plaza de Cervantes existía una corrala de vecinos conocida como el Cine Pequeño. Pidieron los permisos necesarios para acceder y por fin, se adentraron en este patio de vecinos. Lo que encontraron en un primer momento no recordaba para nada a un corral de comedias pues su uso como sala de cine hasta los años 70 había modificado en parte su estructura; donde debía estar el balcón de las apariencias, al fondo del escenario, había una gran pantalla de cine, el suelo se encontraba elevado por una tarima de madera llena de asientos y butacas para alcanzar el mayor aforo posible, hallaron el proyector de películas en lo que debía ser el palco principal, mucha cartelería de cine pegada en las paredes... El corral no estaba a cielo abierto sino que tenía un techo de escayola y tampoco había signo alguno de palcos privados tan típicos en el siglo XVII. Además, varias casas de vecinos utilizaban este espacio como vertedero de aguas residuales, salida de humos, etc. 
Para mayor inri los corrales de comedias que ellos habían estudiado solían tener planta cuadrada o rectangular y este cine tenía forma elíptica. ¡Vaya decepción!

Patio de butacas

Sin embargo, en el almacén del cine encontraron unas lámparas de aspecto antiguo y varios elementos decorativos más típicos de un teatro neoclásico que de un cine lo que les hizo sospechar que allí había mucho más de lo que en realidad parecía. Tras inspeccionar bien el lugar se dieron cuenta de que el espacio no era elíptico sino rectangular y había sido modificado pues encontraron las 4 columnas enfrentadas que sustentaban la estructura, dos de ellas de madera antigua y 2 de piedra que atravesaban las distintas alturas del edificio.

Entramado de vigas del techo

Los estudiantes descubrieron que el edificio había sido puesto a la venta para ser derribado y se pusieron en marcha. Alertaron a las autoridades pertinentes de que el lugar podría tratarse de un desaparecido corral de comedias del siglo XVII y consiguieron convencerles para detener el derribo. Unos expertos analizaron el cine con mayor detenimiento y se toparon con un suelo de cantos rodados y un pozo de piedra en el centro, el falso techo fue retirado y dejó entrever un espectacular techo de madera probablemente añadido en el siglo XVIII para poder representar obras durante los meses de frío y lluvia. Todo esto unido al hallazgo del contrato de un albañil alcalaíno para la construcción de un corral similar al de la Cruz ya desaparecido en Madrid terminó de confirmar lo que los jóvenes ya sospechaban. Se trataba del corral de comedias más antiguo de Europa.

Escenario

Las obras de excavación y restauración duraron 20 años y fueron llevadas a cabo bajo la supervisión de Jose Mª Pérez "Peridis". Lo que podemos encontrar en la actualidad es fruto de estos trabajos por recuperar el aspecto original del corral con todos sus elementos; en el escenario se ha reconstruido el frente escénico llamado balcón de las apariencias. Tras unos tabiques se encontraron intactos 2 pequeños palcos privados con cerrojos y unas ventanas sobre el escenario desde las que se podía seguir la representación sin ser visto. A ellos se accedía por un pasillo privado desde el vecino mesón lo que facilitaba el anonimato a ciertos personajes populares de la época. Las lámparas de madera se han restaurado y colocado en su lugar, el suelo original de cantos rodados se ha dejado a la vista al igual que el techo de vigas de madera e incluso podemos visitar la parte de abajo del escenario donde han instalado un par de máquinas de efectos especiales del Siglo de Oro recuperadas. Allí quedan vestigios del aprovechamiento de algunos elementos romanos traídos de la antigua Complutum como el capitel y la base de una columna romana colocados en las vigas de madera que sustentan el escenario. El aforo del patio es de unas 220 personas sin embargo, sabemos que en su origen aquí se congregaban más de 600 personas lo que hacía necesaria la figura del apretador, una especie de acomodador que trataba de colocar el mayor número de personas en este espacio tan reducido.

En definitiva, lo que hace único al Corral de Comedias de Alcalá es que ha sabido conjugar las 3 estructuras que lo han ocupado a lo largo de su historia; el corral de comedias, el coliseo del siglo XVIII y el teatro romántico que lo han preservado durante 4 siglos.

Afortunadamente el Teatro de la Abadía gestiona su explotación en nuestros días y podemos disfrutar de representaciones durante la temporada teatral, eso sí, con un aforo más adecuado a sus dimensiones. Os recomiendo acudir a alguna de ellas o bien, realizar la visita guiada donde os contarán muchas más anécdotas sobre el teatro en el Siglo de Oro español. Todo un lujo rescatado del olvido por el empeño de unos jóvenes estudiantes que seguramente sólo pretendían sacar una buena nota.


Susana



5 comentarios :

  1. Pues me imagino que esos estudiantes sacarían una buenísima nota. Tiene su lógica que tratándose de Alcalá de Henares, hubiera un lugar donde se representaran las obras de teatro de la época. Con la cantidad de modificaciones posteriores, ha estado a punto de perderse.
    No sabía de la existencia de esto que nos cuentas, parece una novela de misterio con investigación incluida, muy interesante, Susana

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  2. Este lugar ha sido un gran descubrimiento. Su propia historia y la de su descubrimiento es interesante. La casualidad y el empeño de aquellos estudiantes ha hecho que podamos disfrutar de este rincón alcalaíno. Preservar las artes escénicas en estos tiempos que corren es primordial, aprovechemos que ya lo conocemos y a difundirlo. Susan gran trabajo el tuyo, leerte siempre es un placer.

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  3. Es un lugar precioso, estuve hace unos años en una visita guiada donde me enseñaron todos los entresijos del teatro. Me gustó mucho visitar y conocer la historia que encierra este lugar que nos haya llegado casi intacto hasta nuestros días.
    Una visita muy recomendable y de paso conocer la Ciudad Patrimonio de la Humanidad, famosa por su Universidad.

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  4. Que historia más interesante hay detrás de este famoso Corral de Comedias. Durante la visita guiada, fantásticamente explicada por cierto, nos dan una pequeña explicación para entender bien el teatro de esa época.

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