martes, 5 de diciembre de 2017

La Iglesia Mozárabe de Santa María de Lebeña

Cuenta la leyenda que cuando los condes de Liébana mandaron edificar esta pequeña joya arquitectónica en el siglo X con la intención de trasladar a este lugar las reliquias de Santo Toribio, el santo tuvo que preferir el reposo de su monasterio pues al abrir la sepultura, los condes y sus acompañantes quedaron ciegos. Arrepentidos, Don Alfonso y su esposa Doña Justa, ofrecieron todos sus bienes, incluida esta pequeña iglesia, a los monjes del Monasterio de Santo Toribio, a fin de recobrar la vista.

Santa María de Lebeña
Si uno viene del Cantábrico y enfila el camino de Potes, al final del desfiladero de la Hermida, junto a la orilla del río Deva, se levanta la iglesia de Santa María de Lebeña, joya del arte mozárabe en Cantabria. Al llegar, uno contempla la intensa belleza del paraje en el que está enclavada y la hermosa sencillez del lugar y observa un templo con influencias prerrománicas con un pórtico de época barroca y una torre exenta.


Quizás creas que tanto el precioso campanario como la iglesia son de la misma época. Sin embargo, la torre es de finales del siglo XIX, fruto de una serie de trabajos de restauración a petición de los pocos vecinos, que desde antiguo habían venido reclamando tener un campanario.



El interior de la iglesia guarda varias piezas de interés: unos hermosos arcos de herradura sobre capiteles corintios y un retablo barroco que alberga una bellísima imagen de la Virgen, reproducción de la original del siglo XV que fue robada en 1993. Junto al templo se alzan dos monumentos naturales con más de mil años de existencia, un Tejo y un Olivo.



Se dice que el olivo lo mandó plantar Don Alfonso, Conde de Liébana para recordar el origen Sevillano de su esposa. Sin saber muy bien el motivo, hace años, cortaron su hermoso tronco aunque afortunadamente brotaron dos ramas y hoy goza de buena salud.


Del tejo no puedo decir lo mismo. Sucumbió víctima de las inclemencias meteorológicas en el año 2007. Tan solo el seco y grueso tronco sigue en pie aún. Este es un árbol cargado de mucho simbolismo para los Celtas y los antiguos cántabros utilizaban su savia venenosa para suicidarse cuando se veían acorralados por el enemigo.



Este es un lugar tranquilo donde reina el silencio y la historia se la lleva el viento. Junto a la iglesia verás un pequeño cementerio donde descansan los muertos porque, como dicen por aquí, los vivos nadie sabe donde paran.




                                                                                                                                                           Rafa
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3 comentarios :

  1. Toda una sorpresa esta pequeña joya religiosa escondida en un entorno privilegiado. Hay que visitar su interior con un guía que nos dará una explicación bien detallada del olivo, el tejo y sobre la historia de los Duques de Liébana.

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  2. La belleza del valle de Liébana va en consonancia con sus magníficas construcciones como las casonas y torres de la localidad de Potes o el Monasterio e Sto. Toribio de Liébana pero tambien puede apreciarse en la sencillez de esta pequeña iglesia. Una zona recóndita que atesora un inmenso patrimonio artístico y natural que debemos conocer y preservar.

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  3. Maravilloso lugar del que guardo un grato recuerdo.
    Santa María de Lebeña es, por su sencillez y su enclave, una preciosidad. Esta visita se debe completar con el monumental Monasterio de Santo Toribio de Liébana.

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