jueves, 27 de agosto de 2015

Las galerías cubiertas y los pasajes de París

Mientras miles de turistas se aglomeran frente a la Mona Lisa del Louvre, suben a la Torre Eiffel o se amontonan en los alrededores del Arco del Triunfo, si estáis pensando ir a París y queréis hacer algo diferente y, sobre todo, si contáis con el tiempo suficiente animaos a callejear y salíos de las rutas turísticas. Embriagaos de sus bellas calles, sus impresionantes jardines y edificios, encontraréis lugares que aunque no estaban en vuestro recorrido os asombrarán positivamente y por algún motivo acabaran sorprendiéndonos.



Pues bien, voy a descubriros los antiguos pasajes y galerías cubiertas de esta ciudad. Situados en las cercanías de los grandes bulevares. Fueron construidos en su mayor parte a principios del siglo XIX y en su época de esplendor se convirtieron en lugar asiduo para la clase pudiente que acudía atraída por todo tipo de comercios y donde, por norma, iban a ver y a ser vistos. Eran lugares bulliciosos con lujosos comercios y animados cafés donde se daba cita lo mejor de la sociedad que acudía a ellos para pasearse, comprar tranquilamente o simplemente resguardarse del frío y la lluvia.



De las ciento cincuenta galerías y pasajes que llegaron a existir en París, tan solo sobreviven unos veinte, manteniéndose en perfecto estado: Galería Véro- Dodat, Galeria Vivienne, Pasaje Verdeau, Pasaje des Panoramas, Pasaje Grand Cerf o el Pasaje Choiseul, son sólo algunos ejemplos de estas auténticas joyas que conservan ese aire nostálgico y seductor que tuvieron antaño. Hoy en día una de las cualidades de estos pasajes es el silencio que aquí encontramos. Son espacios techados, aislados del mundo exterior y alejados del turismo obligado. En ellos podéis dar un vuelta sin pretensiones, hacer alguna compra, visitar alguna galería de arte, tomar un café o simplemente sacar fotos diferentes.


Todo aquel que los recorre primero se asombra y después cambia su ritmo acelerado. Tal vez echéis en falta algo, pero hay un poco de todo: casas de antigüedades, libros de segunda mano, objetos de decoración, juguetes, curiosidades varias y, para los paladares más golosos, llamativos escaparates donde os veréis tentados con exquisitos dulces.



Os propongo curiosear sin prisas y observar todos los detalles de estas reliquias, descubrir el placer de deambular por aquí, comprobaréis que muchos de estos pasajes están conectados entre ellos. Aunque dicen que están pasados de moda, nada más lejos de la realidad, hay que saber disfrutar de estas pequeñas cosas. Atreveos a cruzar al otro lado, contemplar los escaparates y levantar la vista para descubrir los elegantes letreros de los comercios.


Las galerías cubiertas y pasajes de París son otra de las muchas posibilidades que nos ofrece la ciudad. Así que si os apetece hacer algo diferente decidíos a pasar por ellos, especialmente, aquellos ávidos por descubrir lugares no explotados y poco conocidos.


                                                                                                                                                           Rafa

4 comentarios :

  1. Un artículo diferente sobre París, Rafa. Esta ciudad no sólo es Torre Eiffel, Notre Dame o el Louvre.
    Siempre he pensado que es tan inmensa que no es cómoda para el turista. Tiene muchísimo que ver y cada cosa está en una punta y en barrios diferentes. Si se puede ir varios (bastantes) días o en repetidas ocasiones finalmente acabas conociéndolo un poco más.
    Tu propuesta de pasear por las galerías es estupenda, sobre todo cuando hace frío o llueve, y siempre se pueden encontrar curiosidades.

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  2. Cuando buscas que ver en París siempre te sale lo típico, así que esta es una propuesta distinta y entretenida para conocer un poco más esta ciudad tan increíble. Me encanta saber cosas que normalmente no vendrían incluidas en un circuito turístico.

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  3. Este tipo de galerías cubiertas fueron muy populares en Centroeuropa durante los siglos XIX y XX debido seguramente a la propensión a la lluvia que tiene la ciudad de París y me parecen un lugar encantador hoy en día, también para los turistas. Conozco las de Bruselas, inspiradas muy posiblemente en estas parisinas y algún intento de emularlas que se hizo en Oporto pero que no terminó de cuajar.
    Son las precursoras de los actuales centros comerciales y una agradable opción para resguardarse del frío y la lluvia mientras realizamos compras en la capital francesa.

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  4. Magnífico artículo Rafa. Desconocía la existencia de estas galerías en París y me parece una propuesta genial para desconectar y relajarte del bullicio turístico de esta ciudad. Cuando viajas y te encuentras lugares que no te esperas, a mi parecer, es lo que le hace que sea un viaje que recordarás aún mas y que te venga a la memoria cada cierto tiempo y lo disfrutes.

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