jueves, 31 de mayo de 2012

El Capricho, uno de los parques más bellos de Madrid

Madrid es una ciudad que alberga una gran cantidad de atractivos para visitar: grandes monumentos, calles, plazas y museos, llenos de esplendor y una vida nocturna animadísima. Pero también cuenta con una serie de parques impresionantes y poco conocidos.


El Capricho en La Alameda de Osuna, es uno de estos parques, es el gran desconocido y poco visitado de los parques madrileños que no suele salir en las guías turísticas como sitio habitual para los turistas y para mi uno de los más bellos. Es una pequeña joya de la que pueden presumir los madrileños. La verdad es que merece la pena una visita.


Cada año, al llegar la primavera, se produce la espectacular floración de las lilas. Una explosión de belleza visual y olfativa. Este bello parque fue repoblado con miles de lilos en el siglo XVIII por ser estas las flores preferidas de la duquesa de Osuna, una de las aristócratas más de moda y elegantes de aquel periodo.
Doña María Josefa Pimentel, Duquesa de Osuna, era una dama muy culta, interesada en el arte y la literatura. Decidió construir en la periferia de Madrid, en una finca de recreo, un extenso jardín donde poder descansar, alejada de sus obligaciones en la Corte. Además de entretener, distraer y sorprender a sus selectas amistades.


El Capricho es consecuencia de una especie de rivalidad entre las damas más elegantes del momento por querer ser las protagonistas en la vida social española. Las tres damas más importantes e influyentes, estaban diseñando y construyendo bellos y extravagantes jardines. La Duquesa de Alba, en su Palacio de Buenavista con un exquisito vergel y la Reina María Luisa había empezado la construcción de los Jardines de Aranjuez. La duquesa de Osuna no podía ser menos y pronto se afanó en competir con ellas ideando su propio lugar de recreo. Para su ambicioso proyecto la duquesa no reparó en gastos, contrato a los artistas más famosos de la época y a los jardineros que habían adquirido un gran renombre en la construcción de los Jardines de Versalles y de La Granja de San Ildefonso. Su obsesión era crear algo especial y único.


Al morir la duquesa, que no vio terminado su capricho, las propiedades pasaron a manos de su nieto Don Pedro de Alcántara, quien realizó nuevas construcciones. A la muerte de Don Pedro, el heredero fue su hermano, que perdió toda la fortuna familiar y a su muerte el Capricho tuvo que ser subastado para saldar sus deudas.
Con la invasión francesa el lugar sirvió para albergar al ejército de Napoleón y en la Guerra Civil fue sede del mando republicano que lo llenó de zanjas y refugios antiaéreos subterráneos, los búnkers y los respiraderos aún se conservan. Finalmente, el Ayuntamiento de Madrid lo adquiere y procedió a su rehabilitación, convirtiendolo en el único jardín del romanticismo que se conserva en la capital.


En la actualidad, el visitante que se acerque a este parque podrá pasearse por sinuosos senderos y paseos para disfrutar de todos sus¨caprichos¨esparcidos por todo el recinto. Solo abre durante los fines de semana y festivos, el aforo es limitado (la entrada se controla mediante tornos).
Trataré de realizar un breve recorrido por este maravilloso jardín explicando algunos de los elementos tanto arquitectónicos como decorativos que nos podemos ir encontrando .
Nada más entrar nos encontramos en una plaza circular en la que en otros tiempos se celebraron corridas de toros.
Siguiendo por el camino central a la derecha, encontramos dos altas estatuas que marcaban la distancia a la que se tenían que colocar los combatientes para batirse en duelo.


La siguiente plaza que encontramos es la Plaza de los Emperadores, de forma ovalada, llamada así por contener los bustos de doce emperadores romanos. En esta plaza se encuentra la llamada Exedra, que es una construcción semicircular, con un templete central.
Durante el paseo encontraremos numerosos carteles indicativos con un plano del parque para saber en todo momento en que zona nos encontramos y contándonos todas sus interesantes historias.


El amplio paseo central nos lleva hacia el Palacio de los Duques de Osuna. Hoy en día está cerrado y vacío pero en su apogeo contó con una rica biblioteca y albergó cuadros que la duquesa encargo al mismísimo Goya como El Aquelarre, La Cucaña, El Columpio, Procesión a la Aldea, Asalto al Coche y La Caída.
Otro punto de gran interés es el llamado Templete de Baco en el que el Dios está rodeado por doce columnas jónicas.
Seguimos y nos encontramos con un elegante edificio llamado El Abejero, al observar el edificio se puede apreciar una fila de agujeros con unas trampillas que permitían entrar y salir a las abejas. En el interior los invitados protejidos por un cristal podían observar la afanosa labor de los insectos.


Siguiendo avanzando por el parque llegaremos a El Ermitaño, una estructura sencilla y ruinosa que parece ser una ermita. Según cuentan un monje vivió aquí durante 26 años.
Llama mucho la atención otra construcción singular El Fortín, con su foso y cañones, este había sido destinado para los juegos infantiles. Donde los más pequeños se iniciaban en los juegos de guerra.
Seguimos recorriendo sus sendas, contemplando enormes árboles, los hermosos parterres llenos de flores, zona de juegos, columpios, trapecios ya desaparecidos, en el suelo aún se pueden apreciar los anclajes en los que se sujetaban.


Llegamos al estanque, uno de los parajes más bellos del parque, donde encontramos la Casa de las Cañas un curioso embarcadero para botes, junto a este, un pintoresco puente de hierro de estilo veneciano. Pocos visitantes saben que este puente fue el primer puente de hierro construido en España. Recordar que la duquesa deseaba algo especial y único.


En el pasado, la atracción principal de la duquesa y sus invitados, era subir a una góndola y navegar por las tranquilas aguas del estanque y de la ría hasta llegar a una gruta en la que se alza la estatua de un jabalí y de la cual brota agua de un manantial natural que suministra agua al parque donde desembarcaban y subían por una doble escalinata al Casino de Baile, donde seguía la juerga y el baile. Que vida más aburrida llevaban ¿no os parece?


Hacia la salida encontraremos la Casa de la Vieja, una bonita casa rustica con un pequeño huerto. Fue construida con la idea de simular una modesta granja, construcción que recuerda el modo de vida de las gentes del pueblo de aquella época. Las intenciones de la duquesa era crear un espacio para que sus hijas pudieran jugar a ser granjeras, tal y como lo hacían las niñas nobles francesas de la época.


En fin, como veréis es una visita de lo más variada. Os animo a visitar este bello lugar, un capricho que os gustará disfrutar.

Escrito por Rafa

4 comentarios :

  1. Se nota que te encanta este parque. Siendo madrileño y no conocerlo es de vergüenza. Con tu buena descripción me hago una idea de lo espectacular del lugar, pero tendré que visitarlo pronto y verlo con mis propios ojos. Gracias por traernos esta joya al blog.

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  2. Definitivamente, después de lo que nos has contado sobre este parque, tengo que ir a conocerlo, intentaré que sea cuando las lilas estén en su mejor momento, me encanta esta flor. Me ha parecido muy interesante la historia de este jardín, sus rincones y sus caprichos. No sabía que aquí se encuentra el primer puente de hierro construido en España.
    Voy a leer otra vez lo que nos has escrito, es un paseo muy agradable, gracias Rafa

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  3. Para mi este parque tiene un encanto especial , pasear por sus jardines me hace pensar que orgullosa estaba la Duquesa de Osuna y como le gustaba que sus amigos y rivales a la vez admiraran tal belleza .Hoy en día podemos disfrutad todos de este bonito parque como antaño lo hicieron la Duquesa de Alba, Godoy y Mª Luisa de Parma.Un Capricho en todos los sentidos .

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  4. Gracias Rafa, a pesar del calor que estamos soportando estos días en Madrid, me has animado a visitarlo porque desgraciadamente no lo conozco. Parece que la Duquesa de Osuna se tomó muchas molestias en diseñar este espacio y seguro que merece la pena recorrerlo con tranquilidad. En cuanto finalice la temporada de alergia primaveral nos daremos el "capricho" de visitarlo.

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