jueves, 19 de febrero de 2015

La Catedral de Notre Dame (Nuestra Señora de París)

El horizonte urbano de París se encuentra plagado de edificios construidos en diferentes estilos arquitectónicos que se mezclan con los tejados de zinc y pizarra de las casas. Pero hay uno en especial que destaca por encima de todos y no me refiero a la omnipresente Torre Eiffel, sino a la aguja gótica de la Catedral de Notre Dame.


La primera vez que vi la catedral me quedé prendado del encanto que trasmite. Parado frente a ella, en una plaza desde la cual se miden los kilómetros de todas las carreteras francesas, se aspira toda la esencia de una de las ciudades más hermosas del mundo. La plaza siempre abarrotada de turistas llegados de todas partes del mundo deseosos de admirar Notre Dame, una catedral que por su riqueza e importancia cultural, la UNESCO otorgó el título de Patrimonio de la Humanidad.


El exterior debe ser visto desde varias perspectivas, mientras vamos rodeando los viejos muros de piedra con más de ocho siglos de existencía, nos dejará entrever su maravillosa arquitectura, todo un alarde de innovación. Es uno de los mejores ejemplos del gótico temprano con sus arbotantes, contrafuertes y la aguja, alcanzando los 90 metros de altura.



Sería en el siglo XII cuando se colocara la primera piedra, aunque sabemos que este lugar siempre ha estado ligado a las actividades religiosas. La tribu celta de los parísii al parecer celebraban aquí sus rituales, posteriormente los romanos en el mismo lugar levantaron un templo en honor a Júpiter. Más tarde una primera iglesia cristiana y sobre ella, una iglesia románica, que perduró hasta la construcción de la catedral que podemos ver actualmente.


Notre Dame me atrapó desde el principio, poder contemplar la fachada principal en la que encontramos tres asombrosas puertas es realmente admirable. La central representa el Juicio Final y las laterales están dedicadas a la Virgen María y a Santa Ana. Por encima de las puertas una galería con las estatuas de los 28 reyes de Judea y un bello rosetón de 10 metros de diámetro.




Multitud de turistas se agolpan en los alrededores donde se encuentra la catedral, ansiosos de visitar el interior del templo donde Napoleón se autoproclamó emperador de Francia o para subir a sus torres donde encontramos el campanario y las famosas gárgolas con sus figuras demoniacas que inspiraron a Víctor Hugo para escribir su famosa novela sobre el jorobado Quasimodo y su amada Esmeralda.



Para subir a las torres además de subir la angosta escalera con sus 387 escalones, hay que esperar grandes colas, a no ser que madruguemos un poco. La subida cansa un poco pero vale la pena, una vez arriba, te olvidarás de todo lo subido.


El interior del templo nos dejará sin aliento, será difícil no sentirse impresionado por su magnífico conjunto, hermosas lámparas, espectaculares vidrieras y rosetones o la multitud de detalles que atraerán nuestra mirada. También podemos visitar las criptas o el museo arqueológico con sus antiguas construcciones romanas.



La Catedral de Notre Dame recibe al año alrededor de 12.000.000 de visitantes y todo esto a pesar de no ser ni la más grande, ni la más bella de las catedrales góticas, incluso por no ser, no es ni la más antigua, simplemente es Notre Dame de París.
¡Os aseguro que nunca la olvidaréis!


                                                                                                                                                           Rafa

4 comentarios :

  1. Las veces que he estado en París siempre me he pasado por esta catedral, me gusta sentarme en los bancos y admirar tranquilamente su fachada principal. Su plaza siempre está muy animada y aunque es un poco angustioso entrar a visitarla por la gran cantidad de personas que constantemente entran y salen, es una visita obligada. Personalmente me gusta más por fuera y me encanta el lugar donde está situada, junto al río Sena. Te doy la razón en lo que dices, no es la más antigua ni la más bonita catedral gótica, pero es Notre Dame en París.

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  2. Visitar la Ciudad de la Luz es una de mis asignaturas pendientes. Me encantaría conocerla pero por circunstancias nunca me ha sido posible. Creo que Notre Dame, el Louvre y la torre Eiffel son paradas obligatorias en la capital del Sena y, en el caso de la catedral aún más si tenemos en cuenta la cantidad de historias y leyendas que guarda. Me han encantado las fotos del exterior, son impresionantes.

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  3. Un bonito recuerdo tengo de la Catedral Notre Dame,sin ninguna duda una de las ciudades más bonitas que hay , me encanta París y como dices no es la más bonita , ni la más grande pero es Notre Dame de París.
    Deseando de volver y pasear por sus calles.

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  4. Que pena no conocer París y esta magnífica catedral que tan bien nos enseñas Rafa. Unas fotos estupendas que me animan todavía más a intentar ir a la capital gala lo antes posible. Me gusta mucho el final del artículo, hay monumentos que sin ser los más grandes tienen el carácter propio para atraer por si mismos. Buen trabajo.

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