lunes, 28 de enero de 2013

La Fuente de los Caños del Peral


Propongo viajar al Madrid del siglo XVI, cuando Felipe II decide trasladar la Corte a esta pequeña villa y la nombra capital del reino. La reciente capitalidad atrajo a la nobleza que junto con numerosos hidalgos y pícaros, entre otros visitantes, buscaban hacer fortuna en esta interesante villa.

Fuente de la imagen wikipedia

Imaginarse cómo era Madrid hace quinientos años no resulta fácil. Por aquel entonces tan solo era un pequeño núcleo con un recinto amurallado, con una población rural, dedicada a las actividades agrarias y artesanas. Fuera de este recinto se encontraban los arrabales, rodeados de arroyos, barrancos y huertas. Las casas no tenían agua corriente y había que traerla de los manantiales y arroyos que existían en las proximidades. Para satisfacer esta necesidad indispensable, existía un oficio, el de aguador, que vendía el agua por las calles, llevándolas en grandes cántaros a lomos de asnos y mulas.


Felipe II, comienza la ordenación y la ampliación urbana en el entorno del Alcázar, se construyeron innumerables iglesias y conventos. Conocida es la devoción de este rey por la religión. Se ordenó la construcción de una fuente pública para abastecer de agua a la creciente población junto a una de las puertas de la muralla cristiana, la puerta de Vanaldú. Aprovechando la gran cantidad de agua de la zona situada justo donde hoy se levanta el Teatro Real, en lo que se conoce hoy como la plaza de Isabel II más conocida como Ópera. Por esta plaza, pasaba el Arroyo del Arenal de San Ginés que discurría a lo largo de la actual calle del Arenal para después continuar paralelo a la muralla hasta encontrarse con el río Manzanares.
En un principio era una fuente sencilla, con un solo caño, junto a un gran peral, árbol muy abundante por aquel entonces en Madrid. Posteriormente debido a las necesidades de la población que aumentaban considerablemente, se realizaron varias reformas. Se encargó a Juan Bautista de Toledo (el primer arquitecto de El Escorial), el diseñó de una fuente más monumental. Se aumentaron los caños a seis con una gran pileta, cubriendo la fachada de granito, medía 34 metros de largo por 3,5 de alto. Esta fuente servía tanto para el ganado, como para lavar la ropa o regar las huertas cercanas. Pero sobre todo servía para el consumo humano.
Esta zona debió de ser un lugar de reunión de lo más animados de la villa. Es fácil imaginarse por un instante a las mujeres que bajaban a lavar allí las ropas, a los aguadores llenando sus cantaras o los animales abrevando y refrescándose del calor del estío madrileño.


Años más tarde, para evitar las riadas de barro y basuras que anegaban los caños, provocados por el arroyo del Arenal, se construye una galería subterránea para soterrar y canalizar dicho arroyo, conocida como la Alcantarilla del Arenal.
También se realizó la construcción de una especie de acueducto para salvar el barranco excavado por el arroyo. Cuya finalidad era proporcionar agua potable de los manantiales de la Dehesa de la Villa, a las dependencias del Alcázar "El Viaje de Agua de Amaniel".
En tiempos más actuales, esta zona fue objeto de numerosos proyectos y reformas. Se decidió nivelar la plaza que por entonces era tan solo un barranco bastante hondo con una fuente en desuso. Elevaron el nivel de la plaza de forma artificial hasta alcanzar la cota actual, quedando enterrados a una profundidad de entre seis y nueve metros una parte de la historia de Madrid, la Fuente de los Caños del Peral, el alcantarillado del arroyo del Arenal y el acueducto que conducía el agua, quedando para el olvido. En su entorno se levanto el Teatro de los Caños del Peral, también desaparecido, sobre parte del lugar que ocupo se levanta hoy el Teatro Real.

Restos de La Fuente del los Caños del Peral

En 1990, durante las obras de remodelación de la Plaza de Isabel II, así como de la estación de metro Ópera, aparecieron una serie de restos que motivaron una intervención arqueológica. Aparecieron los restos de la histórica fuente, así como una pequeña parte del acueducto y de la alcantarilla, todo en un muy buen estado de conservación. Pero no sería hasta el 2009 al inicio de unas nuevas obras de ampliación, cuando Metro de Madrid junto con la Dirección General de Patrimonio Histórico, deciden acercar y dar a conocer los restos.

Restos de la Alcantarilla del Arenal

Se desmontaron todas las piezas una por una y una vez terminadas las obras del metro, se colocaron de nuevo en su posición original, pero no se por que razón, tan solo encontraremos en el museo una pequeña parte de todo lo hallado, imagino que será por falta de espacio. De los tres los arcos del acueducto encontrados en las excavaciones solo se expone uno, de la fuente sólo un caño y de la alcantarilla tan solo unos cuantos metros.

Restos del Acueducto de Amaniel

Para acceder a este pequeño y desconocido museo y poder ver de cerca los restos hay que acceder al metro como cualquier viajero habitual desde la estación de Ópera, sacar un billete, el museo se encuentra dentro de la propia estación junto a las escaleras mecánicas y al anden de la linea 2. A través de paneles y vídeos, nos enseñan como eran y como funcionaban estos hallazgos arqueológicos.

No dejéis de pasar la oportunidad de contemplar los restos de la que posiblemente sea la fuente pública más antigua de Madrid, La Fuente de los Caños del Peral.


                                                                                                                                                                                                Rafa                                                  

6 comentarios :

  1. Muy interesante, Rafa, todo lo que nos cuentas, no es habitual encontrar relatos sobre la historia de Madrid.
    Si no llega a ser por ti, ni sabía de la existencia de este pequeño museo dentro de una estación del Metro, y encima tan céntrica. Me gustó mucho verlo con todos vosotros y me parece una idea estupenda que se haya recuperado parte de estos restos y se expongan de una manera tan fácil para que cualquiera pueda visitarlo.
    Me encantan las fotos que has puesto con parte de la fuente, la alcantarilla y el acueducto, parece que están suspendidas en el aire. De nuevo, te digo que eres un experto en tu ciudad, Madrid, gracias por compartirlo con nosotros.

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  2. Rafa, fue todo un privilegio contar con un guía de excepción para realizar este recorrido histórico por el centro de Madrid. La cantidad de veces que habré pasado por la plaza de Ópera y el metro sin saber que los restos de la fuente se encontraban allí expuestos. Fue un día muy bonito que en compañía de amigos siempre se disfruta más. Tenemos que repetirlo. Gracias por contarnos de nuevo la historia para el blog.

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  3. Muy intereante todo lo que nos cuentas sobre este interesante museo. La proxima vez que me acerque a Madrid iré a verlo. Gracias por la información.

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  4. Enhorabuena por tu artículo Rafa y muchas gracias por compartir tus conocimientos de Madrid. Son fantásticos. Muchas veces no nos damos cuenta en las cosas tan curiosas y bonitas que tenemos al lado y no las apreciamos. Es un lujo que nos las traigas aquí.

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  5. Definitivo, quedas declarado el cronista oficial de Madrid, por tus conocimientos, tu clarividencia y buen hacer. Se nota que disfrutas de la capital del reino y de su historia. Es un placer que escribas en este blog y compartas la pasión por la historia y arte de Madrid. Desde que te conozco he aprendido un poco más de lo más cercano. Gracias por trasladarnos a otra época durante un rato.

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  6. Rafa ,por lo que estoy leyendo eres ya nuestro guía oficial de Madrid , que es un placer pasear por esta ciudad que tanto nos gusta y a la vez tenerte para que nos cuentes tantas historias y leyendas .

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