lunes, 16 de julio de 2012

El Parador de Jarandilla de la Vera y Carlos V


La Vera, es una de las comarcas más emblemáticas de la alta Extremadura, tierra de agua y de profundas gargantas. Rodeada de bosques, fértiles huertas, mitos y leyendas.


Abrazada por la Sierra de Gredos quien la imprime de un suave microclima muy agradable, con inviernos cálidos y acogedores, los veranos frescos y templados. Además posee pueblos muy pintorescos con una peculiar arquitectura: antiguas casas construidas en adobe, piedra y barandillas de madera, pueblos con un ambiente agradable y sereno que invitan a un paseo, disfrutando del irregular trazado de sus calles. Las aguas heladas descienden de la sierra, formando innumerables piscinas naturales y pozas donde refrescarse los calurosos días de verano. Por sus alrededores se pueden realizar muchas excursiones por un entorno privilegiado.


Aunque son varias las localidades que forman esta comarca, en el corazón de este vergel se encuentra Jarandilla de la Vera. En época romana se construyo en este mismo lugar una pequeña villa sobre restos celtibéricos, paso a manos árabes que la llamaron Xarandiella, para más tarde ser la Orden del Temple quien construyera una fortaleza. Paseando por el pueblo encontraremos una iglesia con un campanario construido por los Templarios, un convento y dos ermitas. A las afuera del pueblo dos puentes medievales, el de Jaranda y Parral.
Pero sin duda su monumento más importante es el Castillo de los Condes de Oropesa, construido en el siglo XV, convertido en el Parador Nacional Carlos V.


Es sabido que el mismísimo emperador Carlos I de España y V de Alemania, el hombre más poderoso de la tierra en aquellos tiempos, eligió la Vera para su retiro y descanso. Se alojó algo más de dos meses en el castillo propiedad de Fernando Álvarez de Toledo, Conde de Oropesa y Marques de Jarandilla, en espera de que concluyera la construcción de su residencia en el Monasterio de Yuste.


Este castillo - palacio cuenta con importantes recursos defensivos, adarves, almenas y troneras, que recorren la parte superior y restos de un foso que originariamente contaba con un puente levadizo.
En el interior de forma rectangular en torno a un pequeño y coqueto patio con palmeras y una fuente central, una atractiva galería gótica de dos pisos de estilo gótico. Rodeada de una zona ajardinada con olivos y naranjos una excelente piscina con un ambiente de tranquilidad y sosiego. Las habitaciones y estancias son muy agradables con un hermoso salón donde se encuentra una chimenea mandada construir por Carlos V y que aún se conserva, donde quien sabe, apuro los últimos años de su vida por aquel entonces el hombre más poderoso de la tierra.


A la hora de comer, su restaurante ofrece una buena cocina extremeña: migas, caldereta de cordero, cochifrito de cabrito, criadillas o bacalao al estilo de Yuste, acompañado de un buen vino de pitarra, propio de estas tierras. En verano al caer la noche se puede cenar en el patio o tomar una copa hasta bien entrada la noche, una maravilla.


Todos los pueblos de la Vera merecen una visita: Valverde de la Vera es Conjunto Histórico Artístico, con sus calles empedradas. Cuacos, donde se conserva la casa donde pasó parte de su infancia Jeromín, hijo natural del Emperador, conocido como Juan de Austria. Garganta La Olla, con su curiosa casa de las muñecas, lugar de diversión de los soldados del Emperador. Villanueva de la Vera, con su hermosa plaza porticada y sobre todo el Monasterio de Yuste, donde paso sus últimos días el Emperador de todas las Españas.


Y para los más atrevidos esta la ruta que Carlos V realizo hace más de cuatrocientos años. Recorriendo estas sierras desde Tornavacas, atravesando bosques de castaños y robles, puentes medievales, gargantas y como meta final el antiguo castillo de Jarandilla donde descanso el Emperador. Quien exclamó al ver la dificultad del camino: ¨¡Ya no franquearé otro puerto más que el de la muerte!¨
Si Carlos V que tenía todo un Imperio decidió retirarse a estas tierras Extremeñas ¿Por algo sería?
En definitiva, una zona y un parador con mucho encanto, muy recomendable para una escapada.


                                                                                                                                   Escrito por rafa

5 comentarios :

  1. El castillo de los Condes de Oropesa es un parador precioso, tranquilo y acogedor. La primera vez que fui por allí era muy joven y fue con el motivo de una celebración de la Real Asociación de Caballeros de Yuste en el Monasterio, fue todo un privilegio poder asistir, y a continuación hubo una comida de Hermandad en el Parador, guardo muy buenos recuerdos de todo esto.
    Después he vuelto, con más tiempo, a conocer toda la zona de La Vera, que tiene unos pueblos muy pintorescos y a volver a visitar el Monasterio, un lugar emblemático y cargado de historia.
    Una de las visitas que me impresionaron fue el cementerio alemán de Cuacos de Yuste, de la Segunda Guerra Mundial.
    Me ha encantado tu artículo, Rafa, es una zona que me gusta mucho, con el Parador incluido.

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  2. Pasé un fin de semana en este parador y fue maravilloso , un sitio muy tranquilo y con tanta historia que da gusto estar allí .Me encantó cenar en su patio a la luz de las velas muy romántico y recuerdo de cenar torta del Casar que rico .

    El monasterio de Yuste no me extraña que Carlos V dicidiera quedarse allí.

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  3. Me borro, yo definitivamente me borro del blog. Intentando adelgazar para llegar a la playa tal que el Yustinviver y me hablais de migas, vino y torta del Casar. ¿Quereis que me suba la colesterol mala?

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  4. Definitivamente, Rafa, tú sí que sabes tocar la fibra sensible. Aparte del amor que siento hacia Extremadura, la Vera es uno de mis lugares predilectos; debe ser por su arquitectura, su naturaleza, su gastronomía o por una mezcla de todo esto que tú nos cuentas a la perfección en tu artículo. Si alguna vez desaparezco podéis buscarme por esta comarca si queréis, si no digo como Carlos V: "Ya no flanquearé otro puerto sino el de la muerte". Enhorabuena por el artículo y las fotos del Parador que son muy chulas.

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  5. Como siempre digo Extremadura nunca defrauda y la comarca de la Vera lo tiene todo para disfrutar de ella, unos pueblo preciosos, una naturaleza espectacular, monumentos de primer orden y una rica gastronomía. He visitado varias veces la comarca y cada vez me gusta más, es un lugar para repetir y disfrutar de todo lo que da al visitante. De momento solo conozco el Parador por tomar café, pero todo se andará. Del Monasterio de Yuste decir que se encuentra en un lugar privilegiado. Carlos V eligió un buen sitio para su retiro. Por cierto bañarse en cualquiera de las gargantas que recorren La Vera es un lujazo que hay que darse. Gran artículo Rafa.

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