El Monasterio de Santa María de
La Rábida forma parte del itinerario histórico artístico conocido como “Los
Lugares Colombinos”
El convento franciscano, cuyo origen data de finales del siglo XIV, está catalogado como Santuario de la Hispanidad, y es de estilo gótico-mudéjar.
Aquí Colón tuvo la ayuda decisiva de Fray Antonio de Marchena (el fraile astrónomo) y de Fray Juan Pérez (antiguo Contador Real en la Corte Castellana) para llevar a cabo el descubrimiento de un Nuevo Mundo.
En la Sala de Conferencias
mantuvieron las conversaciones estratégicas Cristóbal Colón y Fray Juan Pérez.
El claustro de las Flores o de la Hospedería era el espacio de acogida de los marineros cuando necesitaban algún tipo de ayuda.
En el refectorio hay una cruz del siglo XIV, y mantiene el púlpito utilizado para las lecturas durante las comidas.
Al templo conventual se accede por la antigua “ribat” almohade. En la iglesia quedan en los muros restos de decoración al fresco y guarda una valiosa talla del Cristo de los Remedios.
En la Capilla de Nuestra Señora de los Milagros hay una bella imagen de la Virgen hecha en alabastro.
En el museo de la segunda planta se puede ver una reproducción del primer mapa mundi de la historia, realizado en el año 1.500 por el cartógrafo y navegante Juan de la Cosa. En la Galería de las Carabelas están las maquetas de las tres naves, la Nao Santa María y las carabelas Pinta y Niña.
En la Sala Capitular fue donde Fray Juan Pérez convocó a los lideres de Palos, especialmente a la familia de los Pinzón para obtener de ellos el apoyo a Colón en su aventura.
Las vitrinas de la Sala de los Documentos del Archivo de la Corona de Aragón guardan las Capitulaciones, credenciales y salvoconductos reales.
El monasterio tiene además un precioso claustro mudéjar. En este patio firmó, el 12 de octubre de 1892, la Regente María Cristina el decreto de creación como fiesta nacional el día 12 de octubre.
Después nos podemos acercar al Muelle de Las Carabelas. Es un museo, con gran parte al aire libre, donde están las réplicas de las tres naves a tamaño real.
Tiene una ambientación muy lograda y se puede recorrer el barrio medieval. Resulta una visita muy entretenida, y un buen homenaje a la gran hazaña que consiguieron.
Inma













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