En la Región Patagónica del sur
de Argentina, El Calafate es un pintoresco pueblo que pertenece a la provincia
de Santa Cruz. Es un lugar muy animado ya que es donde se alojan o por donde
pasan todos los turistas que quieren ir al Parque Nacional de Los Glaciares.
El nombre de Patagonia fue dado a este territorio durante la expedición de Hernando de Magallanes, llamando patagones a los indios aonikenk por el gran tamaño de las huellas que dejaban.
En El Calafate se encuentra el Centro Administrativo del Parque Nacional Los Glaciares, es una interesante visita durante la cual se pasa por senderos con flora autóctona y montajes con escenas recreativas.
En la gran zona de interpretación
e investigaciones sobre los glaciares y su entorno, me llamó la atención leer
como los glaciares modelaron el paisaje deslizándose por los valles y
erosionaron el terreno por su peso. Y como se formaron los grandes lagos con el
agua de su derretimiento, el cual podría producir importantes cambios en el
nivel del mar.
La Avenida Libertador es la calle principal de esta concurrida población. Está repleta de tiendas de todo tipo, restaurantes y agencias de turismo donde organizan actividades como senderismo, mountain bike, jornadas de pesca, paseos a caballo, divertidas tirolinas y caminatas sobre los glaciares.
Desde aquí la excursión estrella
es al Perito Moreno, por eso conviene hacer la reserva de la entrada al Parque
con mucho tiempo de antelación.
Entre su variada oferta gastronómica hubo dos establecimientos que nos gustaron bastante, “La Destilería” por sus originales hamburguesas, y “Don Pichón” por su sabrosa parrilla de cordero.
El calafate es además un arbusto de flores amarillas y fruto negro-azulado. Típico del sur de la Patagonia y muy abundante en las cercanías del Lago Argentino. Con su fruto se preparan licores y dulces como mermeladas, helados y alfajores. La tradición dice que quien come calafate vuelve a la Patagonia, algo que no me importaría nada repetir.
Inma

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