jueves, 31 de enero de 2013

La Giralda, el cielo de Sevilla

La Giralda de Sevilla es sin duda uno de los monumentos más famosos de nuestra geografía, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1987. Desde que pisamos la capital andaluza parece darnos la bienvenida desde sus casi 100 metros de altura y nos acompañará durante nuestros paseos por las calles de esta bella ciudad.
La Giralda es el campanario de la catedral de Santa María de la Sede. Los dos tercios inferiores corresponden al alminar de la antigua mezquita, de finales del siglo XII de la época almohade. El tercio superior es un añadido ya en época cristiana para albergar las campanas. Esta unión, lejos de desentonar le aporta gran belleza a la construcción y la enriquece por la mezcla de ambas culturas y religiones.
Sobre su cúspide encontramos el "Giraldillo", una figura que actúa de veleta y que dio nombre a toda la torre.
Detalle Giraldillo


Al llegar a Sevilla la Giralda es una de las visitas obligadas pero ocurre un fenómeno curioso. Aprovecho para contaros una anécdota que me ocurrió en su visita. Como os he comentado, esta bella torre se ve desde cualquier punto de la Sevilla más turística. La Giralda está literalmente pegada a la catedal pues es su campanario. Pues bien, según nos acercamos a ella caminando por el entramado de calles del barrio de Santa Cruz, la Giralda "desapareció" de mi vista. Yo miraba hacia arriba, ya pegada a la catedral y por algún fenómeno extraño (que perfectamente se podría llamar despiste), no la veía. Imaginaos la cara de sorpresa de ese sevillano cuando le pregunto que dónde está la Giralda.
- Pero mi "arma", ¿qué dónde está?, Pues aquí mismo...
- Ya pero es que yo quiero entrar y no me acuerdo dónde está la puerta.
- ¡"Chiquilla", tienes que entrar por la catedral!
Sí lo gracioso es que era la segunda vez que volvía a Sevilla y no me acordaba de cómo llegar a la Giralda y cómo entrar en ella. En fin...
Y efectivamente, para subir a la Giralda debemos entrar primero a la catedral. Se sube a pie a través de unas serie de rampas, aunque el tramo final son escaleras es un ascenso fácil. Una vez que llegamos al campanario y mirador disfrutaremos de unas vistas espectaculares de la capital hispalense: detalles de la catedral y de sus gárgolas, el patio de los Naranjos dentro del recinto y, fuera de aquí, nuestra vista se perderá entre las laberínticas y blancas calles sevillanas, la Torre del Oro, el río Guadalquivir, la Plaza de Toros de la Real Maestranza, la Isla de la Cartuja, la Plaza de España...

Reloj y campanas de La Giralda

Los tejados de la Catedral y Sevilla al fondo














Al descender de La Giralda volvemos a la catedral, que merece una mención aparte. La catedral de Santa María de la Sede es en la actualidad la catedral gótica cristiana con mayor superficie del mundo: tiene cinco naves y ocho puertas que comunican con el exterior. Al margen de creencias religiosas el interior de la catedral de Sevilla no deja indiferente. He de admitir que este tipo de construcciones me impresionan bastante por su magnitud y producen un sentimiento sobrecogedor sobre todo mirar hacia arriba y que la vista se pierda en sus altísimos techos de bellas y ricas bóvedas. El visitante podrá encontrar espejos en el suelo ya que resulta imposible admirar todos los detalle levantando la cabeza sin acabar con dolor de cuello. Pasear por sus naves es verse rodeado de arte perfectamente conservado. Imposible reproducir todos sus detalles: el Retablo Mayor, el órgano, las múltiples capillas, famosas sepulturas entre las que se encuentra la de Cristobal Colón, las coloridas vidrieras. El tiempo se detiene dentro de este edificio que parece lleno de secretos. Unos de los más bellos contrastes es salir por una de sus puertas y encontrarnos con el Patio de Los Naranjos (que hemos podido ver desde arriba). Era principalmente el patio de abluciones de la mezquita almohade que tras la conquista cristiana de Sevilla pasó a ser anexo de la catedral. Saldremos a la calle directamente del Patio de los Naranjos por la Puerta del Perdón, también de la época almohade.

Patio de Los Naranjos



Portada del Príncipe.
Una vez en el exterior de la Catedral el siguiente destino lo dejamos a iniciativa del visitante. En las dos veces que he ido a Sevilla el itinerario que seguí fue el mismo: cruzar la calle y dejarnos seducir por una ración de jamón y unos finitos para recuperar las fuerzas. Sevilla es una capital que seduce, llena de belleza y arte en cualquier rincón aunque en mis dos visitas me quedé con ganas de disfrutar de una cosa: su sol. Sí puedo presumir de haber experimentado aquello de que "la lluvia en Sevilla es una maravilla". Aún así, Sevilla siempre merece un paseo.

Vir

5 comentarios :

  1. Artículo muy completo Vir. Este monumento en Sevilla es de los que dejan huella para toda la vida, las vistas de toda la ciudad, esa curiosa rampa para subir. En definitiva de esos lugares que producen ansiedad a los sentidos por su belleza e historia. Traerlo y compartir tu experiencia era algo que había que hacer. Sevilla es una ciudad que merece mención y visita obligada. Enhorabuena por tu relato.

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  2. Me ha gustado mucho como describes la catedral de Sevilla, Vir, y tienes razón, dentro de estos monumentos el tiempo se detiene. Si uno piensa en la construcción de catedrales como esta, es admirable el esfuerzo para crearlas.
    Las veces que he estado en Sevilla, yo no he visto esa lluvia, más bien todo lo contrario, el calor y el sol es tremendo, pero pasear por sus calles y barrios siempre merece la pena. Uno de los sitios que más me gustan allí, es la Torre del Oro y su Museo Naval.
    Gracias, Vir, por traernos esta bonita, alegre y luminosa ciudad al blog.

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  3. Muchas gracias por traernos un trocito del cielo de Sevilla al blog (aunque sea nublado). Así tienes una excusa para volver y visitar la ciudad con su famoso sol. La Giralda es un monumento emblemático para Sevilla pero además no hay que dejar de ver la Plaza de España y los Reales Alcázares, disfrutar del tapeo en el Barrio de Santa Cruz y pasear por la orilla del Guadalquivir. Una recomendación excelente, amiga.

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  4. Pase un día entero en Sevilla y me pareció una maravilla de ciudad con mucho encanto. Pasear por sus calles y contemplar sus monumentos es todo un privilegio. Pero no me dio tiempo subir a la Giralda, subir por su interior tiene que ser toda una experiencia. La próxima vez que vaya a Sevilla, tengo que subir, seguro que merece la pena a pesar del esfuerzo .

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  5. Sevilla me gustó mucho , paseamos por el parque de Mªluisa , la Torre del oro y su Museo Naval, pero no visitamos La Giralda,la próxima vez que lo haremos .

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