jueves, 28 de febrero de 2013

Consuegra, la Consaburum romana


A los pies del monte conocido como "Cerro Calderico" se encuentra Consuegra, típica villa manchega donde los romanos en el siglo I a.C construyeron un campamento, cuya misión era la defensa de estos territorios al que llamaron Consabura. Por aquí discurría la calzada romana conocida como "Vía Laminium". Gracias a su situación estratégica pronto se convirtió en una villa romana de gran importancia a la que Plinio denominó Consaburum.

Consuegra vista desde el Cerro Calderico

Los romanos construyeron a orillas del río Amarguillo (río Sevo, en época romana) un anfiteatro, calzadas, un circo, puentes, una presa y un acueducto. En la actualidad poco se conserva de aquella época tan gloriosa. Se han encontrado restos de ánforas, esculturas, una gran cantidad de monedas y otros materiales utilizados que nos recuerdan su presencia. Estos restos pueden ser visitados en el Museo Arqueológico Municipal, donde además encontraremos objetos de diferentes épocas. Además en Consuegra encontraréis calles con nombres un tanto curiosos para una villa manchega que nos recuerdan a los romanos: calle del circo romano, calle de los Gladiadores, del Emperador Trajano, de Sertorio, de Cicerón o la avenida del Imperio Romano, entre otras.
Comenzaré por la Plaza de España donde se encontraba el Foro Romano, centro de reunión, donde se reunía la población. En esta plaza se encuentran los edificios más representativos como el Ayuntamiento, donde, si nos fijamos con atención, veremos en la parte superior un reloj de sol de tiempos de los romanos. Veréis también una construcción con una interesante balconada, es un edificio del siglo XVII conocido como Los Corredores. Su interior alberga el Museo Arqueológico Municipal.

Ayuntamiento de Consuegra

Muy cerca de aquí encontramos parte del antiguo Palacio Prioral de la Orden de San Juan de Jerusalén y la Casa de la Tercia. Esta construcción se levantó sobre las antiguas Termas Romanas. En este palacio se dividían los tercios de los impuestos que recaudaba el Castillo. Su torre sirvió de cárcel y archivo, contaba con su patio de armas, bodegas e iglesia.
Siguiendo con nuestro recorrido en busca del pasado romano, bueno mejor dicho donde se encontraba, pues como he dicho anteriormente poco queda, junto a la torre de la Tercia, subiendo por unas escalinatas a nuestra izquierda, quiero que os fijéis en el muro de una casa. En apariencia es una casa normal pero si buscamos entre la piedra, encontramos uno de los tableros de juego de época romana, el Alquerque, un curioso juego parecido a las tres en raya, al que tanto hemos jugado.

      Alquerque de Nueve, juego de época romana

Dirigimos nuestros pasos buscando donde se encontraba el circo romano. Llegamos a El Alfar, un antiguo taller de alfareros convertido en restaurante. Traspasando el portón de madera nos recibe un apacible patio manchego que conserva dos hornos, uno almorávide y otro romano. En este tranquilo lugar, se encontraba parte del circo que tendría unas medidas aproximadas de 360 metros de largo por 80 metros de ancho. Al encontrarnos en un restaurante si queréis recuperar fuerzas, este es un buen lugar para degustar los platos tradicionales manchegos. Mientras imaginamos las carreras de cuádrigas por estos contornos, os recomiendo degustar el cabrito asado al estilo tradicional, acompañado con un buen vino que los hay y muy buenos. Para la ocasión elegiremos como no podía ser de otra forma en honor a los romanos, el Consaburum, un vino elaborado en estas tierras.

Restos de columnas del circo romano en el restaurante El Alfar

Hecha la digestión, nos encaminamos a la crestería manchega con sus doce gigantes encalados y su imponente castillo. Junto al castillo se han localizado restos de lo que pudieron ser las canteras que los romanos utilizaron para la extracción de piedras. También se han localizado en las proximidades restos de la canalización de un acueducto, una necrópolis y unos estanques pertenecientes a una especie de posada que se encontraba en una calzada próxima a Consuegra. La antigua Consaburum romana fue, sin duda, un lugar importante, posiblemente muchos de sus restos se encuentren todavía debajo de las casas esperando ser descubiertos. Además de los molinos y el castillo que tanta fama le han dado, Consuegra cuenta con edificios y lugares que merecen la pena ser visitados. Son numerosas las iglesias y conventos que encontraremos repartidos por la villa.



No podemos abandonar Consuegra ni a los romanos sin conocer una de sus obras de ingeniería hidráulica más importantes de nuestra península. A unos cuatro kilómetros de Consuegra por la carretera que nos conduce a la vecina localidad de Urda, se encuentran los restos de una presa romana, la mayor construida del imperio romano. Contaba con 700 metros de longitud por 5 metros de altura y 17 contrafuertes. Los romanos la construyeron para regadío y abastecer de agua a la población, aprovechando el río y los arroyos cercanos. Con más de dos milenios a sus espaldas aún resiste en pie entre la maleza. Esta presa que tantos beneficios diera a los romanos fue la causante de una desgracia ocurrida en 1891. En aquella ocasión las lluvias torrenciales caídas sobre Consuegra, desbordaron el río. Debido a la acumulación de agua la presa cedió y en la oscuridad de la noche provocó una crecida del río, llegando a alcanzar los seis metros de altura en la parte baja del pueblo. El río arrasó cuanto encontró a su paso, destruyó cosechas, granjas y casas. Y lo más lamentable de todo, los daños personales, murieron 370 personas. Toda España acudió en su ayuda. Gracias a la ayuda, al apoyo recibido y sobre todo al esfuerzo de todos los consaburenses se consiguió reconstruir el pueblo.

Restos de la presa romana

Ya conocéis algo más de este pueblo manchego, al que los romanos llamaron Consaburum.

                                                                                                                                                                         Rafa

4 comentarios :

  1. Que interesante tu artículo, Rafa, me ha gustado mucho leerlo, y me encantó visitar Consuegra con todos vosotros. No solamente eres un experto en Madrid, en su historia, costumbres y curiosidades, además eres un guía excepcional en esta zona que conoces al detalle.
    Consuegra tiene una Avenida del Imperio Romano y una calle Cicerón, está muy bien que hayan mantenido estos nombres. A este pueblo manchego no le falta de nada entre su castillo, los molinos y los restos romanos. Y el restaurante El Alfar es el mejor sitio para hacer un descanso y comer, además de ser atendidos con toda la amabilidad y simpatía de su propietario.
    Consuegra es sin duda un sitio muy recomendable para conocerlo, visitarlo y disfrutarlo

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  2. Un estupendo artículo de un pueblo que me encandiló por su historia y por el magnífico guía que nos lo mostró. Cuando las visitas se realizan con un experto se disfrutan mucho más. No hay que perderse la gastronomía manchega del restaurante El Alfar ni la visita teatralizada al Castillo. Sin olvidarse de los omnipresentes molinos que decoran la postal de este encantador pueblo manchego. Gracias por mostrárnoslo, Rafa.

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  3. Consuegra es uno de esos pueblos ideales para una escapada de un día. Recorrer su crestería con los molinos y el castillo es muy gratificante. Además, si añadimos el interesante artículo que has escrito sobre su pasado romano, la visita sera completa. El Alfar es sin ninguna duda un buen sitio para comer.

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  4. Un estupendo artículo muy documentado, se nota que te gusta este pueblo manchego. Fue un lujazo cuando nos los enseñaste. Sus molinos, la visita al castillo, su gastronomía y su pasado romano hace que este pueblo merezca la pena. Hacerle una visita supone pasar un gran día. Atención al restaurante el Alfar, se come genial, en un lugar muy acogedor. Animo a todo el mundo a que se acerque a esta pueblo, disfrutarás.

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