jueves, 18 de septiembre de 2014

Estambul, la antigua Constantinopla – Turquía (1ª parte)




   

   Estambul está situada en el Bósforo, el estrecho que hay entre en el Mar de Mármara y el Mar Negro, este privilegiado enclave divide la ciudad en dos, una parte en Europa y otra en Asia.

   El núcleo de población se fundó por colonos griegos hacía el año 666 a.C., y se le denominó Bizancio hasta el año 330 d.C. Fue ocupada por persas, atenienses, espartanos, macedonios y romanos, lo que le proporciona  un variado e interesante patrimonio histórico y cultural.

   Constantino I El Grande la convirtió en la capital del Imperio Romano de Oriente bajo el nombre de Constantinopla.

   En el año 1453 Mahomet II conquistó la ciudad, comenzando así el reinado de los sultanes, que  transformaron  su cultura de bizantina a otomana, convirtiendo las costumbres ortodoxas a islámicas.




    
   Mustafa Kemal Atatürk estableció la República en 1923 y oficialmente pasó a tener el nombre de Istanbul. En la actualidad tiene 15 millones de habitantes, la mayoría de la población es musulmana. Cada barrio posee sus propias señas de identidad, y es una de las ciudades más turísticas de Europa.

   La Plaza Taksim está situada en la parte europea y en ella se levanta el Monumento a la República. Es una gran zona comercial, por una de sus calles, Istiklal Caddesi, Avenida de la Independencia, funciona uno de los tranvías históricos que quedan en Estambul. Beyoglu es el animado y cosmopolita barrio de la ciudad nueva. En este distrito hay muchas galerías de arte, hoteles, restaurantes, por la noche es una de las zonas con más ambiente. Este emplazamiento me gusta mucho, por lo que buscamos el hotel para alojarnos muy cerca de Istiklal.

   El Puente Gálata une la parte antigua de la ciudad con la zona más moderna. Es el primer puente sobre la desembocadura del Cuerno de Oro. En la pasarela se dan cita a diario un nutrido grupo de pescadores y en la parte baja están instalados muchos restaurantes especializados en pescado.





   La Torre Gálata, en la orilla norte, fue construida en 1348 sobre una ya existente levantada en madera. Se utilizaba como faro, ahora es un privilegiado mirador con una de las panorámicas más espectaculares de Estambul.



   
   En el mismo barrio se encuentra el monasterio Mevleki Tekkesi convertido en un museo donde se guardan manuscritos de poetas otomanos e instrumentos de música turca. Este era uno de los lugares de reunión del grupo de místicos musulmanes conocidos también como Derviches. Esta orden se caracteriza por la búsqueda de la unión con la divinidad y practican la danza sagrada como forma de meditación. Durante la ceremonia giran sus cuerpos a gran velocidad con una mano hacía el cielo y la otra dirigida hacía la tierra.





   Para visitar el interior de las mezquitas hay que hacerlo fuera de las horas de culto. Las mujeres deben cubrirse la cabeza y los hombros, y hay que entrar descalzos. Son edificios abovedados con al menos un minarete para la llamada a la oración, que se repite cinco veces al día. El mihrab es una hornacina que indica la dirección a La Meca, hacía donde los fieles dirigen su plegaria.





   Suleiman El Magnífico fue el sultán  más rico y poderoso del Imperio Otomano. Bajo su reinado se llevaron a cabo varias obras entre las que destaca la Mezquita que corona una de las siete colinas de Estambul. Esta cuarta mezquita imperial domina el Cuerno de Oro, se construyó en el siglo XVI y es la segunda más grande la ciudad. La Mezquita de Süleymaniye de proporciones perfectas asombra por su simetría. Su impresionante interior con cuatro enormes columnas está adornado con  azulejos, maravillosas vidrieras de colores y el suelo está cubierto por bellas alfombras turcas.





   Uno de los lugares que más me atraen de la ciudad es Yerebatan Sarnici, la Cisterna Basílica también conocida como el Palacio Sumergido. Fue construida hacía el año 525 por el emperador Justiniano. Se utilizaba como depósito para la reserva de agua de la ciudad y para abastecer el Gran Palacio de Constantinopla. Tenía una capacidad de almacenamiento de 100.000 toneladas.

   Se han instalado unas pasarelas encima del agua para poder contemplar las 336 columnas de 9 metros de alto con variados capiteles que sustentan la bóveda y que componen una mágica visión. Como curiosidad, en la base de dos de las columnas hay una cabeza de Medusa, que en la mitología griega era un monstruo del mundo subterráneo con el cabello de serpientes que tenía el poder de convertir en piedra a todo el que se mirase en ella, por eso se cree que en la Cisterna estas dos cabezas están colocadas una al revés y otra de lado para no petrificar a ningún visitante.

   Mientras se escucha una apacible música acompañados de la tenue iluminación y paseamos entre el bosque de columnas de este cautivador monumento bizantino,  parece como si nos hubiéramos transportado a otro mundo.
      



                                                                                                                                                        Inma




4 comentarios :

  1. Unas imágenes de la ciudad alucinantes, Inma. Te felicito por este estupendo artículo que nos aproxima a Estambul y la cultura que alberga esta gran ciudad. Hace un tiempo leí una novela de Dan Brown que transcurre en parte por la cisterna basílica y me ha ilusionado recordarlo. Eso sí, en mi cabeza tenía otro aspecto mucho más lúgubre que el que muestran las fotografías. Me ha entusiasmado verlas. Gran trabajo.

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  2. Estambul por lo que leo parece inmenso y multicultural. Es una de esas ciudades que hay que visitar una vez en la vida, esa mezcla de civilizaciones la convierten en una de las capitales culturales del mundo. Romanos, bizantinos, musulmanes, persas, un lujo que no me perderé, lo visitaré más pronto que tarde. Inma deseando conocer más sobre esta ciudad de ensueño.

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  3. Siempre me cuentan maravillas de esta ciudad la gente que ha ido a visitarla. Debe ser impresionante, por su tamaño, su agitada historia y mezcla cultural. Por las fotos que nos enseñas parece una ciudad diferente e interesante.
    Gracias Inma por compartir tus experiencias y descubrirnos otros destinos.

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  4. Estoy segura que merece la pena visitar esta ciudad, creo que tiene mucho que ofrecer al turista que desea conocerla. Con tu completa descripción me hago una idea de como son las mezquitas por dentro y las maravillas que guarda esta ciudad. Sigue compartiendo con nosotros tus viajes para seguir disfrutando de tus experiencias.

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