lunes, 23 de mayo de 2016

Palacio de Charlottenburg, Berlín

Cuando estuve preparando nuestro viaje a Berlín decidí incluir la visita al Palacio de Charlottenburg, en el barrio del mismo nombre ya fuera del distrito central conocido como Mitte. Ahora, desde la distancia, pienso que quizás deberíamos haber prescindido de esta visita para una escapada de apenas tres días como la nuestra. El Palacio se encuentra muy alejado de otras zonas turísticas y empleamos bastante tiempo en recorrerlo. En esta valoración también influyó que dejamos la visita para la tarde del tercer día en la ciudad cuando ya nos encontrábamos muy cansados. 

Schloss Charlottenburg


A pesar de este error de planificación, he de decir que no me arrepiento de haberlo visitado, al contrario, es un coqueto palacio barroco de finales del siglo XVII edificado como lugar de veraneo para la reina Sofía Carlota de Hannover, esposa del príncipe elector de Brandeburgo Federico III, que posteriormente reinó como Federico I de Prusia. Sin embargo, la reina no vivió para verlo terminado y es por ello que este palacio así como el barrio en el que se encuentra pasaron a denominarse Charlottenburg en su honor. El palacio está rodeado por unos bellos jardines, fuentes y estanques ya que se encuentra muy cerca del río Spree que lo hacen un lugar perfecto para el paseo o descansar en las tardes soleadas.

Ala nueva del Palacio (en obras) fotografía de la página oficial de Charlottenburg
Para llegar hasta allí decidimos tomar el S-Bahn sentido Spandau en la estación de Hackesher Markt, donde habíamos ido a comer y a ver los famosos patios judíos reconstruidos. Tras cinco paradas nos bajamos en Zoologischer Garten para tomar el autobús M45 hasta Luisenplatz. Son unos 30 minutos de trayecto en total, no es demasiado pero se nos hizo largo por el cansancio acumulado.

Los jardines son gratuitos si bien la entrada al palacio cuesta la friolera de 12 euros + 3 euros adicionales para poder tomar fotografías en el interior. Teniendo en cuenta que, a excepción de los museos de la Isla de los Museos, los monumentos y visitas habían sido muy económicos o gratis nos pareció un poco caro pero, ya estábamos allí. Dejamos nuestras cosas en la consigna y nos entregaron las audio-guías, muy útiles para este tipo de monumentos ya que la visita no es guiada.



El palacio está dividido en dos partes, antigua y nueva, aunque solo tuvimos tiempo de ver la antigua porque cierran a las 18:00. A pesar de que fue dañado por los bombardeos de la aviación británica durante la 2GM, Charlottenburg conserva gran parte de la decoración original en sus techos, sobre todo en la planta baja. Allí encontramos la habitación de Federico el Grande, insignias de Federico I y su esposa, porcelanas y gran cantidad de cuadros (alberga la colección más importante de pintura francesa del siglo XVIII fuera de Francia). El antiguo teatro de Charlottenburg alberga un museo destinado a la Prehistoria. La colección de porcelana de Berlín en el Belvedere y el nuevo pabellón también se pueden visitar, pero de forma separada.



Caminar por sus estancias os transportará a la vida en la Prusia Real donde cada una de ellas narra las historias acontecidas en su interior pero, al mismo tiempo, resulta extrañamente abrumador ya que la elaborada decoración barroca es el reflejo de la ostentación por la que se caracterizaba la realeza en esa época.


A mi parecer, lo realmente sobresaliente en Charlottenburg son sus cuidados jardines públicos de estilo francés muy frecuentados a última hora de la tarde que constituyen un remanso de paz en la ciudad de Berlín. Recorrerlos puede llevar horas para ver el lago o visitar la Casita de Té Belvedere.

Mi recomendación para vuestra visita a Berlín es que si no disponéis de mucho tiempo, al menos os acerquéis a Charlottenburg para ver sus jardines. Os enamorarán.

Susana

4 comentarios :

  1. Tienes razón, Susana, Charlottenburg merece la pena pero cuando se tiene tiempo suficiente en la estancia en Berlín.
    Recuerdo que me pareció algo recargado en su decoración interior, pero era la forma de dejar claro el poder de la realeza de la época. Me gustaron mucho sus jardines, cuidados y agradables para pasear, sobre todo con buen tiempo como parece que vosotros tuvisteis.

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  2. Creo que bien vale la pena la visita y el tiempo invertido en el trayecto para ver este palacio aunque este alejado de las zonas turísticas. Me ha gustado mucho sus amplios jardines por donde se puede pasear tranquilamente y sobre todo sus interiores.
    Sin duda una visita recomendable en Berlín.

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  3. Me ha parecido un palacio y unos jardines muy interesantes. La verdad que sería una pena ir a Berlín y no poder visitarlos. Cuando se visita una ciudad, resulta imposible verlo todo aunque se planifique bien, siempre se queda algo por ver.

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  4. Gran reportaje Susana. Merece la pena visitarlo, pero quizás no lo planificamos bien, porque se necesita más tiempo para disfrutarlo en su totalidad y también para deleitarse con sus maravillosos jardines a la ribera del río Spree. Hay muchas estancias que son verdaderas joyas y que no hay que perserse si se visita Berlín, eso si planificarlo bien para disfrutar al máximo, requiere tranquilidad y tiempo, está un poco apartado del centro y la propia visita son dos horitas a buen ritmo. Eso si no os lo perdáis.

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