lunes, 8 de agosto de 2016

Atomium, el símbolo de Bruselas


Una de las estampas más características de Bruselas es el Atomium, una atrevida construcción realizada en 1958 con motivo de la Exposición Universal en la capital belga. Aunque se suponía que permanecería en pie por unos seis meses, terminó convirtiéndose en todo un símbolo de la ciudad. Una magnífica obra de ingeniería que con su peculiar forma y sus más de cien metros de altura no pasará desapercibida.





Hoy en día es una de las principales atracciones de la capital belga y para visitarla es recomendable acercarse temprano. Hay que tener en cuenta que habrá mucha gente tanto para comprar las entradas como para acceder a su interior. Si queréis entrar recomiendo tener paciencia aunque encontréis largas filas, merece la pena su visita y en lo más alto siempre os esperarán unas vistas sorprendentes.



Será inevitable no parar de mirar este monumento y hacerle fotos, sobretodo cuando te encuentras debajo de él. Esta construcción impresiona desde donde se la mire, realmente es un monumento diferente y único. Está compuesto por nueve esferas de acero de 18 metros de diámetro revestidas de aluminio que representan una molécula de cristal de hierro aumentada 165 mil millones de veces.


Una vez dentro se pueden recorrer por unas escaleras cinco de las nueve esferas con las que cuenta, las otras esferas se encuentran cerradas al público. Subir los escalones para acceder a los pisos superiores es una aventura divertida, parece que estás dentro de una nave espacial, incluso tienen escaleras mecánicas. En la esfera superior se encuentra un restaurante y un mirador donde la vista resulta impresionante, desde él se puede apreciar el bello parque que lo rodea.



También se puede ascender primero a la esfera más alta en el ascensor que nos subirá a cinco metros por segundo, es impresionante, aunque no se nota la velocidad. Para luego bajar por las escaleras recorriendo las esferas donde distintas exposiciones temporales y otras permanentes nos recuerdan la Exposición Universal de 1958.



                                                                                                                                                            Loli

5 comentarios :

  1. El Atomium, es uno de los muchos atractivos con los que cuenta Bruselas. Una construcción atípica de una gran imaginación que impresiona por su tamaño y más de medio siglo después de levantarse aún sigue sorprendiendo.
    Una visita muy agradable.

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  2. Al igual que tú, creo que el Atomium es una visita indispensable en Bruselas. Quizás su situación, algo alejada del centro, puede desanimar al visitante pero sería una pena marcharse de la ciudad sin haber subido a este curioso y extraño edificio y deleitarse con las vistas. En mi caso, reservamos toda una mañana para acercarnos hasta Heysel y subir al moderno edificio, testigo de la exposición universal de 1958, y que ha permanecido inalterable hasta hoy. Dentro suele haber interesantes exposiciones temporales, un pequeño restaurante y una tienda de recuerdos, todos muy concurridos. Su decoración interior está en consonancia con su extravagante forma externa. No os lo perdáis.

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  3. Aunque he estado en varias ocasiones en Bruselas, cada vez que he ido me he pasado por el Atomium, me encanta por su originalidad.
    Tanto por fuera como por dentro es fascinante. Creo que tiene una iluminación interior y también nocturna muy acertada, y las vistas desde las esferas son impresionantes.
    Si tenéis tiempo se puede dar un agradable paseo por el parque, incluso visitar también por la zona el Pabellón Chino y la Torre Japonesa.

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  4. Como dices, es una visita que vale la pena y también disfrutar de su interior, algo que no todos hacen. Muchas gracias por recomendar la visita y gracias también a tus seguidores por animar a visitarlo y aportar más recomendaciones.

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  5. Es muy recomendable su visita, es hacer algo diferente, se encuentra algo alejada del centro, pero es recomendable dejarse un poco de tiempo para visitarlo. Por cierto las vistas son espectaculares y poder visitarlo por dentro gusta a todo tipo de público. Si tenéis tiempo visitar el parque en el que se encuentra es inmenso, nosotros no pudimos, pero merece la pena. Es de esos monumentos que definen a una ciudad, fue un éxito mantenerlo en pie. Me ha encantado recordarlo Loli, buen trabajo.

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