jueves, 3 de enero de 2013

Ronda, alta y honda

¡Ojú qué caló! es la frase que más escuchamos el día que fuimos a conocer Ronda.

Este bellísimo pueblo malagueño se encuentra en plena serranía de Ronda a una altura considerable y en un entorno único bastante alejado de la bulliciosa Costa del Sol. Razón de más para montarnos una escapada desde Benalmádena donde nos alojamos ese verano.

La "escapadita" la realizamos un caluroso día de agosto y nos llevó más de una hora llegar hasta Ronda. Dejamos atrás Marbella y sus fastuosas urbanizaciones privadas para tomar una sinuosa carretera tipo puerto de montaña llena de vertiginosas curvas que ascendía sin parar. Desde lo más alto del puerto (1.100 m.) y mirando hacia el océano pudimos ver el peñón de Gibraltar y la silueta de la costa africana.

Casas asomadas al Tajo de Ronda

Una vez que alcanzamos el pueblo nos sorprendió gratamente descubrir su monumentalidad y tamaño. Recorrerlo lleva su tiempo y menos mal que habíamos madrugado aunque hay que decir que nadie nos había preparado para el calor que íbamos a soportar todo el día caminando al sol.
Tras la dura tarea de encontrar aparcamiento por el complicado trazado de sus calles con lo primero que nos topamos fue con la famosa Plaza de Toros, del siglo XVIII, con su portada de estilo barroco, encalada, blanquísima y con el típico coche de caballos adornado para hacer las delicias de los niños o de los turistas que se acercan a fotografiarse a su lado. Delante de la plaza la estatua de un toro bravo, digo yo, por si algún despistado desconoce el uso que se le da al recinto, uno de los más antiguos de España.

Plaza de Toros de Ronda

En las inmediaciones de la Plaza de Toros descubrimos muchos restaurantes típicos con terrazas climatizadas (con aire acondicionado) que te permiten degustar la gastronomía rondeña en pleno corazón de la ciudad. Los platos típicos son sobre todo los de caza, las gachas, las migas, la sopa de almendras, el gazpacho a la serrana y la caldereta. De postre unas yemas de Ronda. Así, el termómetro comenzó su escalada casi sin darnos cuenta.


Puente Nuevo
La fotografía que todos tenemos en mente de Ronda es la del espectacular Puente Nuevo, de 98 metros de altura y que une la ciudad Nueva y la Vieja. Anexo al Puente Nuevo se encuentra el Parador Nacional de Turismo que goza de unas inmejorables vistas sobre el llamado Tajo de Ronda que forma el río Guadalevín. Justo donde confluyen ambos monumentos descubrimos unas escaleras para bajar hasta uno de los arcos del puente y situarnos encima del inmenso cortado que divide la ciudad. Desde esta privilegiada atalaya se admira el entorno natural único en el que se ubica esta población con su cercana serranía, cuna de famosos bandoleros durante la dominación francesa en el siglo XIX.
98 metros de desnivel, si no fuera por el zoom

Puente Viejo
Paseando por las calles aledañas al tajo alcanzamos el Puente Viejo (Árabe) y el Romano, algo menos imponentes que el Puente Nuevo pero con unas bonitas perspectivas sobre el río y los edificios que lo rodean. Pronto descubrimos que cerca del río el calor apretaba y nos fuimos adentrando en el enrevesado laberinto de calles estrechas de la ciudad vieja buscando la sombra para descubrir pequeñas plazas y coquetos callejones así como otros monumentos como el Palacio de Mondragón, la Puerta de Carlos I, el Arco de Felipe V, la llamada Casa del Gigante (palacio musulmán del siglo XIII), el alminar árabe de la Plaza de Abul Beka, el Palacio de Salvatierra, el arco del Sillón del Moro, la Posada de las Ánimas, o la Casa Consistorial.


Cerca de la ronda mudéjar nos acercamos a visitar los restos de los Baños Árabes del siglo XIII-XIV. Están muy bien conservados y constan de 3 zonas (al igual que los baños romanos); sala fría, templada y caliente.

Baños árabes


No pudimos visitar todos los lugares que nos hubieran gustado como el cercano yacimiento arqueológico de Acinipo, donde se asentaron los rondeños prehistóricos y posteriormente los romanos de los que se han encontrado numerosos vestigios, pero con 42 grados en la calle y después de todo el día caminando nuestros pies estaban para el arrastre y pusimos rumbo al hotel.

Para la próxima visita, nos alojaremos un par de días en la ciudad y así será más fácil recorrerla y descubrir todos sus rincones. Os dejo con unos versos dedicados a Ronda del poeta Juan Ramón Jiménez: 

¿Dónde aquel embeleso, aquella ansia de ciudad típica andaluza, de mejor pueblo, aquella seguridad para después, aquel tiempo detenido?. Esta es, aquí está Ronda, Serranía de Ronda.”
“Ronda alta y honda, rotunda, profunda, redonda y alta...”


Escrito por Susana

5 comentarios :

  1. Ronda fue una visita inolvidable, tiene un encanto especial, son de los sitios que te sorprenden gratamente. Recuerdo que era agosto y hacia mucho calor, pero yo lo soporto bastante bien, escogimos para comer el parador que se encuentra en un lugar sorprendente. También me gustaría la próxima que vaya estar alojada allí para disfrutar mejor de Ronda, el pasear por la noche tiene que ser una maravilla.

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  2. En pleno verano, Ronda, debe de ser tremendo por el calor. Es un pueblo precioso y muy pintoresco. Nos acercamos a conocerlo desde San Pedro de Alcántara, durante unas vacaciones de Semana Santa, con lo que no hacía demasiado calor aún.
    El Parador sólo lo conozco de estar en su cafetería, me gustó mucho.
    Otro pueblo cercano que visitamos fue Casares, que también está ubicado en un sitio espectacular.
    Un estupendo artículo, Susana, y unas fotos muy buenas que muestran lo bonito que es Ronda y su increíble ubicación.

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  3. Precioso el articulo y las fotografías, me imagino lo que tuvistéis que sudar para tomarlas. Ronda parece uno de esos sitios con típico encanto andaluz donde perderse aunque quizá en otra época del año. Me encantan las casas tan blanquitas y tan cuidadas. Gracias por el paseo.

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  4. Ronda, cuna de bandoleros y leyendas, es realmente un lugar mágico. Una ciudad encantadora, incluso bajo un sol radiante, el casco antiguo esta repleto de palacios, museos y maravillosos rincones. Un ciudad fantástica que merece la pena visitar. El Parador, situado junto al Puente Nuevo ofrece unas vistas impresionantes del Tajo y de la ciudad.

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  5. Uno de los pueblos más bonitos que he conocido, tanto por su ubicación como por su arte. Su entramado de calles, el ambiente, sus monumentos forman un conjunto espectacular e inolvidable. Es tan alucinante que verlo a 40 grados, simplemente fue una anécdota. Os lo recomiendo, esta a trasmano de todo, pero bien merece la carretera sinuosa desde la vecina Costa del Sol. Vaya fotazos y excelente artículo.

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